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Microrrelato: "Tecnología"

fernandotocinoMi móvil nunca recibía llamadas de las que yo esperaba. Siempre me llamaban las personas que nunca quise que lo hicieran. Todas estaban relacionadas con la publicidad engañosa que quieren venderte la amistad y la preocupación por algo que nunca te hace falta. Cada vez que sonaba el teléfono, mi interior exclamaba ¡por fin, ésta es la que siempre he estado esperado!. Pero no, la atonal y plana voz de una señorita me martilleaba el alma con los colchones "Lo Mónaco". ¡Jodía colchona de los bemoles¡ No sabía cómo explicarle a la "señoritatocapelotas" que me estaba interrumpiendo mi tiempo y la línea del teléfono. Me urgía celeridad para despejar la línea porque estaba a punto de recibir la madre de las llamadas. Obviamente, la mandé a la puta mierda y que se metiera el puto colchón por el ano. Supongo que tal señorita estará acostumbrada a respuestas tales e intuyo que su orto debe tener las dimensiones de los agujeros negros de nuestro querido e infinito espacio.

Volvió a sonar el teléfono con la melodía que siempre tengo actualizada. Melodía que a veces, reconozco, me da vergüenza que se oiga en público por lo que pudieran pensar al escuchar las notas melódicas de mi sintonía. Mi superpolitono "Ay mama Inés". Sin embargo, con el tiempo, cada vez me gusta más y creo que ya voy superando lo que digan la gente de mi. Presioné el botón verde para poder escuchar lo que ansiaba escuchar. ¡Su putaaa madre! Era Rogelia, una vecina de mi barrio que se había equivocado al marcar preguntando por Basilio, un hombretón negro que le hacía las delicias que todos nos imaginábamos. Le dije en tono más o menos brusco que no importaba su equivocación, qué es normal, a mi me suele pasar también. Lo que no percibió Rogelia fueron los 66.000 voltios de corriente continua que le estaba enviando por el cable telefónico a ver si se achicharraba en los putos infiernos y me dejaba el teléfono libre. De hecho, no contento con mis intenciones, le mandé un SMS a la asquerosilla, con una lista interminable de virus, troyanos y phisings para que le inutilizara su teléfono de por vida. Diría más, creo que hasta inoculé el virus del ébola para que pasara directamente de su teléfono a su torrente sanguíneo.

Estaba cansado y decidí echarme un rato en mi hamaca brasileña que tanto placer me ha dado de una manera desinteresada. El ruido del viento entre la hojarasca de mis glicinias se me antojaba sinuoso y placentero. Me dormí profundamente hibernando como el portátil Hewlet Packard que me había vendido un jodido tele operador una tarde de invierno cavernoso. Desde las profundidades de las fosas marianas escuché la melodía de mi "mamá Inés". Reconozco que no tengo un buen despertar y la mala uva aparece como reminiscencia de nuestros antiguos hermanos los Australopitecos. Alongué mi mano, tanteando en búsqueda del teléfono a ciegas. Por suerte, no toqué la macetas de ortigas que tenía a mi vera. Respondí con mi típica voz de ogro acostumbrado a las llamadas que durante siglos había recibido.

-¿Quién coño es?

-(silencio absoluto)

-Jodé, si me va a preguntar que si está la señora de la casa, le digo ya que ¡no¡ Yo soy un ser autónomo e independiente y, y,, yo mismo me valgo para responder lo que haga falta, ¿me entiendes? Además, vivo solo y con mucho gusto, ¡te has creido!

-Fernando, soy yo.

-¿Quién?

-Mónica ¿me recuerdas? Nos conocimos en un banco de piedra en La Laguna.

-¡Mooonicaaa! Jodé, tiempos. Claro que me acuerdo de ti. Todavía guardo tu olor en mis labios. Llevo años pensando en ti. Nunca te me has ido del pensamiento. ¿cómo estás?. ¿Tienes pareja? ¿Sales con alguien? ¿estudias o trabajas?....je,je perdona esta pregunta no viene a cuento,, ya sabes....

-Siempre hiperactivo en tus conversaciones Fernando. Me acordé de vos y decidí llamarte. Me vinieron a mi cabeza recuerdos imborrables que, de repente, me apetecen volver a vivir y, me dije, lo voy a llamar sin ningún otro propósito. No tengo pareja desde lo nuestro, y si, si, estudio y trabajo ja, ja, ja, ja, ja...

-Ja, ja, ja..Siempre he estado esperando tu llamada ¿sabes? Y ahora que te tengo al teléfono no sé que decirte,,, bueno,,, tengo tanto que decirte. No hay ninguna hora de mi vida en la que no haya dejado de tenerte en mi pensamiento. De hecho, todavía guardo la bolita de papel Albal de nuestro primer bocata de tortilla con ali-oli. Yo tampoco tengo pareja desde lo nuestro. Si te digo la verdad siempre te he sido fiel ¿sabes? Bueno, te engañado innumerables veces conmigo mismo, pero ¡eso no cuenta! Ja, ja... Si supieras lo que he deseado esta llamada, Mónica. No te lo imaginas.

-Yo también lo he deseado Fernando. Tus dedos todavía recorren mi cuerpo adolescente trasmitiendo calor y pasión a borbotones. También te he sido fiel, en la misma línea que tú, ja,ja,ja....

-¿Te apetece que nos veamos?

-Ahora no puede ser, estoy en Barcelona. Pero pronto iré para tu tierra y ten por seguro que te buscaré. Lo deseo tanto....

-(¡Bien! Gracias Dios mío por darme esta nueva oportunidad)- Vale, contaré los días para que eso ocurra, mi Moni.

calderos-Eres un sol Fer, también te llamaba para plantearte la posibilidad de renovar todos los utensilios de tu cocina ¿sabes? Estoy segura que la batería de calderos que tienes estará destrozada y, como sé que te gusta la cocina, te quiero invitar a una reunión para que conozcas nuestra nueva línea de calderos Monix. Sé que te gustarán y que me harás este gran favor. Bueno Fer, sabes que te quiero mucho, y que nunca he olvidado mi primer orgasmo contigo. Fue espectacular, y me gustaría repetir... (fuera de cobertura) bipbipbipbip...

Los días pasan y mi único contacto con la realidad es mi trabajo. He quitado hasta el timbre de mi puerta, no tengo ni tele, ni DVD. He destrozado a martillazos los móviles y los fijos. El cassette y el pick-up los vendí en el rastro de Teror. Me afeito a cuchilla. He retirado el buzón de correos del frontal de mi casa. Mi vibrador anal ya no funciona con pilas (por cierto, ¡mejor toda la vida!). Tan sólo he mantenido lo indispensable y lo necesario en mi casa. Lo que realmente siempre quise tener. Mi gran batería Monix, con sus accesorios y... mi bella Mónica.

Fernando Tocino (Al día siguiente de la Romería de Moya 2012)

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