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Microrrelato. "Decidí conocerte sin ningún tipo de ropa sobre mi cuerpo a modo de protesta"

tocinoFoto el 15 8 16Decidí conocerte sin ningún tipo de ropa sobre mi cuerpo a modo de protesta. Y lo quise así, sólo por certificar lo importante de la desnudez en los momentos en los que vivimos. Momentos donde la superficie de las cosas imponen su ley a modo de arengas militares. Me sentía “cebolla”, lleno de capas que ni siquiera me quitaban el frío de mi interior. Odiaba mi armario, o mejor dicho, el fondo de mi armario. La primera de mis impresiones cuando abría sus dos esqueléticas hojas era la de transportarme a los baúles de los atrezzos de los teatros cutres que se encuentran en cualquiera de las ciudades de nuestro planeta. Miles de disfraces y sus miles de combinaciones provocaban cada día los cientos de personajes que tenía que representar a lo largo de una vida. Era el momento de esconderse debajo de la ropa. Nadie sabía quién era y cómo era, solo percibían los colores prefabricados por algún explotador infantil del la zona asiática del mundo.

Y es que el concepto de vestimenta tiene algo de falsedad, si bien es verdad que antaño tenía una función nada estética- que se lo pregunten a los Cromangones-, lo actual roza el reino de taifas de cada uno de nosotros a modo de trinchera individual. Emitimos mensajes al exterior con los ropajes, salsas, perfumes, que nos echamos encima. Y en ese exterior se genera un concepto de cómo y quiénes somos, si hemos tenido éxito o somos unos triunfadores.

He conocido a muchos piratas, gente buena, dulces doncellas, pijasasquerosamentegilipollas, revolucionarios, disparatados, un largo etc de la saga humana. Y a todos los conocí desnudos, sin un solo harapo colgando de sus cuerpos. Tan solo la palabra me dio esos conceptos y, porqué no decirlos, sus actos. Desconfío de la gente vestida, no me generan claridad, incluso con una sábana por delante , me provocan grima. Si llevo negro soy un punkie, si es rosado soy gay, si me ape el naranja, monje tibetano, si el chaleco es de lana virgen soy del campo. Pero, si mi perfume es “Barón Dandy” soy un pureta ,y si llevo rulos, soy Mariquilla la pelúa. Bueno, estaría toda la vida dando preconceptos sobre la información que percibimos.

Sin embargo, ¿no es más fácil mirar el desnudo y descubrir lo que hay en los pensamientos? Cuando te conocí desnuda supe mucho y bueno de ti. Ninguna prenda me desvió la atención, tan sólo me fijé en ti. El tacto de una piel no se parece en nada a la caricia de una rebeca de punto. Traduce información vital que te ayuda a discernir lo verdadero de lo falso. Te engorila sólo el olor corporal de alguien. Porque, desnudos también somos diferentes, pero diferencia sabia.

¡Juro por Tutatis que no llevaré más ropa puesta por lo que me resta de vida¡ Y puedo asegurar que el día que te pedí un cable de ordenador, te vi sin ropa.... para lo bueno y para lo sabroso. Quitémonos la ropa para conocernos y te aseguro que sentiremos vergüenza cuando nos vistamos. ¡Te lo aseguro primo!

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