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Microrrelato. "Frangollo y un cochafisco"

quicoespino2016Hoy voy a hacer un frangollo y un cochafisco –se dice María Concepción, nada más levantarse de la cama el día de san Juan. Le duele la cabeza. No ha pegado ojo pensando en su hermano mayor, su gran amigo, su segundo padre, que ha muerto recientemente. Todo por falta de penicilina, que aún es privilegio de los ricos. No logra quitárselo de la cabeza. Todavía no da crédito a la triste realidad de no volver a verlo.

Pero hoy, un día tan señalado, la onomástica tanto de su hijo pequeño como la de su hermano fallecido, Juan el uno y Juan el otro, María Concepción decide aliviar sus penas y celebrar una fiesta con un frangollo de leche, millo, almendras, miel, yemas de huevo, pasas sin pipas, mantequilla, cáscara de limón, canela en rama, y un toque de licor, así como con un cochafisco, y refresco de naranja, en honor de su hijo y en memoria de su hermano.

frangolloycochafiscvo-Juanito, ve a avisar a tus amigos para que vengan esta tarde a merendar en casa, que hoy es tu santo, mi amor –le encomienda a su hijo, el cual, más contento que unas pascuas, sale como un tiro a dar la noticia.

Encantada con la reunión, viendo a los niños comer y beber entre risas y juegos, María Concepción se emociona. Debe hacer un esfuerzo para sonreír y no derramar las lágrimas que pretenden aflorar a sus ojos. Sigue latente la pena que la embarga por la desaparición de un ser tan querido, no lo puede remediar, pero se niega a aguar la fiesta con sus llantos.

-Toma, mamá –la sorprende su hijo Juan, ofreciéndole un poco de frangollo –. Está riquísimo. Se te quitará la tristeza comiéndotelo.

-Gracias, mi amor. Y tienes razón, que las penas con pan son menos –replica ella, acariciando al niño con ternura.

-Con frangollo en este caso, mamá –añade el hijo, ocurrente, consiguiendo que, después de varias semanas, la risa de su madre sonara de nuevo en la casa.

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