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Una vez que creemos que hemos terminado el camino, es decir que estamos en la costa y sólo nos queda volver a andar lo andado por una sufrible cuesta arriba, no podremos parar de descubrir cosas nuevas, recorriendo estas montañas de arena de un lado hacia otro. Podremos ver los diferentes niveles de playa que se dieron en este lugar, las mas variadas y caprichosas formas realizadas por la erosión eólica, barrancos labrados en la arena petrificada por la fuerza del agua que baja superando una gran pendiente y verdaderas pendientes que son aminoradas pausadamente por la dinámica erosiva.
Desde las Arenas apreciamos la magnitud de los acantilados del macizo.
La Erosión provoca, la formación de Glasis, que aminoran las pendientes, así como realiza las mas caprichosas formas.
La señalización del camino marcada en el mapa llega justamente hasta este candil, estamos justo donde acaba el nivel de playa levantada. Desde aquí podemos recorrer las arenas y bajar a la orilla, obligado ir a la Playa de La Virgen.
Las ganas a explorar se incentivaran en un espacio tan amplio y sorprendente.
Recomendaciones:
Imprescindible las botas.
No ir con lluvias, pues se corre no sólo el riesgo de desprendimientos sino de que se formen barranqueras.
El regreso es bastante duro, por lo que hay que ir mentalizado.
El agua y un gorro protector no deben faltar..
Cuidado con el mar, es una zona de corrientes, no existe peligro si se le respeta..
Si se tiene vértigo abstenerse totalmente..
No dejar la más mínima huella de nuestra estancia en el lugar..
No empezar la subida con sol fuerte.. . .
Mario Gil Sánchez..
Marco Márquez García..
José M. Quesada Medina
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