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Francisco Quesada Ruiz: desde Gáldar a Australia

franquesadaMás que un norteño por el Mundo, de Francisco Quesada Ruiz, se puede decir que es un trotamundos de pura cepa, ya que desde que salió de su Gáldar natal a los 24 años, con el deseo de ver lo que había fuera de la isla, no ha parado.

Estudió Ingeniería Industrial Superior con especialización en Mecánica, en la ULPGC, y cuenta que  terminando la carrera hizo una pirula gorda, ya que fue cuando se enteró de las becas Erasmus, y dejó una asignatura para septiembre, para poder acceder a esa beca y lanzarse al mundo.

Asegura que fue divertido eso de tener que buscarse la vida, lejos del paraguas familiar, y dice que no se paga con dinero eso de aprender a ser responsable y sobre todo, aprender a tener libertad.

Francisco es uno de esos jóvenes que siempre ha tenido las cosas claras y que no tolera las injusticias, por lo que se muestra muy crítico con su paso por la facultad de Ingeniería en la universidad grancanaria. Las opciones que le deban eran muy limitadas, por lo que optó por Francia, donde llegó con mucha ilusión y con un cabreo supino, ya que el Coordinador que le tocó no gestionó bien sus papeles y a punto estuvo de pasar su primera noche en el país francés en la calle.

El mismo tuvo que arreglar los papeles para comenzar una aventura vital que no ha finalizado. No sabía ni una palabra de francés, idioma que ahora domina mejor que el inglés, gracias sobre todo a la compañera que encontró en Francia, Eli, y que no ha dudado en lanzarse al mundo con él.

Asegura que fue divertido eso de tener que buscarse la vida, lejos del paraguas familiar, y dice que no se paga con dinero eso de aprender a ser responsable y sobre todo, aprender a tener libertad.

En Francia encontró amigos, y como tenía la carrera casi terminada, pudo estudiar lo que más le gustaba . Hizo prácticas en Airbus, encontró trabajo, vivió en Nantes y en Toulouse, y encontró  a la compañera con la que compartir la vida.

Desde la distancia sigue manteniendo una inmensa esperanza para que las cosas cambien aquí, pero eso sí, con majo y limpio.

Durante un tiempo, por motivos de trabajo vivía entre Francia y Madrid, hasta que por puro aburrimiento profesional dejó la empresa francesa para la que trabajaba y fichó por una  empresa española, en la que obtuvo formación pura y dura.

Trabajando para esta empresa pasó cuatro años en Madrid, viajó a Egipto y terminó en Cartagena.  Estaba muy bien en esa empresa, con buen sueldo, con vacaciones, pero Francisco Quesada tiene una conciencia extrema, que le hizo saber que estaba en la parte más fea de la ingeniería y que trabajaba para "Los malos",  por lo que decidió ampliar los horizontes poniéndose al mundo como frontera.

Con Eli hablaba de marcharse a Canadá, a Suiza o a Australia, y este último país tenía todas las de ganar por el clima y por la imagen de tolerancia que proyectaba.

Trabajando en Cartagena, un día llegó enchinado del trabajo y tomó una decisión, hacer las maletas y marcharse a Australia. Al principio era ponerse la manta en la cabeza y ver qué pasaba, pero por esas cosas que ocurren en la vida, a través de una amiga consiguió trabajo en una empresa familiar australiana, por lo que eso de ir con trabajo ayudó bastante a terminar de hacer las maletas.

A los jóvenes que no tienen más remedio que emigrar, les aconseja que si lo hacen, arreglen todos los papeles desde aquí, porque su experiencia le ha concienciado de lo duro que es llegar a una tierra nueva y no ser ciudadano de pleno derecho.

Tocó despedirse de las respectivas familias y pasar algún tiempo viajando por Asía, pero por necesidades de la empresa, el viaje se a cortó y llegó el momento de poner los pies en tierras australianas.

Y fue llegar y descubrir que nada era como había imaginado, ya que para empezar, la empresa estaba ubicada en un pequeño pueblo. Dice que su llegada fue como si a alguien de fuera de esta isla a la que no conocen de nada, lo mandan a trabajar a Caideros.  Hacía un frío de pelete y todas sus cosas tardaron meses en llegar, por lo que estuvieron con camisetas térmicas de distintos colores, una buena temporada.

La experiencia en esa empresa no fue nada bien, ya que eran explotadores de emigrantes y como en Australia el llegar con un contrato a una empresa ata y mucho, se las vio y se las deseó para conseguir su independencia.

Fueron diez meses de papeleo continúo, homologando títulos, luchando contra la burocracia, para conseguir tener una residencia y así dejar de ser ciudadano de segunda en tierra extranjera.

Francisco y Eli viven ahora en Melbourne, una ciudad en la que climatológicamente hablando, hay que estar preparando para todo, ya que en un solo día puedes tener las cuatro estaciones del año.

Fueron momentos muy duros, en los que más de una vez pensó tirar la toalla, pero Francisco no es de los que se acobarda, sino que por el contrario, se crece en las dificultades, y más cuando estaba convencido de que tanto esfuerzo, tanto sacrificio, al final tendría su recompensa.

Y así fue. La recompensa llegó, consiguió la residencia, logró un mejor trabajo, y ahora están plenamente integrados.

Como la familia tira mucho, asegura que es lo que más echa de menos, pero también el queso de Gáldar, el jamón serrano, la carne mechá de Maica, ver los partidos de Fútbol en un bar...

La Vida en Australia es muy diferente a la de Gáldar. Eso de salir y encontrarte por casualidad a alguien con el que tomarte una caña no se lleva. Allí todo es más planificado, hay que quedar con tiempo y cuesta hacer amigos, pero cuando los haces, son de los de verdad, de los que te ofrecen su ayuda para lo que necesites.

Francisco y Eli viven ahora en Melbourne, una ciudad en la que climatológicamente hablando, hay que estar preparando para todo, ya que en un solo día puedes tener las cuatro estaciones del año. Allí tienen su vida hecha, con amigos australianos y sobre todo sudamericanos, sabiendo que estos años hay que aprovecharlos al máximo.

Habla con la familia cuando va conduciendo por el skype y se preocupa mucho por lo que pasa en esta tierra.

Francisco es contundente en muchas de sus reflexiones. Así, sin anestesia, suelta que  sobra una facultad de Ingeniería en una tierra en la que la Industria brilla por su ausencia, y le duele que su hermano Lorenzo, del que asegura que con creces es el mejor formado de la familia, no tenga futuro laboral en Canarias.

A los jóvenes que no tienen más remedio que emigrar, les aconseja que si lo hacen, arreglen todos los papeles desde aquí, porque su experiencia le ha concienciado de lo duro que es llegar a una tierra nueva y no ser ciudadano de pleno derecho.

Desde la distancia sigue manteniendo una inmensa esperanza para que las cosas cambien aquí, pero eso sí, con majo y limpio.

Francisco ya tiene 33 años y ha acumulado un bagaje vital de esos que forman el carácter, que te hacen tener amplitud de miras. Este norteño por el mundo sueña con el futuro que pasa con la llegada de los hijos, y quizás, si todo sale bien, con un regreso a casa que al día de hoy, porque hay que aprovechar las oportunidades que te da la vida, es lejano.

Actualizado el Martes, 31 Marzo 2015 01:10

2 comentarios

  • Un egresado de la ULPGC
    Un egresado de la ULPGC Domingo, 21 Mayo 2017 12:43 Enlace al Comentario

    Me alegro por este chico, pero lo de ser muy crítico con la universidad grancanaria me parece fuera de lugar. Lo de que las opciones son limitadas es un hecho generado por cuestión de tamaño, disponibilidad de recursos y la realidad económica de las islas, pero no puede negar que le proporcionó un título homologado, sin salir de "casa", con los ahorros de costes que eso supone, y la abrió la puerta a poder expandirse profesionalmente, como así ha hecho.
    Me alegra saber de canarios que aprovechan la oportunidad de prosperar fuera de nuestras fronteras (y no son pocos), pero el título que lo ha hecho posible se lo ha proporcionado la ULPGC,. Es muy fácil ser crítico, pero también es de bien nacidos ser agradecidos, sobre todo por respeto a los que lucharon por nuestra universidad que, como a todas, le queda mucho camino por recorrer y cosas que mejorar, pero es lo que tenemos y por lo que hemos de luchar.

  • Lola Bombin Quintana
    Lola Bombin Quintana Domingo, 07 Febrero 2016 15:02 Enlace al Comentario

    Que envidia de Maica yJavier ! Tener unos hijos como Francisco Lorenzo yJuanfer es un privilegio.Besos para todos!

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