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Microrrelato. "Sol"

GQB2015Siempre se despertaba antes del amanecer y, sin embargo, jamás veía salir el sol. Desde hacía más de dos meses, la única luz que le acariciaba el rostro al comenzar el día era la de su camarote: una luz fría como las entrañas del barco donde dormía, comía, vivía y trabajaba.

Sobre todo, trabajaba.

El castigo divino se había convertido para ella en una necesidad terrenal, vital. Como tantos jóvenes de su generación, había tenido que dejarlo todo atrás para así sentirse un poco más libre y menos dependiente. ¿Más feliz? No podía –o no quería-responder a esa pregunta. De modo que ahí seguía, en alta mar, recorriendo una y otra vez su particular Triángulo de las Bermudas, que la llevaba del puerto número uno al puerto número dos, y de ahí al número tres y vuelta a empezar.

La rutina se rompió cuando el final del año trajo consigo la posibilidad de que los tripulantes abandonaran el barco durante veinticuatro horas e hicieran, literalmente, lo que les diera la gana. Cada uno corrió en busca de su bálsamo particular: la familia, los amigos, el amor, el sexo, tierra firme...

Ella, sencillamente, alquiló una habitación de hotel que daba al este y descorrió cortinas y persianas al irse a la cama.

Durmió.

Y despertó.

Junto al amanecer.

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