Menu

Violencia

leonilojulio2017La violencia, sea cuál sea la forma que adopta, da la impresión de tener una mayor presencia en el acontecer diario. Raro es el día en que las noticias no se refieren a algún episodio de violencia. Violencia machista, violencia familiar, violencia del Estado, violencia terrorista, y así podríamos continuar incrementando la extensión de la lista de las distintas modalidades de violencia. Eso sí, da igual cómo la adjetivemos, al final no es más que eso, violencia, burda violencia con espurios objetivos. Carente, sin que exista duda en ello, de justificación alguna. Con la violencia solo hay algo cierto, debe ser motivo de denuncia. Siempre y cualquiera sea la modalidad, sin que valga esa atribución del monopolio de la violencia al propio Estado, sea cual sea la legitimación que intente otorgársele pues, al final todo se limita a la acción violenta de unas personas sobre otras.

A pesar de las medidas adoptadas, de los medios a disposición de quienes son víctimas de la violencia machista, continúa en aumento el número de mujeres asesinadas por individuos a los que no se sabe qué tipo de apelativo aplicar. En breve, a finales de este mes de noviembre, se conmemora el día mundial contra la violencia hacia las mujeres. Podremos escuchar una enorme multitud de manifiestos, como colofón de otras tantas manifestaciones, nos harán saber – una vez más, cuántas ya – de la existencia de un número de teléfono exclusivo para su denuncia. Nos reiterarán, como si de un mantra se tratase, sobre la falta de huella de tal llamada. Todo, no lo dudo, con muy buenas intenciones. Pero me temo, quedan en solo eso, en intenciones. Meros propósitos que en muchos casos no logran el objetivo perseguido: evitar que continúen asesinando mujeres.

No se nos escapa, que a lo largo de la historia de la humanidad la violencia ha sido una constante. Y me refiero a las personas, no al resto de los seres vivos. Porque el resto de los animales, a la hora de hacer uso de la violencia, en muchos casos presentan unas motivaciones relacionadas con la perpetuación de la especie. En cambio, la humanidad, no busca tanto la perpetuación sino que, en muchas ocasiones genera la duda de si persigue erradicar la especie. No olvidemos cómo las religiones, para incrementar el número de sus adeptos, hacía uso de la violencia. Incluso – recordemos la Inquisición – una vez en el redil. Esta imponía dogmas y controlaba la fe, con el abuso de la violencia.

Edgar Morín, en su Breve historia de la barbarie en Occidente, nos traslada a los múltiples episodios de barbarie, una forma extrema de violencia. Así, nos recuerda cómo “en la Antigüedad, los pueblos del Oriente Próximo tenían un dios de la guerra, despiadado con sus enemigos”. En resumidas cuentas, que la acción violenta, a pesar del tiempo transcurrido sigue activa. Lo peor, que aún hay quienes son capaces de justificar la actuación violenta. Nada más lejos de su erradicación hasta que no haya una condena unánime y sin paliativos a todo lo que suponga violencia. Mientras tanto, podremos continuar reuniéndonos para denunciarla, para acto seguido intentar justificar algún episodio de violencia. Sobre todo, cuando se atribuye legítimo monopolio de violencia al Estado. Como si este fuese un ente abstracto.

Más en esta categoría: Cuando comer no es un placer »

Deja un comentario

Esta es la opinión de los lectores, en ningún caso la de infonortedigital.com. No se permitirán comentarios ofensivos o contrarios a las leyes españolas. Tampoco se permitirán mensajes no relacionados con el tema de la noticia.
El envío de comentarios supone la aceptación de las condiciones de uso.

volver arriba

Noticias

Municipios

Suplemento