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Pequeña historia de los papagüevos de Guía de Gran Canaria.

Pequeña historia de los papagüevos de Guía de Gran Canaria.

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Hablar de los papagüevos de nuestra ciudad es, para muchos, hablar de los mejores papagüevos que actualmente se bailan en toda la isla; sin embargo, otros se inclinan por una segunda opción que señala como tales a los papagüevos de la villa de Agaete, realizados por el prestigioso escultor D. José de Armas. 
Entre los estudiosos de la materia han sido frecuentes las controversias y disputas por demostrar la mayor antigüedad, belleza, originalidad ... de los papagüevos de sus respectivas tierras natales.

No es el objeto de este modesto estudio el entrar en semejante discusión, sencillamente, considero que se trata de un fenómeno festivo común a toda Europa, con peculiaridades regionales e influencias mutuas muy difíciles de determinar. 

Como escribiera el periodista y escritor Alfonso O´shanahan, los papagüevos(léase también papahuevos) son los gigantes y cabezudos en la Península (figuras de cartón piedra para la diversión de las fiestas). Los Catedráticos en Filología Española y Románica, respectivamente, Cristóbal Corrales Zumbado y Dolores Corbella, también emplean este vocablo (léase también papagüebo) para hacer referencia a los gigantes y cabezudos; definiéndolos como, figuras que representan a gigantes y enanos de gran cabeza para anunciar y animar las fiestas. El también Catedrático en Filología Española, Marcial Morera, considera que la expresión típicamente canaria "papagüevo" (léase también papahuevo) proviene de "papar" (comer) y "huevo"; cuyo significado, por aplicación metafórica, sería el de "persona simple y crédula o demasiado fácil de engañar". Finalmente, el folklorista e investigador Orlando García Ramos, nos aporta que la voz papahuevos, por palatalización ha de pronunciarse "papagüevos". El origen de los gigantes y cabezudos es bastante impreciso; no obstante, todos los testimonios de tradición cristiana occidental coinciden en vincular sus primeras apariciones con los aspectos escenográficos requeridos por las más importantes festividades desde la Edad Media. La noticia más antigua hasta hoy conocida muestra la incorporación de gigantes y monstruos simbolizando la idolatría en la procesión del Espíritu Santo en la villa de Allenger (norte de Lisboa) en el año 1263. Se conoce también que en el año 1380 la procesión del Corpus de Barcelona contaba con varios gigantes que representaban a personajes bíblicos. De la misma forma hay datos de que en 1398 un gigante flamenco, concretamente un San Cristóbal, recorrió procesionalmente las calles de Amberes (Bélgica). En cualquier caso, debe rechazarse la idea tradicional que indica que los gigantes y cabezudos de la Península Ibérica, desde donde, como luego veremos, provienen directa o indirectamente nuestros papagüevos, hayan sido traídos desde Italia, con Alfonso V el Magnánimo o desde Flandes, en tiempo de Carlos I.

La primera referencia que tenemos acerca de la presencia de papagüevos en Canarias al encontramos en el Diario de Anchieta y Alarcón de 1749: "Sucedió un caso gracioso y es que en la pared de la Yglesia de los Remedios que mira a la calle de La Carrera del lado de arriba de la puerta estaba un monifato como el papagüebo yacía como mitra porque decía el D. Vicente que allí como papagüebo tenían al Obispo".

Esta expresión también aparece recogida en la obra de otros muchos escritores canarios célebres donde, de alguna manera, se certifica la omnipresencia en las Islas de estas simpáticas figuras de carácter festivo:

Viera y Clavijo, "La Idea del Nuevo Congreso" (1766): "Ved aquí que una nueva serie de gacetas va a salir, como una tropa de papahuevos a la plaza". Álvarez Rixo, "Anales del Puerto de la Cruz" (1828): "Por este tiempo todavía se acostumbraba a sacar en la procesión del Corpus, la Tarasca, acompañada de otros figurones denominados papahuevos, los cuales iban delante de la comitiva haciendo mojigangas". Rodríguez Moure, "El ovillo" (1923): "Pero a la chiquillería vocinglera atráiganla los gigantones mascarones de la Tarasca, la Vicha y los Papahuevos, que situados desde por la mañana frente a los graneros del Cabildo junto a la Ermita de San Miguel, donde se guardaban estos armatostes durante el año, esperaban a la Danza de Machachines para precederla". Machado, "La Fantasma del Valle" (1928):"Fijaba Belitre sus ojos en el franjeado horizonte, allá donde el mar y el cielo se ligaban con múltiples bandas rojizas y anaranjadas, y quedabas hecho un papahuevos sin oír a Eugenia". Néstor Álamo, "Tradiciones" (1952): "Una vez compuesto llevaron al papahuevo al pié del árbol del designio, donde lo dejaron casi en posición incitante". Pancho Guerra, "Memorias de Pepe Monagas" (1958): "En Cabildo que se celebró ese mismo día se acordó que se suspendiesen las danzas de muchachas, gigantes y papahuevos y demás con que se celebrase el día del Corpus".Sebastián Sosa Álamo, "Guirres" (1979): "Agaete fue siempre un pueblo republicano. Sus papagüevos siempre bailaron el amadelón".


La tradición historiográfica moderna mantiene que las primeras comparsas, como se les denomina en la Península, de gigantes y cabezudos aparecen claramente estructuradas allá por 1588; pues, hay constancia de la existencia de un grupo de cuatro gigantes en Toledo que representaban a las cuatro partes del mundo, en señal de la adoración universal de la Sagrada Eucaristía. Así mismo, consideramos que esta formación festiva ha sido imitada con idéntico significado en Barcelona, Valencia, Pamplona y Zaragoza, entre otros lugares. Dicho lo cual, parece claro cómo y con qué finalidad llegan a las Islas las comparsas de gigantes y cabezudos, o como aquí les llamamos, papagüevos.

Sabido es, que desde tiempos inmemoriales la ciudad de Guía de Gran Canaria ha contado con una afamada y reconocida comparsa o grupo de papagüevos; no obstante, debemos especificar que en esta ocasión, nos detendremos, mayoritariamente, en el estudio de los papagüevos que se bailaron por primera vez en las Fiestas de la Virgen de Guía del año 1950, que son aquellos que, salvo la desaparición en extrañas circunstancias de alguno de ellos, continúan desfilando cada año por las calles de nuestra ciudad en las citadas Fiestas de la Virgen, así como en la Fiesta de las Marías.

Según palabras de D. Pedro González Sosa, cronista oficial de Guía de Gran Canaria: "sólo le basta cerrar los ojos para ver los cuatro papagüevos que aquí se bailaban antes de la llegada de los estrenados en Agosto de 1950". Pocos más son los datos que se tiene acerca de aquellos viejos o primitivos papagüevos que, seguramente, como ha ocurrido a lo largo de la historia en otras muchas poblaciones de nuestro país, debieron ser sustituidos como consecuencia su mal estado. Dicho esto, nos parece interesante comentar que hemos encontrado un documento gráfico, cedido por Paco Rivero, que data del año 1926, concretamente, de la Fiesta de las Marías del mencionado año, donde, nunca mejor dicho, quedó retratado entre las gentes uno aquellos viejos papagüevos de los que hablaba nuestro cronista. Para tratar de ubicarles algo más, simplemente decir que, la fotografía fue tomada desde la Plaza Grande hacía la fachada principal de la Iglesia de Guía; y que en ella se puede observar a la Virgen de Guía asomada a la puerta de su parroquia y a las gentes de la época bailando La Rama (festividad votiva que, según el Dr. Déniz Grek, tiene su origen allá por 1811), entre quienes, como antes indicábamos, se encuentra situado el papagüevo. La figura del papaguëvo no se puede apreciar claramente; sin embargo, después de una minuciosa investigación, me atrevería a afirmar que se trata de un Rey Moro; pues, allá por esta época, los reyes (moros y cristianos) eran los personajes que, casi de manera exclusiva, se bailaban en la mayoría de los pueblos de España. Referente a los viejos papagüevos, sólo nos que decir que, el historiador D. José Fernando Moreno Molina, nos comentaba que, según la tradición oral, desde antaño cada Mayordomo de la Fiesta de las Marías (organizador de esta fiesta y título que se transmite de forma patrilineal) tenía un papagüevo propio que se encargaba de engalanar y bailar todos los años en el día de la celebración de dicha festividad.

Como decíamos anteriormente y, una vez dejada atrás la problemática de la identidad de aquel viejo papagüevo, a continuación trataremos de centrarnos en los "papagüevos de 1950".

Para nuestras gentes, las Fiestas de la Virgen del año 1950 han sido, sin lugar a dudas, las "más esplendorosas" que hasta hoy se recuerdan. Parece ser que todo estaba preparado al mínimo detalle y, especialmente, rebosante de un buen gusto. Quizá por ello, fue este año y no otro cuando se trajeron los nuevos papagüevos, pues como es sabido, fueron parte importante de las citadas fiestas.

Según datos extraídos del "Expediente: Fiestas de la Virgen de 1950" del Archivo Municipal de Guía de Gran Canaria; los papagüevos habían sido encargados por la Corporación Municipal, presidida por D. Juan García Mateos, a la Fábrica barcelonesa "El Ingenio". Esta tienda fue fundada en 1838 por la prestigiosa familia de escultores Escalé. Debido a ciertas circunstancias se traspasa en 1920 a Delfi Homs, quien siguiendo la tradición, continuó con la producción de figuras de cartón piedra. En la actualidad, el establecimiento es regentado por Dª Rosa Cardona Homs, nieta de Delfi Homs.

No me gustaría acabar este apartado, sin antes comentarles que, es tal mi amor por los papagüevos de nuestra ciudad, que, curiosamente, hace unos meses, cuanto estaba investigando y documentándome para la realización del presente estudio, pude averiguar que aquella fábrica, desde donde llegaron los papagüevos de 1950, aún permanecía abierta. Para no cansarles, el caso es que, ese mismo día logré ponerme en contacto con ellos, consiguiendo que me enviaran desde Barcelona una réplica exacta del Groucho Marx que, acompañado de sus hermanos, todavía se baila todos los años por la calles del municipio y, por supuesto, guardo y disfruto en mi casa. 

Dicho lo cual, en pocos años se había pasado de los cuatro papaguëvos primitivos a los cerca de veinte traídos desde Barcelona. Aquella pléyade de figuras gigantes había dejado boquiabiertos a mayores y, seguramente, aterrorizados a pequeños, pero siempre haciendo las delicias del respetable con su inconfundible danza. Los nuevos papagüevos serían la envidia de toda la isla. Estarían inspirados en personajes conocidos que, de alguna manera, formaban parte de la moda del momento. Al hilo de esto y, como escribiera el pamplonés Javier Itúrbide, experto en gigantes y cabezudos, hay que decir que, históricamente, los gigantes siempre han estado relacionados con personajes conocidos, pertenecientes a la nobleza, de leyenda ..., en definitiva, marcando las distancias entre ellos y nosotros, es decir, las gentes de a pié; sin embargo, no ocurriría lo mismo con los cabezudos, pues, éstos siempre han estado ligados a representar "personajes populares del lugar". Continuando con los papagüevos de 1950, mencionar que entre ellos cabe destacar a: Silvana Pampanini, Carmen Miranda, los tres Hermanos Marx, el Gordo y el Flaco, el Abuelo, el Cocinero, el Turco, la Niña, el Negro, la Gitana, el Campesino ... Como indicábamos en palabras anteriores, en las últimas décadas del pasado siglo, varios de estos papagüevos desaparecieron en extrañas circunstancias, otros se rompieron ..., con lo que se tuvo que trabajar raudamente para paliar esas importantes pérdidas.

Es entonces cuando entran en escena las tres obras realizadas por un artesano local (el Guardia, el Arbitro y la Canaria); y posteriormente, los cinco papagüevos venidos desde Zaragoza (la Bruja, el Diablo, la Vieja, Popeye y el Payaso), ciudad que desde tiempos del propio Goya, disfrutaba de su comparsa de gigantes y cabezudos de la misma forma que lo hace hoy.

A modo de anécdota, comentar que el monarca Carlos III, curiosamente, en 1780 prohibió, por Real Orden, la presencia de papagüevos en las procesiones religiosas.

Solo nos resta decir que nuestros papagüevos se configuran como personajes enraizados en la tradición festiva popular y que han logrado salvarse de una casi generalizada desaparición de las costumbres y prácticas antañonas de las que, dicho sea de paso, va quedando muy poca cosa.

 

BIBLIOGRAFÍA EMPLEADA:

Amades, Joan: Gigantes de Barcelona. Barcelona, 1983.

Baleztena, Ignacio: Comparsas de Gigantes y Cabezudos. Pamplona, 1963.

Corrales Zumbado, Cristóbal: Tesoro Lexicográfico del Español de Canarias. La Laguna 1996.

Corrales Zumbado, Cristóbal y Corbella Díaz, Dolores: Diccionario Histórico del Español de Canarias. La Laguna, 2001.

Galván Tudela, Alberto: Las Fiestas Populares Canarias. Tenerife, 1987.

García Ramos, Orlando: Voces y Frases de las Islas Canarias. Santa Brígida 1991

González, Luis Antonio y Martínez, Ignacio: Historia de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos de Zaragoza. Zaragoza, 1989.

Guerra, Pancho: Memorias de Pepe Monagas. Madrid, 1958.

Itúrbide, Javier: Pequeña Historia de los Gigantes de Estella. Pamplona, 1995.

Morera, Marcial: Diccionario Histórico-Etimológico del Habla Canaria. La Laguna, 2001.

O´Shanahan, Alfonso: Gran Diccionario del Habla Canaria. Las Palmas, 1995.

Puedes descargar el artículo completo en formato PDF aquí

 

Un trabajo de: ALEJANDRO C. MORENO Y MARRERO.

Estudiante de Derecho, U.L.P.G.C.

Actualizado el Martes, 26 Octubre 2010 18:12

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