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"Nuestro secreto es dar siempre más de lo que nos piden" Imprimir Correo electrónico
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Mariano de Santa Ana/CANARIASINVESTIGA.ORG   
Martes 08 de Mayo de 2012 01:43

emprendedorescanarias2012Uno de los factores más dañinos de una crisis económica es el miedo. Vencerlo, dominar su efecto de parálisis, es imprescindible para vislumbrar luz a la salida del túnel y en esa batalla los emprendedores juegan un papel capital.

Consciente del valor de su ejemplo, CANARIAS INVESTIGA ha hablado con varios emprendedores insulares que un día se atrevieron a dar el primer paso y con el tiempo se convirtieron en referentes internacionales. Su coraje y su tenacidad son hoy más que nunca un espejo para sus conciudadanos.

Idear nuevas fórmulas de protección del medio ambiente, vincularlas a la promoción de la ciencia y, además, hacer de ello un buen negocio. En Canarias planteamientos así pueden parecer la cuadratura del círculo, pero proyectos como Oceanográfica. Divulgación, educación y ciencia demuestran no sólo que son deseables sino también que son posibles. Arturo Boyra López (Mungia, Vizcaya, 1976) explica las claves de esta empresa que fundó junto a Cristina Fernández Gil en 2002 y que dirige desde entonces. Boyra recibe a CANARIAS INVESTIGA en la pequeña sede que Oceanográfica tiene en el polígono industrial de El Goro, en Gran Canaria, y cuenta con orgullo cómo opera ya en tres continentes.

Pregunta. Oceanográfica fue reconocida en 2011 como una de las 50 historias de éxito de jóvenes empresarios europeos. ¿Cómo se logra un respaldo así?

Respuesta. Apostamos por un modelo de negocio a largo plazo, que es lo que creemos que debe hacer la economía, y no en el beneficio inmediato. Para ello se necesita, primero, motivación, trabajar en lo que te gusta, como es nuestro caso. Segundo, sacrificio, porque no esperamos que los ingresos vengan solos. Y, tercero, compromiso. Hacemos las cosas con un por qué, con un fin, y siempre buscamos la excelencia. Eso ha hecho que haya personas e instituciones que se fijen en nosotros y que trabajemos ya en ocho países.

P. ¿En cuáles?

R. Mauritania, Marruecos, Cabo Verde, España, Portugal, Noruega y algo en Colombia y Venezuela. Naturalmente, donde más volumen de negocio tenemos es en España y, sobre todo, en Canarias.

P. El proyecto nace en 2002 en el Centro de Emprendedores Tecnológicos de Canarias. ¿Cómo fue el proceso de génesis?

R. Cristina Fernández y yo estudiamos Ciencias del Mar y trabajábamos como científicos marinos. Teníamos publicaciones -uno de nuestros artículos fue incluso uno de los más citados de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria en los últimos diez años- y estábamos produciendo ciencia con un cierto nivel. Pero éramos, al fin y al cabo, dos personas más que contribuían a una biblioteca en la que ya había una cantidad de información ingente. Entonces pensamos que nuestro trabajo tenía que consistir más bien en comunicar toda esa información, en montar una agencia de divulgación para ayudar a poner en valor investigaciones poco conocidas.

P. ¿Qué medios utilizan para la divulgación?

R. La mayoría de los trabajos los publicamos en la web porque es el vehículo más fácil para transferir información globalmente las 24 horas del día, pero también hacemos exposiciones, libros y campañas de comunicación integral de determinados proyectos, como es el caso de MARPROF.

P. ¿En qué consiste?

R. MARPROF es un proyecto dirigido por José Antonio González -del Instituto Canario de Ciencias Marinas-, sufragado por la Unión Europea al 85% y por el Gobierno canario al 15%. Estudia los recursos de pescado y marisco de profundidad de Canarias, de altísimo valor gastronómico, que hasta hoy no han sido explotados y que pueden explotarse de forma no industrial. Los científicos del Gobierno de Canarias que descubrieron este tesoro se pusieron en contacto con nosotros para que la sociedad sepa que existe.

P. ¡Un recurso económico importante que se puede aprovechar sin dañar el medio ambiente! ¿Y por qué sigue sin explotarse algo así en un momento de crisis económica tan profunda?

R. En los medios de comunicación ha aparecido muchísimo el marisco de profundidad. El problema es que el Gobierno de Canarias no quiere modificar la ley pesquera para regular su explotación.

P. ¿Y por qué no quiere cambiarla?

R. Porque le cuesta trabajo.

P. ¿Sólo por eso?

R. Sí. Ésa es, quizá, una de las mayores frustraciones de un proyecto en el que los científicos han innovado y están siendo mencionados internacionalmente, y resulta que el Gobierno de Canarias no mueve un dedo.

P. ¿Con seguridad es una empresa económicamente rentable?

R. Los pescadores están deseando poder ir a pescar.

P. Entonces esto es escandaloso.

R. Sí. Hemos tenido la oportunidad de evaluar un recurso pesquero antes de explotarlo, de forma que sabemos cuanto marisco hay. Se han estudiado las mejores tecnologías para que la pesca sea lo más sostenible posible y por tanto podamos establecer cuantos barcos pueden vivir de eso y cómo pueden pescarlo. Sí, ciertamente es escandaloso.

P. La Guía de Inmersiones de Lanzarote, editada por Oceanográfica, ha sido nominada este año por el Festival Internacional de la Imagen Submarina de Marsella como una de las mejores guías de buceo del mundo. Háblenos sobre ella.

R. El Cabildo de Lanzarote nos encargó el diseño de una estrategia de comunicación para poner en valor el turismo sostenible de la isla. Fíjese que, una vez más, tenemos unos recursos naturales y nuestro trabajo es ponerlos encima de la mesa para que la sociedad los pueda aprovechar. Lo que hicimos con esta guía fue crear un material atractivo no sólo para los usuarios sino para las empresas de buceo.

P. Uno de los aspectos que hacen de Oceanográfica una de las empresas jóvenes más punteras de Europa son sus mapas de buceo. ¿Qué los hace destacar entre los demás?

R. En tierra nos movemos siempre sobre plano pero en el buceo nos movemos en tres dimensiones. A eso hay que añadir que la visibilidad siempre es reducida. Bucear es como caminar con niebla pero en tres dimensiones, y la orientación se convierte en un factor limitador del disfrute y la seguridad de la actividad. Por ello nos hemos especializado en mapas submarinos con un detalle muy grande. La calidad de nuestros mapas propició incluso que llegasemos a un acuerdo con Mares, una de las empresas de material de buceo más importantes del mundo y la única que tiene un ordenador de buceo, Icon HD, que permite utilizar estos mapas bajo el agua.

P. Ahora trabajan también con dispositivos móviles.

R. Sí. Con aplicaciones para móviles y tabletas. Los libros electrónicos son muy importantes para las tabletas y las aplicaciones de realidad aumentada para los móviles: haces una visita a un sitio y el móvil te va enseñando lo que estás viendo, te hace de guía.

P. La otra línea de trabajo importante de Oceanográfica es la valoración de las zonas de buceo. Lo han hecho con cincuenta lugares en España y Portugal. ¿Cómo han llevado a cabo este trabajo?

R. Para hacer mapas como los nuestros lo puedes hacer por libre o contando, como hacemos nosotros, con todos los agentes que participan de esas zonas de buceo para sacar lo mejor de esos espacios. Es algo más que un trabajo de cartografía, porque no solo señalizamos sino que ponemos en valor esas zonas.

P. Y como instrumento paralelo a los mapas de las zonas de buceo, están las guías de especies submarinas.

R. Oceanográfica no es una empresa que reparte beneficios, los beneficios los reinvierte en otros proyectos de investigación y desarrollo como las guías de especies. Estas guías son una herramienta para que la sociedad canaria sepa apreciar los tesoros que tiene, porque quien conoce, cuida, y quien cuida, ama. Piense en una especie como el mero: en su talla máxima los pescadores pueden llegar a cobrar por él trescientos euros y sin embargo los buceadores pueden llegar a pagar un millón de euros al año por ir a visitarlo, es decir, por dejarlo vivo. Si es un animal que vive un promedio de cincuenta años, calcule cuantos millones puede llegar a generar.

P. ¿Qué opina sobre las repercusiones medioambientales que puede tener en el medio marino de Canarias el proyecto de prospecciones petrolíferas en aguas cercanas a Lanzarote y Fuerteventura y la construcción del Puerto de Granadilla en Tenerife?

R. Van a revertir mucho beneficio en muy pocas personas a costa del interés general. A los canarios esas acciones nos van a revertir poco o nada y sin embargo las hipotecas que pueden suponer son altísimas, tanto por lo que toca a las prospecciones petrolíferas como por lo que concierne a un puerto, como el de Granadilla, que a día de hoy nadie ha conseguido justificar. Los grancanarios contamos con un ejemplo que es el Puerto de Arinaga, una macroestructura a la que, tras haber sido contestada y después de años de llevar construida, no se le ha conseguido sacar provecho. Por lo referente al petróleo, piense que recientemente, como han publicado los periódicos, la Universidad de Texas ha advertido a Canarias del riesgo que corre de que aquí pase lo mismo que pasó en el Golfo de México.

P. Quisiera preguntarle también por sus propuestas de microáreas marinas protegidas.

R. Como conocedores del medio marino no sólo divulgamos lo que hay, sino que proponemos soluciones para aprovechar esos recursos y garantizar su futuro. Éste proyecto se basa en el concepto de áreas marinas protegidas. La innovación que proponemos con el respaldo de los investigadores del Gobierno de Canarias es que esas áreas no necesitan ser tan grandes. Muchas áreas pequeñas pueden ser también muy beneficiosas. En ellas es más fácil el consenso. Si tú a un pescador le dices: 'Vamos a reservar un pequeño espacio que te va a regenerar la pesca a ti en el futuro, y es sólo un pequeño espacio, no tienes que sacrificar tus bancos pesqueros', es más fácil que ese pescador se muestre colaborador. Usted conoce la campaña de los pezqueñines. Toda la política pesquera europea se ha basado en protegerlos, pero los pezqueñines tienen muy poca capacidad de reproducción para repoblar el mar. La estrategia de áreas marinas protegidas a nivel mundial viene demostrando desde hace años la necesidad de superreproductores, de animales grandes. Nosotros lo que buscamos con las microáreas es unos pocos espacios donde haya animales grandes y que cuenten con el mayor consenso social posible.

P. ¿Qué modelo de gestión proponen para estas microáreas?

R. La dimensión innovadora del proyecto no radica sólo en su pequeño tamaño, sino en basar su gestión en el fomento del turismo en ellas para que éste se convierta en su vigilante. Hoy en día las reservas marinas son áreas en las que en su parte más protegida las actividades están muy restringidas, pero entonces, ¿quién las vigila? Nosotros proponemos generar otra economía, la del turismo, porque la biología marina es muy distinta de la del medio terrestre. Proponemos además que el órgano sancionador sea el ayuntamiento porque ello le daría eficacia al sistema. Piense que en unas islas donde los vigilantes del Seprona -Guardia Civil- y de inspección pesquera se cuentan con los dedos de una mano, difícilmente se puede llegar a ser efectivo en la vigilancia. Sin embargo, si establecemos una microárea en un ayuntamiento que reporta ingresos turísticos al propio ayuntamiento y beneficios también a los pescadores, resulta que los vigilantes serán los policías municipales, que son mucho más numerosos que los del Seprona y los de la inspección pesquera.

P. El proyecto ha comenzado ya en Tenerife y Gran Canaria...

R. En 2007 la asociación Ecoocéanos empezó con el primer proyecto de microáreas marinas en Tenerife. Entonces nos solicitaron que colaboráramos con ellos. El proyecto fue un éxito porque mediante el consenso se consiguió un área en la que se recuperó la fauna submarina y encima generó un recurso que anualmente trae a infinidad de turistas. El ayuntamiento de La Aldea, en Gran Canaria, se enteró del proyecto y pese a su endeudamiento, que está entre los mayores de Canarias, tuvo la suficiente visión para contactar con el Cabildo y convencerlo de que su modelo de negocio tenía que basarse en el desarrollo sostenible y que un proyecto como ése le interesaba. De esta manera La Aldea se dotará de un jardín bajo el agua sin mantenimiento por el que muchos turistas pagarán para visitarlo.

P. ¿Por qué no emerge más la innovación en Canarias?

R. Porque cuesta mucho hacer que la Administración entienda que se está innovando. El mayor enemigo de la innovación en Canarias es toda la gente que tiene capacidad de gestionar esa innovación pero es incapaz de verla. Nos movemos en un nivel de mediocridad muy grande en el que todo vale, decimos las palabras que están de moda como innovación, sostenibilidad, competitividad, etcétera, pero seguimos en lo mismo. En Canarias hay grandes cerebros haciendo innovación, pero no se les valora y se acaban yendo. Más que montar tanto espectáculo sobre la innovación, lo que hace falta es capacidad para detectarla.

P. ¿Qué le diría a alguien que, pese a todo, quiere abrirse paso como emprendedor en este momento tan complicado?

R. Qué intente ser el mejor en algo y que dé siempre más de lo que le pidan. En Oceanográfica intentamos siempre dar más de lo que nos piden y eso, quizá, es lo que hace que a día de hoy recibamos más encargos de los que podemos asumir.

 

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