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Microrrelato. "Comulgar con ruedas de molino"

Eulalio Jesús Sosa GuillénEn el cafetín que frecuento muy de mañana, me tropecé con mi amiga del alma Pilar Alcorta. Nos une, una muy buena amistad de infancia que dura hasta hoy. El abrazo, efusivo, dio paso a la mesa. Ella con un Gin Tonic y yo con un café. A las preguntas triviales, sucedió un breve instante de silenció. Pili, notó en mí un ligero temblor, sobre la mano que sostenía la tacita. Tras la sacudida, mi cara se nubló de tristeza. Ella inquirió con cierta ternura:

-¿Qué ocurre? ¡Cuenta hombre, somos amigos y hay confianza tontito!

No sé, de un tiempo a esta parte estoy mal, tengo como ácido de batería en las tripas.

Meses atrás, de noche cerrada, al llegar a casa... ¡Mamá, mamaaá!, enseguida la eché en falta. Sobrecogido por lo inusual, a tenor de su ancianidad, su precaria salud y una viudedad que va para cinco años, figúrate tú Pili. Pregunté a la vecindad, pero nada, querida. De un brinco estaba frente a la mesa-mostrador de urgencias. Me atendió el vigilante. El hombre empeñado en darme cita. No, solo deseo saber si mi madre, está o ha estado, o si ha sido derivada al Hospital Central. Me espetó: “Según la Ley de Protección de Datos, no le puedo informar”. Al girarme, un matrimonio amigo. ¿Han visto a mi madre, hace mucho que aguardan? Y ellos: “No la hemos visto y ya para tres cuartos que esperamos”. ¡Gracias! Y me voy.

Iracundo, reclamé primera y segunda vez. Al final llegó una carta certificada de dos páginas. Los párrafos comienzan con un número quebrado; siguen fragmentos en negrita, sesgados, muy ilustrativos. Cuando los lees te entra grima. Según la Ley de Protección de Datos tu deudo desaparece detrás de un telón de acero sin intersticios, como en un agujero negro. Pili, a mi me movía ese principio universal e intemporal del derecho y deber de auxilio, esa ley consuetudinaria de velar a la viejita. Aquello que proclamaba don Hilario el cura: “Honrarás a tu padre y a tu madre”.

La Pili ladeó la cabeza, la melena taheña refulgió ascuas de hoguera. “No seas Quijote y Sancho a la vez. Tú solo contra la Administración o los molinos, ¡o lo que sea!”

¿Recuerdas a mi hermano Luis, el benjamín? Hace seis meses estaba presidiendo la sala junto al fiscal y los letrados. El caso era un puro trámite. Al tipo aquel; lo pillaron en flagrante delito en una gran superficie. Él dejó en el probador: los tenis viejos, la camisa mugrienta y los vaqueros nevados. Salió hecho un dandi, con un traje de un modisto de renombre, un reloj de alta gama y estilográfica Montblanc en la americana. La dependienta llamó a los cuerpos de seguridad y a la salida lo aguardaban los agentes de la nacional con el celular. El juicio exprés dio comienzo. Las pruebas se sucedieron aplastantes, todo sobre ruedas. Hasta que habló la letrada en su alegato final. Que si mi defendido no robó ni hurtó, solo hizo un trueque. Que si el probador fue violado por la empleada sin la previa orden de registro. Que si hubo detención ilegal, dos abusones armados en franca superioridad numérica y que se yo. Y si bien él confesó en comisaria lo sucedido eso era alto secreto, porque según la Ley de Protección de Datos nada podía transcender a la opinión pública ni a la luz del sol. Luis hizo un receso de dos minutos. Tomó agua fría, consultó un vademécum judicial y al final tuvo que proclamar un sobreseimiento, vamos, como si hubiese dicho de viva voz, cada mochuelo a su olivo. A partir de ahí, acude al juzgado por las mañanas, con ese ácido de batería en las tripas y por las tardes va a un psicólogo que le prescribió una terapia revolucionaria. Pintar marinas por ser relajantes y que a partir de ahora intente comulgar con ruedas de molino.

2 comentarios

  • pascual ruiz quesada
    pascual ruiz quesada Miércoles, 01 Febrero 2017 23:22 Enlace al Comentario

    muy buen articulo, pero querido amigo,las cosas se cogen de donde vienen, no todos tienen el poder de ofender, con lo facil que era decirlo dentro y estoy seguro que el medico hubiera dado permiso, pero,,, cundo naura no da, salamanca no presta,
    animo y a seguir escribiendo pero de cosas alegres,
    un abrazo
    pascual ruiz

  • Josefa Molina
    Josefa Molina Martes, 31 Enero 2017 10:50 Enlace al Comentario

    Interesante y sarcástico escrito. Felicidades, Eulalio.

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