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Lo de Catalunya en familia. 2 de 3.

domingosanzEl profesor Bernat Riutort, de la Universitat de les Illes Balears, ha publicado un interesante y bien estructurado artículo sobre los antecedentes inmediatos del conflicto abierto entre el gobierno de la Generalitat de Catalunya y el presidido por Mariano Rajoy. En “casa” hemos elegido este trabajo para comentarlo por escrito y, de esta forma, canalizar una parte de los debates que, como en tantas familias y grupos de amigos, surgen de manera espontánea e imprevisible, a veces en los momentos menos oportunos.

Siguiendo con la misma distribución de bloques de la entrega anterior, en primer lugar reproducimos el texto elegido de lo escrito por el profesor, que se centra esta vez en el papel jugado por el PSOE durante los dos gobiernos de Zapatero, el segundo de los cuales “pereció”, como todo el mundo recuerda, afectado por el periodo más difícil de la crisis económica mundial. Terminamos con nuestros comentarios, de fácil lectura pues son de 150 palabras o menos cada uno. En esta ocasión son seis, uno más que en la entrega anterior, publicada también en este mismo digital la semana pasada.

Antecedentes inmediatos del conflicto actual entre Catalunya y el Estado central (2 de 3).
Autor: Bernat Riutort Serra. Profesor titular de la UIB.
(..........)

Por otra parte, la esperanza generada en Catalunya por Maragall hizo crecer notablemente el voto al PSC, dato que era clave para que el PSOE pudiera ganar las elecciones en el Estado español y que llevó al nuevo secretario general del PSOE, Zapatero, a adquirir el compromiso público de aceptar la propuesta de reforma del Estatut de Catalunya que elaborara el Parlament. Así, el nuevo Estatut de Catalunya era una posibilidad cierta. No obstante, la oposición oculta al nuevo Estatut se extendió rápidamente entre los políticos que habían gobernado el PSOE desde el inicio de la Transición en Madrid y en las CC.AA. del sur de España. Habían consolidado intereses y privilegios de poder y económicosy no estaban dispuestos a dejar que la iniciativa del nuevo Estatut les obligara a revisarlos. Por eso obstaculizaron y recortaron en el Parlamento español la aprobación del Estatut y, después, criticaron constantemente las iniciativas del tripartito coincidiendo con la derecha catalana y española.

La presión, sobre Zapatero, de los poderes fácticos del PSOE y del bloque de la alta burocracia instalada en el Estado consiguieron paralizarlo, dejarlo sin iniciativas y obligarlo a ir cediendo a las maniobras del PP para bloquear el Tribunal Constitucional, manipulando la renovación de sus miembros hasta tener los votos para mutilar el Estatut y modificarlo a su favor. Además, la increíble presión interna contra Maragall desde los sectores oficialistas del PSOE y del PSC le llevaron a renunciar a su candidatura a las elecciones y, poco después, a darse de baja del PSC, siendo sustituido por el oficialista Montilla. El catalanismo del PSC perdía a su representante más destacado. El goteo de catalanistas abandonando el partido ha ido en aumento hasta este mismo momento.

Tras la sentencia de junio de 2010 una gran cantidad de catalanes expresaron su absoluto rechazo a la misma con una gran manifestación popular encabezada por el lema “Somos una nación, nosotros decidimos”. Habían llegado colectivamente a la conclusión de que el camino que habían seguido para modificar el Estatut, tal como prescribe la Constitución española, había fracasado y quedaba cerrado. Además, tras la gran movilización de rechazo a la sentencia del TC protagonizada por una gran cantidad de catalanes que no habían participado anteriormente en acciones de protesta, un auténtico movimiento nacional de carácter popular sacudió la escena político-representativa de Catalunya, llevándola hacia una secuencia de cambios de consecuencias irreversibles. Si antes de la sentencia el voto independentista se movía en torno al 20%, después subió hasta situarse cerca del 50%.

El Estatut modificado era el Estatut del Tribunas Constitucional, no el de los catalanes. De esa forma, la herida al sentimiento de dignidad de una inmenso número de catalanes se agravó, abriéndose de nuevo tras las campañas de firmas contra el Estatut y el boicot a los productos catalanes. No había salida constitucional, ni voluntad política del bloque de poder del Estado central para asumir las aspiraciones de autogobierno de los catalanes expresadas en su Estatut de 2006. El bipartidismo que había cuajado en el Estado y en la política española no estaba dispuesto a aceptar la voluntad mayoritaria del pueblo de Catalunya. Con tal de quitarle importancia a la movilización nacional-popular, desde las instancias de poder y sus terminales intelectuales y mediáticas se crearon dos argumentarios; uno calificaba la movilización de “suflé”, que se desinflaría después de las emociones iniciales, aunque ese argumento quedaba desmentido cada 11 de septiembre; el otro calificaba la situación como producto de una maniobra de las direcciones políticas de CiU para rentabilizar la presión en la negociación con el Estado central y conseguir una mejor financiación  -al que algunos sectores de izquierdas añadían un “argumento de clase”, en el sentido de que se trataba de un movimiento insolidario con el resto de españoles manipulado por la “burguesía catalana”. Ambas argumentaciones ignoraban que el vivo y plural tejido de movimientos, entidades, instituciones, círculos y personas de la sociedad civil en toda Catalunya constituía un substrato social autónomo y muy sólido que movía y articulaba las aspiraciones de reconocimiento de la identidad catalana y de mayor autogobierno, y que condicionaba las posiciones de los partidos vinculados orgánicamente con ellos.

A continuación nuestros comentarios, por orden alfabético de los autores.

Álvaro. Cada vez me siento más extranjero en este país pintado a la fuerza, donde posicionarse es inmolarse. Pues me posiciono alejado de cualquier equidistancia creada por aquellos que pervierten el lenguaje y el significado de democracia o socialismo. Y lo que está exiliando cualquier ínfimo sentimiento patrio que residiera anónimamente en mi conciencia es la binariedad con la que se trata cualquier pensamiento vertido sobre Catalunya. Sin conocer la historia es fácil ser binario y actuar de forma primaria. Pero ellos bien la conocen, mejor la pactaron, a oscuras, en 1977 y, como los cerdos "orwellianos" -de colores y procedencias varios -, se repartieron el pastel que dejó Franco. Sobre todo los dos cerdos más gordos, hipnotizando al pueblo con el péndulo del poder y, cuando el pastel se fue acabando, allá por la crisis de 2008, inhibiendo con binariedades primarias cualquier ilusión que naciera de la indignación, especialmente en Catalunya.

Jose. Zapatero se equivocó al anunciar que aceptaría "lo que venga del Parlament". Después, el PSOE salió como pudo, porque en su seno hay de todo. Igual que en Juntsxsi, que con objetivo único es de ideología arcoírica. El denostado Montilla mantuvo al PSC en el Govern otra legislatura (¿castigo?). Los catalanes no validaron en las urnas esta interpretación de Riutort. Nacionalismo y socialismo son contradictorios. Iceta ha demostrando qué cosas son compatibles. El resultado electoral (votos) NO cambió antes y después de la sentencia del constitucional. Prueba, generales 2011:

PP + PSOE = 25 escaños (47,5% de los votos)

CIU + ERC = 19 escaños (36,5 % de los votos)

Repito: en Cataluña no hicieron caso a lo que escribe Riutort. Los desprecios del PP-PSOE con el Estatut no fueron punto de inflexión.  Hoy no puede exponerse como origen de la rebelión de la Generalitat (que no de los catalanes).

Mari. Madrileña, ex militante del PC hasta más allá de la ahora denostada transición. Desde hace mucho tiempo, en busca de la izquierda perdida.

Compartiendo premisas del análisis del autor, desde una posición de izquierdas cabría también preguntarse sobre el significado, oportunidad y consecuencias de la revisión del Estatut que emprendió Maragall.

Mis primeras conclusiones:

Torpezas políticas como consecuencia de la defensa de intereses partidistas las han cometido todos (y lejos de mi ánimo apuntarme a la equidistancia). La inflamación de sentimientos es el recurso al que nunca se debería haber acudido y ha conducido al desastre. Desde las izquierdas, por falta de ideas, líderes y proyectos, oportunismo, irresponsabilidad y puro infantilismo (cada cual que haga sus identificaciones) se ha contribuido a esta situación. Va a costar salir de esta, y quienes más lo pagarán, como siempre, los más desfavorecidos.

Domin. Este texto de Riutort resuelve una duda que tenía desde que los catalanistas, tras superar el shock de la crisis que les tocó gobernando, comenzaron a reaccionar ante las ofensas acumuladas desde la campaña anti catalana del PP iniciada en 2006 y “versionada” por el TC en 2010. Primero convocando el 9N y después coaligándose en JpSi. No comprendía por qué el PSOE no hizo bandera de un Estatut que también era suyo y que había superado los procedimientos legales establecidos, siendo únicamente derrotado por 12 personajes no elegidos en las urnas. La clave estaba, y está, en esos jarrones y barones del PSOE que hubieran vuelto al ataque contra cualquier líder de su propio partido que no siguiera con Catalunya la misma estrategia que el PP. A cambio, quizás le consienten sin quejarse humaredas verbales como la de la plurinacionalidad y otras porque ahora no sirven de nada.

Juan Lo. Me resulta dudosa la tesis defendida por Riutort que otorga el protagonismo de la iniciativa a la acción ciudadana a través de entidades, asociaciones...

En los regímenes democráticos son en realidad las élites (partidos sobre todo) quienes por medio de un acuerdo, digamos tramposo, dirigen la acción política.

Reciben por delegación la posibilidad de gestionar e interpretar el "mandato del pueblo" y posteriormente devuelven a éste una especie de ilusión de protagonismo y responsabilidad política por medio de constantes invocaciones y llamamientos al respeto escrupuloso de esa máxima expresión de la "verdad" que representaría la tan manoseada voluntad popular.

El problema es que no hay ninguna garantía de honestidad en las intenciones de las élites y esto puede dar como resultado acciones ciudadanas de difícil adaptación en una coyuntura dada.

¿De qué medios o información dispone la ciudadanía cuando se moviliza, vota o responde a las preguntas de la élite?

Neus. Vuelvo a pensar en la importancia de estar informados, de ser ciudadanos proactivos, en contraposición a esta democracia de pan y circo que consiste en ir a votar cada cuatro años y poco más. Esto es justo lo que quieren que hagamos los que promueven un Tribunal Constitucional  como el que tenemos, puesto a dedo por los que se reparten el pastel, bloqueando, quitando y poniendo, justicia a la carta. Y lo  vemos tan normal, y no movemos un dedo en cuarenta años si hace falta. Insólito. Se puede manifestar reflejando el  desprecio hacia Cataluña que sienten PP y PSOE, y se puede manifestar en tantas otras cosas en las que décadas de poder viciado les haga coincidir. Si queremos seguir durmiendo, adelante. El sol sale por el Este.

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