Estamos en verano, por lo que el calor nos impide hacer grandes caminatas, sin embargo es una buena época para pasear por nuestras costas, al amparo de la brisa de nuestro océano. Por tanto hoy quiero presentarles una pequeña caminata que nos dejara un sabor agridulce, pues nos enfadaremos bastante por el camino debido a lo poco que cuidamos lo que tenemos, pero por otro lado las bellas vistas que observamos nos calmaran un poco.
No estaba muy seguro de presentarles este camino, el abandono en que se encuentra gran parte de nuestra costa no es como para presumir de ella, pero olvidándonos de ello y fijando nuestra vista hacia el mar, disfrutaremos de un paisaje espectacular.
Les propongo un paseo desde Sardina hasta la Playa del Barranco del Juncal bordeando los acantilados, la mayoría del camino lo realizaremos por pista, salvo el trayecto desde el Farallón hasta el Caletón de la Cal que lo patearemos siguiendo el borde del acantilado sin ningún tipo de sendero, pero muy fácil de caminar.
La distancia que nos separa desde la ermita de Sardina hasta la Playa del Juncal es de 6530 metros, por lo que los más osados podrán darse un paseito de ida y vuelta. Los que opten por sólo la ida deberán dejar un vehículo en la bajada de Juncal o alguien que los vaya a buscar ya que no se dispone de servicio de guaguas.
El tiempo aproximado empleado a un ritmo muy tranquilo es de 2’5 horas, por tanto, lo dicho, un paseito. Lo he dividido en tres tramos, los cuales son los hitos más relevantes del
pateo, parada obligada para admirar el diamante en bruto que tenemos desde el punto de vista paisajístico.
Empezaremos caminando en el municipio de Gáldar para llegar justo al límite municipal con Agaete. Desde el punto de vista geomorfológico recorreremos los acantilados pertenecientes al Ciclo Post –Roque Nublo, con una antigüedad de 1 a 0,6 millones de años. Podremos observar como la acción destructiva de las olas comienza a socavar en los escarpes para dar lugar tanto a pequeñas calas casi inaccesibles desde tierra, como a enormes cuevas que actúan como bufaderos. La vegetación no es relevante, la presión antrópica ha deteriorado mucho la vegetación potencial que corresponde a esta zona, una vegetación halofita, matorral semidesértico de aulagas , tuneras así como matorral suculento de tabaibas y cardones.