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El callejón del esperpento Imprimir Correo electrónico
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Juan FERRERA GIL   
Martes 21 de Febrero de 2012 01:00

juanferreraQue vivimos tiempos convulsos, y muy malos para la Lírica, es una realidad que nadie cuestiona. El pesimismo económico y el miedo que la casta política nos quiere meter en el cuerpo no es más que una estratagema perversa de gente perversa. Aprovechan las aguas turbulentas para convertirnos en esclavos modernos del siglo XXI. Como ven, otra vuelta de tuerca para volver a empezar y partir otra vez de la Primera Revolución Industrial. Y tengo para mí que toda esta realidad distorsionada, por gente malvada y avara, es como el callejón del gato de “Luces de bohemia”, en el que los espejos cóncavos ofrecían la verdadera realidad de España. Ahora estamos en el mismo sitio: todo este país se ha convertido en un callejón del que no avistamos la salida. Es más, dirigentes políticos e institucionales, gracias a los micrófonos abiertos, nos dan la verdadera altura de sus palabras, su ética y su estética. ¿Pensarán acaso que los demás somos personas sin criterio alguno?

Yo no sé si saldremos de esta crisis prefabricada; pero sí sé que los que tenemos una nómina somos los únicos que pagamos los impuestos, todos los impuestos. Saben ustedes que la economía sumergida no está tan sumergida, conocen ustedes empresas que no abonan la Seguridad Social correspondiente, así como la picaresca a la hora de la declaración de la renta. Pero eso no se ataja. Ni la corrupción tiene el tratamiento judicial que debería tener. Ahora la señora Justicia anda más preocupada en juzgar a otros jueces. ¡Cosas veredes, amigo Sancho! Ni los señores diputados harán nada por mejorar el descrédito en el que viven. Unos saben que pase lo que pase van a gobernar ocho años, y otros, los de la oposición, también saben que vivirán cómodamente en sus escaños esta legislatura y la próxima. Hoy te toca a ti, y mañana a mí: esa es la máxima que llevan practicando los dos grandes partidos políticos de este país. Bueno, partidos sí, pero grandeza y altura de miras, y visión de Estado, la verdad es que no.

Por eso andamos metidos en este esperpento, en esta falsedad donde la realidad, una vez más, viene distorsionada; interesadamente distorsionada. Así, el gobierno que dice gobernarnos interesadamente retrasa los presupuestos para ver lo que pasa en Andalucía; y después actuará en consecuencia. ¿Prima el interés general o el particular?

Si eso no es un esperpento que venga Valle Inclán y lo vea.

Y recuerden, improbables lectores, aunque estoy seguro de que ustedes lo saben desde hace mucho tiempo, que “es cosa de cobardes golpear al que está en el suelo.”

 

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