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Castillo y Gil Abogados. "Consumidores: ¿podemos llevar nuestra propia comida al cine?"

CinecastilloLos alimentos que se venden en el cine son mucho más caros que en casi cualquier otro sitio, es una realidad, tanto es así que suelen suponer entre el 40 y el 60% del gasto realizado por los consumidores en las salas. Ante esta situación muchos consumidores acuden a las sesiones con alimentos adquiridos en el exterior, no sin hacerlo muchas veces de forma “clandestina”, ocultándolos entre sus pertenencias. Por todo ello, en la presente publicación analizaremos desde la perspectiva jurídica la prohibición por parte de algunas salas de acudir con comida adquirida en el exterior.

Con carácter previo hay que recalcar que cuando adquirimos una entrada de cine –al igual que cuando cenamos en un restaurante-, estamos formalizando un contrato, y por tanto la prohibición de acceder con alimentos adquiridos fuera de la sala es una cláusula que forma parte del mismo.

Para saber si esta prohibición se ajusta a la normativa debemos acudir, entre otras, a la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios y otras leyes complementarias, la LGDCU. Esta ley dispone en su artículo 82 que “se considerarán cláusulas abusivas todas aquellas estipulaciones no negociadas individualmente y todas aquéllas prácticas no consentidas expresamente que, en contra de las exigencias de la buena fe causen, en perjuicio del consumidor y usuario, un desequilibrio importante de los derechos y obligaciones de las partes que se deriven del contrato”.

En primer lugar, resulta más que evidente que esta cláusula no es negociada de forma individual, siendo más bien una condición impuesta al consumidor por parte del empresario, no siendo tampoco la misma objeto de aceptación expresa por parte de aquellos.

Pasamos entonces al segundo de los requisitos, ¿efectivamente existe un desequilibrio importante de los derechos y obligaciones de las partes que se derivan del contrato? Definitivamente si, esta prohibición supone obligar indirectamente al usuario que desea comer durante las proyecciones a comprar única y exclusivamente en el establecimiento de las salas, lo que supone un perjuicio que afecta a las reglas de la buena fe y libre competencia, confirmando que estamos ante una cláusula abusiva.

En conclusión, a pesar de que algunos cines sigan prohibiendo la entrada con alimentos comprados en el exterior de las salas esta es una práctica abusiva –siempre y cuando éstas permitan al menos el consumo de alimentos comprados en el interior de las mismas-, aún más si tenemos en cuenta que la actividad principal de los cines es la proyección de películas y no la venta de alimentos. En caso de que nos encontremos con una negativa por parte de los dueños de la sala, recomendamos solicitar la hoja de reclamaciones y acudir si fuese necesario a la correspondiente oficina de consumo comunicando lo sucedido.

Si necesitas asesoramiento legal, no dudes en ponerte en contacto con nosotros a través de cualquiera de los siguientes medios: teléfonos 722-113-130 ó 618-012-877; en nuestra página de Facebook "Castillo y Gil Abogados"; en nuestra web www.castilloygilabogados.com ; o en el email Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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