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Pequeña historia de los papagüevos de Guía de Gran Canaria. Imprimir Correo electrónico
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Alejandro C. Moreno y Marrero   
Lunes 11 de Octubre de 2004 01:00
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Pequeña historia de los papagüevos de Guía de Gran Canaria.
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Pequeña historia de los papagüevos de Guía de Gran Canaria.

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Hablar de los papagüevos de nuestra ciudad es, para muchos, hablar de los mejores papagüevos que actualmente se bailan en toda la isla; sin embargo, otros se inclinan por una segunda opción que señala como tales a los papagüevos de la villa de Agaete, realizados por el prestigioso escultor D. José de Armas. 
Entre los estudiosos de la materia han sido frecuentes las controversias y disputas por demostrar la mayor antigüedad, belleza, originalidad ... de los papagüevos de sus respectivas tierras natales.

No es el objeto de este modesto estudio el entrar en semejante discusión, sencillamente, considero que se trata de un fenómeno festivo común a toda Europa, con peculiaridades regionales e influencias mutuas muy difíciles de determinar. 

Como escribiera el periodista y escritor Alfonso O´shanahan, los papagüevos(léase también papahuevos) son los gigantes y cabezudos en la Península (figuras de cartón piedra para la diversión de las fiestas). Los Catedráticos en Filología Española y Románica, respectivamente, Cristóbal Corrales Zumbado y Dolores Corbella, también emplean este vocablo (léase también papagüebo) para hacer referencia a los gigantes y cabezudos; definiéndolos como, figuras que representan a gigantes y enanos de gran cabeza para anunciar y animar las fiestas. El también Catedrático en Filología Española, Marcial Morera, considera que la expresión típicamente canaria "papagüevo" (léase también papahuevo) proviene de "papar" (comer) y "huevo"; cuyo significado, por aplicación metafórica, sería el de "persona simple y crédula o demasiado fácil de engañar". Finalmente, el folklorista e investigador Orlando García Ramos, nos aporta que la voz papahuevos, por palatalización ha de pronunciarse "papagüevos". El origen de los gigantes y cabezudos es bastante impreciso; no obstante, todos los testimonios de tradición cristiana occidental coinciden en vincular sus primeras apariciones con los aspectos escenográficos requeridos por las más importantes festividades desde la Edad Media. La noticia más antigua hasta hoy conocida muestra la incorporación de gigantes y monstruos simbolizando la idolatría en la procesión del Espíritu Santo en la villa de Allenger (norte de Lisboa) en el año 1263. Se conoce también que en el año 1380 la procesión del Corpus de Barcelona contaba con varios gigantes que representaban a personajes bíblicos. De la misma forma hay datos de que en 1398 un gigante flamenco, concretamente un San Cristóbal, recorrió procesionalmente las calles de Amberes (Bélgica). En cualquier caso, debe rechazarse la idea tradicional que indica que los gigantes y cabezudos de la Península Ibérica, desde donde, como luego veremos, provienen directa o indirectamente nuestros papagüevos, hayan sido traídos desde Italia, con Alfonso V el Magnánimo o desde Flandes, en tiempo de Carlos I.

La primera referencia que tenemos acerca de la presencia de papagüevos en Canarias al encontramos en el Diario de Anchieta y Alarcón de 1749: "Sucedió un caso gracioso y es que en la pared de la Yglesia de los Remedios que mira a la calle de La Carrera del lado de arriba de la puerta estaba un monifato como el papagüebo yacía como mitra porque decía el D. Vicente que allí como papagüebo tenían al Obispo".

Esta expresión también aparece recogida en la obra de otros muchos escritores canarios célebres donde, de alguna manera, se certifica la omnipresencia en las Islas de estas simpáticas figuras de carácter festivo:

Viera y Clavijo, "La Idea del Nuevo Congreso" (1766): "Ved aquí que una nueva serie de gacetas va a salir, como una tropa de papahuevos a la plaza". Álvarez Rixo, "Anales del Puerto de la Cruz" (1828): "Por este tiempo todavía se acostumbraba a sacar en la procesión del Corpus, la Tarasca, acompañada de otros figurones denominados papahuevos, los cuales iban delante de la comitiva haciendo mojigangas". Rodríguez Moure, "El ovillo" (1923): "Pero a la chiquillería vocinglera atráiganla los gigantones mascarones de la Tarasca, la Vicha y los Papahuevos, que situados desde por la mañana frente a los graneros del Cabildo junto a la Ermita de San Miguel, donde se guardaban estos armatostes durante el año, esperaban a la Danza de Machachines para precederla". Machado, "La Fantasma del Valle" (1928):"Fijaba Belitre sus ojos en el franjeado horizonte, allá donde el mar y el cielo se ligaban con múltiples bandas rojizas y anaranjadas, y quedabas hecho un papahuevos sin oír a Eugenia". Néstor Álamo, "Tradiciones" (1952): "Una vez compuesto llevaron al papahuevo al pié del árbol del designio, donde lo dejaron casi en posición incitante". Pancho Guerra, "Memorias de Pepe Monagas" (1958): "En Cabildo que se celebró ese mismo día se acordó que se suspendiesen las danzas de muchachas, gigantes y papahuevos y demás con que se celebrase el día del Corpus".Sebastián Sosa Álamo, "Guirres" (1979): "Agaete fue siempre un pueblo republicano. Sus papagüevos siempre bailaron el amadelón".