Menu

Microrrelato. "Piedra, papel, tijera"

taidefleitas navarroCada vez que terminábamos de hacerlo, mejor dicho, cada vez que él acababa conmigo, su cuerpo inerte caía sobre el mío a modo de pisapapeles. Como si yo fuera una hoja en blanco esperando a que la corriente que se colaba por la rendija me arrastrara y me llevara lejos de allí.

Por eso aquella manía absurda de cerrar la ventana justo antes de empezar, antes siquiera de ponerme la mano encima, pensé, con la mirada clavada en el techo mientras luchaba por no ahogarme bajo el peso de su cuerpo. Yo misma fantaseaba con la idea de salir volando y de no tocar tierra hasta sentirme a salvo. Reconozco que, en ocasiones, soñaba con dejar de ser una hoja en blanco para ir al encuentro de mi propia historia, si es que había alguna esperando por mí.

Pero había algo que me ataba al suelo incluso más que el propio peso del pisapapeles. El miedo. Miedo a no saber volar, o a volar tan alto que hiciera que la caída luego fuera irreparable. Miedo a perder el norte o a descubrir que nunca lo había seguido. Miedo a arrugarme, a convertirme en una hoja amarillenta vapuleada por las corrientes caprichosas de los aires venideros. Miedo a la nada y al todo, al mismo tiempo.

Arrastrada por el miedo, más que por la corriente, le rodeé con mis brazos, como el papel que envuelve a la piedra en aquel popular juego de niños. Con sigilo, con suavidad, casi cogiéndole por sorpresa, pero con determinación y fuerza. David contra Goliat. Le sentí resistirse durante unos largos minutos hasta que su cuerpo volvió a caer, por última vez, sobre el mío, más pesado que nunca y, a la vez, más ligero.

Deja un comentario

Esta es la opinión de los lectores, en ningún caso la de infonortedigital.com. No se permitirán comentarios ofensivos o contrarios a las leyes españolas. Tampoco se permitirán mensajes no relacionados con el tema de la noticia.
El envío de comentarios supone la aceptación de las condiciones de uso.

volver arriba

Noticias

Municipios

Suplemento