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Carmita Díaz (1894-1983). Semblanza de una partera Imprimir Correo electrónico
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Francisco Suárez Moreno   
Lunes 01 de Diciembre de 2008 00:00
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Carmita Díaz (1894-1983). Semblanza de una partera
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CARMITA DÍAZ
(1894-1983)
Semblanza de una partera
 
Francisco Suárez Moreno
 
Cronista Oficial de La Aldea de San Nicolás

En  Canarias, hasta los años sesenta del siglo XX, los servicios sanitarios no cubrían todas las necesidades de la población; la mujer daba luz en su casa, casi siempre asistida por una partera local y su madre. Los problemas se acentuaban cuando un parto se complicaba en las zonas alejadas de los campos. El caso de Carmita Díaz (1894-1993) en La Aldea de San Nicolás es un ejemplo de partera y madre en el mundo rural. Esta semblanza ha sido publicada recientemente en el último número de la revista El Pajar, Cuadernos de Etnografía Canaria, en su monográfico número 25, 2008,  con el título “Mujer e Identidad”.

Introducción
Hace 24 años que, por iniciativa popular, en La Aldea de San Nicolás, se le rendía un homenaje popular a Carmita Díaz Suárez por los servicios prestados a la sanidad local. Fue un 9 de enero de 1983 cuando tuvo lugar el evento en el que se descubría una placa conmemorativa en La Plaza y calle que hoy llevan su nombre. En ese contexto, a finales de 1982, tuvimos ocasión para profundizar en su vida, según su propio testimonio oral dado en su casa, junto a su hija Mela, en varias y agradables charlas. Producto de esos encuentros, elaboramos una pequeña semblanza que, a modo de reportaje fue publicado en Canarias 7, cuando colaborábamos con este medio como corresponsal del municipio. Posteriormente, el 8 de marzo de 1999, seis años después de su fallecimiento, elaboramos una semblanza más amplia, que presentamos en el acto celebrado en el Centro Municipal de Cultura, en el Día de la Mujer Trabajadora, en base al testimonio oral facilitado por su hija Mela, hoy fallecida. Ahora volvemos a recomponer los contenidos, desde una visión más amplia y social, más contextualizada en el tiempo y en la historia local, en un momento en que cronológicamente nos distanciamos más de ella y, ahora, son muchas las personas de este pueblo que no la conocieron; pero sí se la recuerda, por sus valores humanos y servicios prestados al bien común, sobre todo como partera, en el monolito de su plazoleta, donde piedra y placa de mármol evocan la silueta de anciana en eterno luto saludándonos con cadenciosa, fina y amable voz.
El cliché de la silueta de Carmita Díaz es algo que tenemos fijamente gravado en la memoria. Difícil es, pues, compaginar la fría realidad histórica con los sentimientos personales, aunque en esa confrontación entre la apariencia y la realidad (el obstáculo con el que tanto tropieza la objetividad histórica) un autor no puede prescindir de su medio, ni de sus conocimientos, ni de su forma de ser. Al respecto, como muy bien decía Tuñón de Lara, "la verdadera objetividad consiste en calar hondo entre los hombres y las cosas".
1.- Carmita, una hija del siglo XIX
 
El 20 de febrero de 1894 nacía en La Aldea de San Nicolás, en el hogar formado por Pedro Díaz Afonso y Fermina Suárez Gourié, la niña Carmen Celedonia Díaz Suárez. Es el comienzo de una larga historia familiar. Su abuela, Josefa Nieves Gourié, era natural de Arucas,de la conocida familia de propietarios y se casó en La Aldea con Juan Suárez González. De su familia paterna, sabemos más; su padre, Pedro Díaz, era una persona de gran prestigio en el pueblo, un medianero perpetuo también de la gran propiedad de la Casa Nueva con varias parcelas. Había sido sargento de las Guardias Provinciales por méritos y experiencia. Se casó, en 1890, ya viudo, de34 años con Fermina Suárez, de 35 años, madre soltera, con un hijo que tuvo en Arucas y que antes había sido, de joven, novia suya. Esta nueva familia fue, por tanto, numerosa desde el primer momento. Del primer matrimonio, Pedro Díaz aportaba tres hijos: Juan José, Nicolás, Juana Jesús, Nicolasa y Juan Díaz Castellano; mientras que Fermina llevó de soltera a su hijo Antonio Santana, nacido en Arucas y bautizado en la cuna de expósitos de Santa Ana. Luego fueron naciendo, en el matrimonio cinco hijos: Pedro, Nicolasa, Francisco, Carmita y Eulogio Díaz Suárez. En fin, nueve hermanos, con apellidos distintos; pero que formaron una familia muy unida.
 

Comentarios 

 
+4 #2 Meli 14-06-2011 23:10
Es una alegría y un orgullo para una nieta leer y recordar a través de la lectura toda una infancia y adolescencia vivida al lado de esta gran mujer.Nací y crecí a su lado, y puedo asegurar que fue una mujer adelantada a su tiempo. Una mujer que leía, que gustaba de todo lo nuevo, que tenía inquietud por aprender, que siempre fue socialista en su corazón en unos tiempos de dictadura. Nos trasmitió mucho y aún hoy la recordamos constantemente. Gracias abuelita.
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+5 #1 kuki 11-06-2011 18:38
muchas felicidades Siso, un trabajo estupendo, como sólo tú sabes hacerlo. Salud.
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