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Microrrelato. "El buen hijo"

GQB2015Mamá es muy lista así que tiene que funcionar. La semana pasada funcionó conmigo cuando me caí de la bici y me hice una herida con sangre en el codo y otra más grande en la rodilla y llegué a casa llorando porque dolía mucho. Mamá me cogió y me limpió la herida con agua. Luego con algodón y Betadine. Y luego me cantó “Sana, sana, culito de rana”.

Pero a mí me seguía doliendo y no paraba de llorar y le pedí perdón a mamá porque yo quiero ser valiente y no llorar tanto. Pero mamá me dijo que en realidad ser valiente es llorar cuando algo te duele y que hay dolores tan grandes que a veces nos hacen llorar días. Yo le dije que esos tenían que ser dolores muy muy grandes porque tantas lágrimas darían para llenar una piscina y ella me dijo que sí. Y me dijo que lo único que cura esos dolores es el tiempo que tiene que pasar desde que empieza a doler hasta que deja de hacerlo. Mamá me dijo “Ves como tú que ya no estás llorando y solo han pasado quince minutos”. Y me señaló el reloj para que viera que era verdad y así de paso pude demostrarle a mamá que ya sé leer los relojes de manecilla y decir cuando son y cuarto o y media o menos cuarto o en punto.

Así que tiene que funcionar con mamá. Porque hoy llegué antes del entrenamiento y estaba llorando y le pregunté si se había caído y me dijo que no. Yo me fijé en sus codos y en sus rodillas y no tenía ninguna herida y ella me dijo que donde le dolía era en el pecho pero yo me fijé y tampoco tenía ninguna herida ahí. Mamá me abrazó y yo sentí que lloraba más bajito como si no quisiera molestarme. Me acariciaba la cabeza y me decía “Mi niño” y yo sentía sus lágrimas mojando mi pelo y pensé que si el suyo era un dolor muy grande podría ducharme con sus lágrimas o al menos lavarme la cabeza. Se lo dije y se rió aunque también siguió llorando y no entendí como alguien puede hacer las dos cosas a la vez porque se supone que son antónimas como nos han enseñado en clase. Mamá no dejó de llorar y entonces entendí lo del dolor en el pecho porque empezó a dolerme a mí también y sentí que el corazón me latía muy rápido pero como si funcionara mal. Y al poco de empezar el dolor yo también estaba llorando porque estaba triste por mamá. Porque ver llorar a mamá es lo más triste que he visto nunca. Pero cuando ella me vio me dijo que no llorara porque a mí no me pasaba nada y que la acompañara a la cama para dormir un poco los dos. “Vamos a cerrar los ojos y dejar que pase el tiempo” dijo mamá.

Cuando ella se durmió yo me bajé de su cama y fui a la cocina y adelanté el reloj. También adelanté el reloj del salón y el de su mesilla de noche y el de Wall E que hay en mi habitación. Pensé coger los dos calendarios de pared y arrancarles unas cuantas hojas hasta que llegara el mes de julio pero sé cuánto le gusta a mamá la primavera y si nos la saltamos tan de golpe igual eso la pone más triste y mi idea no funcione.

Pero creo que funcionará. Porque mamá es muy lista y yo la quiero más que a nada en el mundo y quiero que cuando despierte el tiempo haya pasado tan rápido que ya no le duela nada el pecho.

Que no le duela nada de nada.

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