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100 años de Cabildo y 60 de Ofrendas en Teror Imprimir Correo electrónico
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*Santiago García Ramos   
Viernes 07 de Septiembre de 2012 00:00

santiagogarciaramosLas verdaderas tradiciones populares las va creando el pueblo y solo el pueblo con el devenir de la propia historia. El peligro es cuando las tradiciones se manipulan de golpe y porrazo y se establecen unos cauces de expresión extraños al pueblo.

En la década de los 50 del pasado siglo, hace ahora 60 años, se vio como lo “más natural” que el Cabildo, secundado por los ayuntamientos de nuestra isla –que obedecían dictados superiores- protagonizaran la “romería” o lo que es la OFRENDA a nuestra Patrona de Gran Canaria y de la Diócesis de las Islas Canarias, la Santísima Virgen del Pino en Teror. Por eso las fiestas se impulsaron desde arriba con un exagerado intervencionismo oficial, pasando el pueblo a ser mero espectador de todo lo programado. Han transcurrido 60 años. Indiscutiblemente se estableció una tradición que permanece hasta hoy, corregida y aumentada por los mismos derroteros erróneos, porque es una tradición oficial, bichada desde el origen.

Resulta completamente ridículo y paradójico que habiendo evolucionado todo…y muchas cosas a mejor- nuestra OFRENDA de este 7 de Septiembre en Teror, permanezca siendo un escenario para ver una comitiva de carrozas de diseño que han suplantado y se alejan muy mucho de las que tradicionalmente utilizaban nuestros antepasados, abuelos o padres y que se esmeraban en preparar sencillos carros o carretas de campesinos que engalanaban para transportar los mejores productos que de sus cosechas, adornándolos con arcos de hojas de palmeras o de plataneras, plantas de millos, cañas, retamas, flores, etc., donde colgaban roscos de pan, piñas de millo descamisadas, manojos de ajos, cebollas, racimos de uvas, calabazas, coles, amarillos racimos de plátano, ramas con dorados membrillos, o apetitosas manzanas, peras, naranjas, limones, ciruelas, higos, tunos y todo tipo de frutos, verduras, hortalizas, así como sacos y cajas de papas, quesos, tomates y otros productos que depositaban en cajas en el interior del carro donados por agricultores, ganaderos y o pescadores; echaban la “retranca” al carro ante la venerada imagen y mientras descargaban todo lo que llevaban, dejando perfumado el aire de mil esencias distintas, hacían sonar el timple, guitarras y panderos interpretando folias, isas, malagueñas o seguidillas y junto a sus plegarias y bailes conforman la mejor ofrenda del alma de nuestra gente.

De algunas aportaciones municipales más valdría ni hablar, pero hay que hacerlo, porque el concepto de su participación en la OFRENDA queda completamente suplantado por una costosa exhibición artificial de sofisticadas carrozas carnavaleras, que inevitablemente concentran la atención del espectador que patentizan la presunción de la eficacia de los ediles, técnicos y diseñadores. Con toda esa parafernalia el concepto de OFRENDA se diluye (no se ve), hasta que el señor alcalde correspondiente –que ha esperado a su pueblo sentado cómodamente a su pueblo a la misma altura del trono de la Virgen- se levanta para recoger una cesta que deposita a los pies de la Señora del Pino.

Actitud de las autoridades.- Cuando las tradiciones populares son suplantadas por las tradiciones oficiales, con todo lo que ello supone en detrimento de las libertades y del protagonismo y desenvolvimiento espontáneo del pueblo, es obligación de las autoridades restituir, las cosas a su orden natural. No se nos oculta la dificultad que entraña esta labor, porque es muy fácil destruir, pero muy difícil construir, y más difícil aún restaurar.

No cabe duda que esta responsabilidad, por obvias razones históricas, descansa sobre nuestro Cabildo Insular, quién debería por principio de subsidiariedad el definir, promover y consensuar con todos los ayuntamientos unas normas de participación en estas manifestaciones típicas y tradicionales que han ido perdiendo el rumbo porque se ha perdido la originalidad.

Nada más lejos de nuestra pretensión que dar lecciones de política cultural, ni mucho menos de otras políticas…, pero tengo para mí que a la altura que estamos y después de estos sesenta años de la OFRENDA, habrá que seguir trabajando en la recuperación de las tradiciones populares y que estriba en una cosa tan importante como oír la voz del pueblo, que está vertebrada y dormida en las asociaciones y entidades culturales, tanto de la capital como de los diferentes municipios. Esta labor se facilita con la imprescindible colaboración de los ayuntamientos en el mismo sentido, porque antes que los ayuntamientos están las personas y las familias, las Asociaciones, Organizaciones y Agrupaciones. A raíz de las pertinentes consultas, se elaborarían unas normas básicas de recuperación, que resulten lo más sencillas posibles, que se editarían en un folleto con carácter de educación y reivindicación, y se repartirían con profusión.

La Ofrenda.- ¿Quién hace la ofrenda?: evidentemente el pueblo. Nos parece lógico, natural y por lo tanto conveniente que sean los distintos ayuntamientos, primer estrato social orgánico, los que coordinen la ofrenda del pueblo al que representan. Pero coordinar es cooperar al orden y no a otra cosa. Cada ayuntamiento será valorado de cara a la sociedad general por la heterogeneidad de la participación de su pueblo, sin distinción de facciones políticas y/o culturales. Por eso el cartelón que preceda a la representación deba llevar el nombre del municipio correspondiente y no más nombres, carteles, banderas o distintivos de nada ni de nadie.

¿Qué se ofrenda?- Es obvio que lo que se tiene. Cada comunidad ofrecerá los determinados productos agrícolas, pecuarios, marinos, artesanales, etc. que se posea, y no otros evitando los productos foráneos. La riqueza de una ofrenda no consiste en la cantidad de los productos, sino en la calidad que se aporte y en la adecuación, sencillez y elegancia del espíritu con que se haga.

¿Carretas o carrozas?- El establecimiento de la tradición del protagonismo oficial ha propiciado una creciente competencia entre los ayuntamientos por mostrar su “grandezas” municipales y las “virtudes” organizadoras de sus ediles. Ello ha dado lugar a convertir las ofrendas de un desfile de carrozas que representan hitos arquitectónicos, históricos, etnográficos, homenajes, recuerdos, artilugios, conmemoraciones, celebraciones, promociones, etc. etc. Una OFRENDA no debe degenerar en una caravana de propaganda que muestre las excelencias paisajísticas, gastronómicas o la genialidad artística o creativa de individualidades locales ni la capacidad de gestión de sus administradores que en algunos casos llegan al paroxismo de maquetear futuros proyectos municipales. Todo ello está fuera de lugar en una OFRENDA.

Darle otro carácter a la OFRENDA supone evitar la competencia desaforada de sus correspondientes desigualdades artificiales, además de un ahorro económico si se limitasen a adornar un sencillo y tradiconal “CARRO ó CARRETA” de campesinos con tracción animal que porten exclusivamente los productos que vayan a ofrendar de su termino municipal y acompañadas de sus representaciones, parrandas, grupos folclóricos y personas debidamente ataviadas y no las plataformas de maquetas de costosos gastos de realización de materiales, tablas, pinturas, diseñadores, grúas, carpinteros, etc. etc. que bien podrían donarse en ofrenda de productos para los necesitados y que pasan sin descargar casi nada.

Afortunadamente se han ido recuperando y prácticamente desapareciendo espontáneamente los absurdos e inapropiados detalles de que los animales (yuntas, perros, burros, etc.) estuviesen ataviados con complementos típicos de las personas e incluso que los niños se les caracterizaran de adultos (barbas y bigotes pintados, cachimbas…) o los varones con vestimenta de mujeres y ellas de varones como si esto fuese una carnavalada., así como evitar el bochincheo andante de bebidas alcohólicas o de grupos incontrolados que no van a la ofrenda propiamente dicha, sino de asadero ambulante e interpretando músicas y canciones sin ninguna relación la música canaria tradicional.

Nuestras OFRENDAS tienen que ser respetadas y sobre todo mantener el comportamiento que merece en todo momento ya que esta manifestación entra en lo eminentemente religioso ya que se hace en honor a la Patrona la Virgen del Pino que preside en todo momento desde su trono en el frontis parroquial con la presencia del Señor Obispo, Rector de la Basílica y representación religiosa, mereciendo la mayor consideración hasta su entrada al templo.

Me gusta ver al finalizar la OFRENDA los diferentes grupos de parrandas disfrutando en los aledaños de la Villa, escuchando el sonar de los timplillos y las voces campesinas cantando al aire libre esas coplas, isas o folias, compartiendo con nativos y visitantes la alegría de nuestras tradiconal fiesta de la Patrona de Teror, de Gran Canaria y de la Diócesis de las Islas Canarias: La Virgen del Pino

Fijémonos esta tarde en los “CARROS Y CARRETAS” que dignifican la participación muchos de nuestros pueblos y que los que no están todavía en esa línea puedan mejorar en las próximas ediciones y luchar por mantener nuestra costumbres y tradiciones ya que en ello esta nuestra identidad como pueblo culto, respetuoso e inteligente que ama, respeta y transmite a las nuevas generaciones lo que nos han dejado nuestros antepasados y que nos sentimos orgullosos de ser canarios.

Sé que desde nuestro Cabildo de Gran canaria y Ayuntamiento de Teror se está intentando mejorar cada año en todos los sentidos y que seguro que no les faltará la comprensión y colaboración de todos los ayuntamientos de la isla para que se consensúen unas normas que mejore, enaltezca y enorgullezcan no solo esta OFRENDA en Teror sino en cada uno de nuestros pueblos grancanarios.

Habría que contar con las aportaciones de estudiosos historiadores, investigadores, folcloristas, cronistas, expertos conocedores de nuestras tradiciones y personas que voluntariamente deseen colaborar que estoy seguro lo harían orgullosa y desinteresadamente e incluso por la recuperación del Patronato de las Fiestas del Pino.

Felicitaciones para todos los que esta tarde participan dignamente en la OFRENDA y sobre todo para los que desde la organización intentan mejorar en cada edición este acontecimiento y que estoy seguro nos agradará ver y escuchar la presentación de unos profesionales folcloristas las décimas de nuestro original Yeray Rodríguez, para que unos niños presenten a cada municipio, enriqueciendo el acto y que de igual manera tomen nota otros actuantes y se enriquezcan con nuevas y creativas letras de sus canciones y evitar la repetitividad de las mismas por falta de coordinación.

Esta OFRENDA a nuestra Patrona la Virgen de Pino en Teror, deben servir de modelo para los municipios que pretendan reflejar nuestra esencia de una identidad canaria que por desgracia está cada vez más deteriorada al menos en Gran Canaria. No se trata de inventar nada, sino de restaurar, con todas las innovaciones pertinentes, que echemos una mirada a otros lugares de las islas que han sido capaces de conservar y modernizar sus tradiciones con un ejemplar acierto.

Muchos de nuestros Alcaldes y Concejales han tomado las riendas en sus municipios e incluso les veremos en esta tarde orgullosos en la OFRENDA representando a su municipio con la tradicional CARRETA o CARRO a la antigua usanza y para que sirvan de ejemplo para que otros imiten esta iniciativa, por lo que también nuestro Cabildo de Gran Canaria y desde hace cuatro años, viene presentándonos de Teror, de Grancanaria y de la Diócesis de las Islas Canarias, Nuestra Señora la virgen del Pino, con las mejores CARRETAS de estos 60 años de nuestra OFRENDA en que Gran Canaria es como un Pino gigante del que todos somos rama, corazón vivo y ardiente de esta isla afortunada: “GRAN CANARIA: REDONDA PRIMAVERA”

*Periodista, Pregonero en 1993 e Hijo adoptivo de Teror. 37 años ininterrumpidamente retransmitiendo las fiestas de Nuestra Señora del Pino en EAJ 50 Radio Las Palmas

 

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