Menu

Microrrelato. "La marea"

taidefleitas navarroLas palabras de mi padre quejándose de que los jóvenes de hoy no tenemos principios ni el coraje suficiente para luchar por nuestros derechos es lo que hoy me ha traído hasta aquí. –Ten cuidado, no te metas en líos- me dice mi madre antes de salir. Al final, he acabado convenciendo a algunos de mis compañeros de la facultad y nos hemos venido a echar el rato justo después de clase. Si mi padre nos viera. Somos miles. Me sumerjo en la oleada; mis amigos también lo hacen. Miro hacia delante y no alcanzo a ver dónde empieza todo. Miro hacia atrás y no consigo ver el final. Gente por todos lados. Limitamos al norte con la Marea Verde, esos que defienden el derecho a la Educación Pública, y al sur, con la negra, los que luchan contra las prospecciones petrolíferas. Todos indignados, todos disconformes. Cada uno con una o varias razones para sublevarse, para levantar el puño, para gritar ¡Aquí estoy yo! Nosotros también estamos. Me voy animando. Siento cómo el corazón se me acelera, siguiendo el ritmo de la batucada. Más que la revolución, parece una fiesta. Si mi padre me viera... Hay gente en los balcones –¡No nos mires, únete!- Juan me lanza una sonrisa que yo le devuelvo. ¡Qué subidón, tío! Dice la suya. Esto es mejor que una marcha, dice la mía. Bff, me siento vivo. Qué paradoja. Cuánta adrenalina, música y sonrisas entre un mundo de mierda. Miles de personas. Mil y una razones para quejarse, para sublevarse, para salir a la calle. Pero, ¿Qué demonios? Nos empujan.

–¡Los antidisturbios!- ¿Los antiqué? Esto era una manifestación pacífica. ¡Estamos en plan tranqui!

Silvia, la chica de mi clase que me tiene loco, cae al suelo. ¡No! Silvia, no. ¿Qué pasa? Se me nubla la vista... Silvia, ¿Estás bien? Escucho un pitido fuerte, insoportable. -Silvia, tú me gustas... desde hace tiempo, no sabía cómo...- . Siento un dolor fuerte en la frente... ¿Qué es esto? ¿Sangre?

Abro los ojos y veo la cara de mi padre y la de Silvia, inclinados sobre mí. Parece que estoy en un hospital. ¿Qué? Pero si yo solo dormía... –Yo tampoco sabía...-me dice Silvia - Tú también me gustas... mucho-.

– -Te prohíbo que vuelvas a ir a ninguna manifestación- me increpa mi padre.

En respuesta, cojo la mano de Silvia. ¡Qué subidón!

Deja un comentario

Esta es la opinión de los lectores, en ningún caso la de infonortedigital.com. No se permitirán comentarios ofensivos o contrarios a las leyes españolas. Tampoco se permitirán mensajes no relacionados con el tema de la noticia.
El envío de comentarios supone la aceptación de las condiciones de uso.

volver arriba

Noticias

Municipios

Suplemento