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Quiebra el Estado de derecho Imprimir Correo electrónico
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Nicolás Guerra Aguiar   
Miércoles 13 de Junio de 2012 00:00

nicolasguerraguiar2011Los servicios meteorológicos recaban información sobre fenómenos naturales para Medio Ambiente. Así, utilizan niveles simbolizados por colores: ausencia de peligro (verde) o riesgo muy alto (rojo). Lo mismo sucede en las playas: la bandera amarilla ondea cuando hay, por ejemplo, invasión de aguavivas. Y la roja recuerda la prohibición de bañarse.

Si el Estado de derecho –justicia, libertad, voluntad popular, bien general, predominio de la ley, máximo respeto a ideas- funcionara como Medio Ambiente, dispondría de una escala de valores para reflejar las situaciones de prealerta o alerta máxima según los comportamientos de quienes dirigen, gobiernan y hacen.

Existiría en aquel Estado un órgano encargado para denunciar a los gobernantes y mostrar al pueblo los niveles rojos. Sus miembros serían imparciales observadores de intachable comportamiento democrático, contrastarían actuaciones de partidos y personas con poder político, vigilarían los cumplimientos de promesas electorales. Controlarían actuaciones, rendimientos, acatamientos de las leyes en cuanto que el gobernante confunde intereses generales con cuentas corrientes, tráfico de influencias, sobornos, fraudes, malversaciones, nepotismo. Y vigilarían para evitar obscenidades, desprecios éticos, amoralidades.

Si este órgano de sabios suprapolíticos existiera en España con exclusiva responsabilidad ante el ciudadano, tiempo ha que hubiera llenado la geografía de banderas rojas, aquellas que indican situación de máxima descomposición de un país perplejo ante enriquecimientos desordenados, despotismos, gobiernos de mediocres y torpes, engaños, fraudes, dictaduras partidistas, abusos de mayorías absolutas, endiosamientos, explotaciones miserables, preestados de esclavitud, feudalismo, desprecio…

Porque hoy el Estado de derecho no existe. Muy al contrario, los partidos gobernantes le fueron robando a la sociedad básicos principios, trabajo, servicio sanitario efectivo, ágil; vivienda digna, enseñanza pública de calidad. Más: en su nombre se han reducido salarios; se les descuenta a enfermos de verdad por días de baja médica; se echa a la calle impunemente mientras pisotean la dignidad del obrero; se contrata por meses, días, horas; se reducen al mínimo las indemnizaciones; se les roban dineros invertidos en viviendas hipotecadas que deben abandonar por falta de pago; se les niegan elementales créditos bancarios para iniciar pequeñas empresas mientras el Estado busca cuarenta, cincuenta, sesenta mil millones de euros para banqueros, aquellos que cobran dos o tres millones al año, o que se jubilan con cuatro, dieciséis; los mismos que estafan, engañan y mienten a pequeños ahorradores y les roban sus miserias de toda la vida, sus ilusiones para la vejez. Y todo en la más insultante impunidad, en el más provocativo desprecio a los de abajo que ven cómo se han quedado en la nada mientras banqueros, miembros de consejos de administración, políticos miserables, honorables miembros, presidentes y jefazos están en la calle y no entre rejas, nadie hace nada contra ellos, y si algo se hace… es bloquear las investigaciones en el Parlamento.

Y no solo se les permiten latrocinios, falsedades documentales, fraudes, inmensos agujeros. Es que, a pesar de, se les inyecta dinero, se imponen de Europa cien mil millones de euros en su intervención, por más que pretendan usar otra palabra menos demoledora. Dinero que, por supuesto, habrá que reintegrar con tres mil millones de intereses: ¿de dónde saldrán? Porque Europa no presta por amistad o afectos sentimentales: Europa es un sanguinario mercado capitalista que tiene como principal función obtener beneficios. ¿Cómo conseguirá el Gobierno del PP devolver capital más intereses? La respuesta es clara: con más recortes que volverán a caer sobre obreros, funcionarios, sanidad, educación, jubilados, prestaciones sociales, becas, investigación científica (¿afectará a las pensiones?). O lo que es lo mismo, ellos seguirán disfrutando de las grandes placeres a cambio de una diaria y triple extracción de sangre a la ciudadanía. Porque, ¿dónde están esos miles de millones desaparecidos? ¿Quiénes los evaporaron? ¿Quiénes no cumplieron con su control? ¿Quiénes, por negligencia, amiguismo, coparticipación en beneficios, consintieron? ¿Habrá que ampliar Carabanchel, mazmorra, prisión, cárcel, presidio, institución penitenciaria? ¿O ya está abarrotada con ladrones de gallinas? ¿Intervendrá de oficio el señor Dívar?

Pero es más: ahora la inmoralidad de este Gobierno permite el regreso de millonadas ocultas en bancas que fueron paraísos fiscales. Y a nadie se le preguntará de dónde sacó los millones que reaparecen (eso sí, pagará el diez por ciento). ¿Qué importa que se hayan obtenido con la explotación humana, venta de esclavos, miseria de miles de drogadictos, capitales de socios que se quedaron colgados cuando la empresa desapareció de la noche a la mañana? ¿Acaso es de conciencia, seriedad, rigor, respeto humano, que se pregunte si aquellos millones son beneficios de prostíbulos con mujeres engañadas, de venta de armas para que los negros sigan matándose y el moro desaparezca a quienes reclaman libertad y ayuda, dignificación personal y colectiva? ¿A quién le importa que el dueño de los millones haya defraudado a Hacienda o robado al Estado desde los propios gobiernos?

Y si tiene suerte, que la hay, y mucha, muchísima, aquellos chanchullos de la costa, terrenos, fincas, ayudas del amigote que estaba en el cargo político en el momento justo, quedarán en estudio, tal vez hasta se archiven porque, como insinúa el señor Fiscal General del Estado, ¿y si resulta que investigamos a gente y después no hay ningún aparente delito? ¡Qué delito!

 

Comentarios

 
0 #2 Seguidor asiduo 15-06-2012 19:09
Buen artículo, amigo Nicolás. El problema es que lo que en teoría debiera ser democracia hoy la han convertido en plutocracia. Es decir, se desmantela el estado de derecho y del bienestar, en aras del enriquecimiento desmesurado y del latrocinio más escandaloso. El entramado político-económico-jurídico, entendamos por eso, partitocracia y un bipartidismo alternante para comprar voluntades y pagar favores, se ha apoderado de las instituciones y campan a sus anchas. Su análisis del capitalismo es claro: el único objetivo -siempre lo ha sido- es obtener ganancias. Hay que añadir también que sólo se consigue a través de un mecanismo también claro: la explotación de la clase trabajadora, que somos la mayoría. Por tanto, las medidas que se adoptan, no son impuestas por Europa como nos quieren dar a entender toda la pléyade de "periodistas y politólogos" televisivos sino por la fase en la que se encuentra el capitalismo mundial y sus ambiciosas exigencias en estos momentos.De ahí la estafa
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0 #1 celso oliva 13-06-2012 16:22
Cuanta razón Amigo D. Nicolas,decía Montoro hace unos días que los hombres de negro no vendrían a España,de que tiene miedo el PP? si los de La Toga no toman cartas en el asunto,por supuesto que deben de venir los de negro , rojo,amarillo o ambar y poner orden en este país de chanchullos,fra udes y latrocinios,¡ya está bien recoño! ya no hay pan pa tanto chorizo.
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