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La Cueva Pintada participa en un proyecto transdisciplinar de investigación internacional Imprimir Correo electrónico
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Sábado 09 de Junio de 2012 00:00

alfonjar_cueva Tras la conclusión de los trabajos de investigación de la cuarta campaña efectuada en el yacimiento de Pompeya en el que ha colaborado de manera importante el Museo y Parque Arqueológico Cueva Pintada de Gáldar, la investigadora y conservadora del mencionado centro dependiente del Cabildo grancanario, Carmen Gloria Rodríguez, no puede manifestar más que su satisfacción por la participación de dicho centro en un proyecto internacional de tal magnitud, que ha venido a revelar datos desconocidos hasta ahora sobre la antigua economía marítima del golfo de Nápoles y, por tanto, de la cultura romana.

La investigación, coordinada por la Universidad de Cádiz y la Università Ca' Foscari de Venecia, fue financiada por el programa de ayudas a Proyectos Arqueológicos en el Exterior del Ministerio de Cultura español, al que se sumó la Cueva Pintada de Gáldar como uno de los pocos equipamientos de referencia de España en el que se llevan a cabo estudios de ictiofaunas arqueológicas.

El centro ya había colaborado durante el pasado año en una primera fase de este proyecto interdisciplinar denominado Pesca y Garum en Pompeya y Herculano. La explotación de los recursos del mar en ámbito vesubiano, en el transcurso de la que se determinó la datación de distintos restos de huesos de peces que habían permanecido ocultos desde que la emblemática ciudad quedara sepultada bajo las cenizas del Vesubio en el año 79 d.C.

INVESTIGACIÓN TRANSDISCIPLINAR

Diversos profesores e investigadores, arqueólogos, especialistas en fauna terrestre antigua, arqueo-ictiólogos, restauradores y conservadores del patrimonio de nacionalidad española e italiana, han venido trabajando de manera conjunta en las excavaciones que se han llevado a cabo en el yacimiento de cara a la reconstrucción de la explotación de los recursos del mar de las ciudades romanas del golfo de Nápoles, integrando todas las evidencias disponibles, desde la iconografía marítima (especies pescadas y consumidas, representadas en pinturas y mosaicos), hasta los restos óseos de dichos recursos marinos hallados en las excavaciones (huesos y conchas), pasando por el análisis de las técnicas de pesca (redes e instrumental pesquero -anzuelos y pesas-), los inmuebles en los cuales se realizaba el pescado salado (salsamenta) y las salsas de pescado (garum, liquamen...) o los envases utilizados para su comercialización en ámbito regional y atlántico-mediterráneo (ánforas yurcei o pequeñas jarras).

Según señala Carmen Gloria Rodríguez, una de las pocas especialistas en España dedicadas a la arqueoictiología, “no son muchas las oportunidades que se nos brindan a los conservadores e investigadores de adentrarnos en esos gigantescos depósitos cerrados que han esperado casi dos mil años para hablarnos de los productos derivados del pescado que se vendían a los pompeyanos cuando fueron sorprendidos por la erupción del Vesubio”. La conservadora del Museo y Parque Arqueológico de la Cueva Pintada de Gáldar, que desde hace 20 años se especializó en el estudio de los restos de pescado recuperados en yacimientos arqueológicos, viene trabajando en este proyecto internacional desde hace tres años y, recientemente, acaba de regresar de la campaña de campo desarrollada en este excepcional espacio arqueológico bajo la dirección, como investigador principal, del profesor de la Universidad de Cádiz, Darío Bernal, especialista en arqueología romana en el ámbito Mediterráneo.

Rodríguez aún recuerda su tránsito por las calles desiertas del yacimiento antes de la avalancha de los turistas hasta alcanzar su lugar de trabajo, la officina del garum, en donde se hallan los restos de un establecimiento de venta al público de productos derivados del pescado que quedó sepultado tras la erupción del Vesubio en la noche del 24 de agosto del año 79 de nuestra era.

“Lo primero que impresiona al llegar a Pompeya es el magnífico estado de conservación de la ciudad, enterrada por el lapilli en el año 79 y descubierta en el siglo XVIII, en la época en la que el Reino de Nápoles estuvo bajo dominio borbónico. Después, el excepcional conjunto de ánforas encontradas en el almacén trasero de la tienda del garum, donde estos recipientes eran vaciados y reutilizados. La “pila de ánforas” (85 han sido encontradas in situ) constituye un documento excepcional, no sólo por su homogeneidad sino también por poder llevar a cabo un estudio interdisciplinar de este lote:  determinación del tipo de ánforas, análisis de pastas para estudio de la procedencia y rutas comerciales, estudio de los tituli picti (“etiquetas” escritas en rojo en el cuello del ánfora y que ofrecen datos relevantes como el producto que contiene, su calidad, el peso del ánfora llena y vacía, el productor, el comerciante...), determinación de los restos de peces que aún quedan adheridos en muchos de estos recipientes y que pueden señalar qué contenían exactamente antes de ser vaciadas”, explica la conservadora canaria.

Rodríguez presta importancia al carácter transdisciplinar que caracteriza a este tipo de proyectos de investigación internacionales, ya que “supone plantear hipótesis de forma conjunta, contrastar en el laboratorio con posterioridad los datos y conocimientos,  e intercambiar opiniones sobre  el terreno explorado”.  El proyecto en el que participa el Museo y Parque Arqueológico de la Cueva Pintada de Gáldar espera iniciar un nuevo capítulo el próximo año: el estudio de la iconografía del mar en el ámbito de Pompeya y Herculano, concretamente en sus frescos y mosaicos, plagados de peces, crustáceos y criaturas fantásticas. Identificar especies y adentrarse en el mundo de la simbología es otro reto que nos espera en breve.

Según explica la propia arqueóloga y conservadora, “el análisis de los restos de peces constituye, a día de hoy, el elemento más fiable para el estudio de la práctica pesquera de las poblaciones del pasado, en especial entre aquellas en las que la arqueología constituye una herramienta de primer orden para abordar su conocimiento”.

CUEVA PINTADA, CENTRO DE REFERENCIA

Este proyecto internacional pone en evidencia cómo el Museo y Parque Arqueológico Cueva Pintada de Gáldar del Cabildo grancanario presta servicios de investigación en arqueoictiología a otras instituciones públicas. “Al ser uno de los centros de referencia en España en esta materia, en el museo no sólo se llevan a cabo líneas de investigación sobre la amplia cantidad de restos arqueológicos de peces que se conserva, tras las campañas de excavación en el yacimiento galdense, sino que también participa en proyectos de investigación que se llevan a cabo sobre otros yacimientos de la isla, de Canarias o de ámbito nacional e internacional, como es el caso de Pompeya”, avanza Carmen Gloria Rodríguez.

Para la conservadora “tiene una importancia capital para este centro del Cabildo establecer lazos de colaboración con otras instituciones internacionales y especialistas por lo que supone de avance en la comparación de metodologías, aunque no es menos importante que el nombre de nuestro centro museístico y del Cabildo de Gran Canaria traspase fronteras, dándose a conocer así la labor de investigación, conservación y difusión desarrollada en su seno”, añade.

Aparte de la colección de restos arqueológicos, el Museo y Parque Arqueológico Cueva Pintada posee una de las mejores colecciones de referencia de esqueletos de ictiofauna de toda España, compuesta por más de dos centenares de especies que viven en el litoral de Canarias, pero también en el Atlántico norte y el Mediterráneo. Así, desde que abrió el Museo y Parque Arqueológico Cueva Pintada se han estudiado restos de Gran Canaria (Lomo Los Melones, Cueva Pintada), Lixus (Larache, Marruecos), La Illeta dels Banyets (Alicante), Pompeya (Nápoles, Italia) o Cádiz, entre otros lugares, lo que se ha traducido en un buen número de publicaciones de carácter nacional e internacional. El centro posee y conserva miles de restos de peces que fueron hallados en el yacimiento de Gáldar, datado entre los siglos VII y XVI.

 

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