Menu

La fiesta de la Rama y un nuevo manto para la Virgen.

La fiesta de la Rama y un nuevo manto para la Virgen.

La Fiesta de La Rama se remonta al año 1811 aproximadamente, donde vecinos y vecinas de todos los pagos guienses y de otras localidades lindantes, se reúnen en el Lomo de Vergara, y al sonar de tambores, cajas de guerra y caracolas, bajan portando ramas con frutos para ofrecérselas a la Virgen de Guía.. Una fiesta que tiene especial importancia a otras a celebrar en todo el archipiélago, ya que ésta se celebra por auténtica promesa echa a la Virgen de Guía. Campesinos y vecinos del noroeste grancanario se acercaron hasta el Lomo de Vergara para pedir con lágrimas en los ojos y de rodillas a la Virgen de Guía, que los librara de la plaga de langosta que en esos momentos arrasaba la cosecha.

 

Desde ese momento se lleva celebrando esta votiva fiesta de la Rama y Romería que inunda las calles de Guía de color y verdadero tipismo, con una Virgen verdaderamente engalanada para la ocasión, luciendo un manto verde con bordados de oro resaltando y brillando con un sol, típico en la fiesta de Las Marías. Un manto verde que este año cumple 35 años de su creación. Había en el camarín de La Iglesia una arqueta cerrada en la que muchos decían que se encontraba un manto viejo de la Virgen. El párroco de esos momentos, Don Bruno Quintana Quintana, no se atrevió entonces a abrir aquella arqueta. Fue 25 años más tarde, cuando se iniciaron las obras del Camarín, cuando ese instrumento de madera fue trasladado a la Casa de Doña Eusebia de Armas. Fue allí donde D. Bruno, acompañado de D. Miguel Gordillo Díaz, profesor de EGB, lo abrieron, a fin de encontrar aquel misterioso manto que la Virgen de Guía guardaba. Al abrirlo se quedaron sorprendidos al encontrar un valioso tesoro. Fue a raíz de eso, cuando el párroco, D. Bruno Quintana Quintana se le ocurrió la genial idea de encargar un nuevo manto para la Virgen, idéntico al encontrado en aquella arqueta vieja.

Así lo comunicó en la misa del día siguiente, convocando a los fieles para costear alguno de ellos el tan ansiado manto. Fue ese mismo día, cuando Doña Milagros Rodríguez Bolaños de Mauricio se ofreció como donante y encargada de sufragar los gastos del manto Verde.

El párroco, ante la gran noticia, se acercó al domicilio de Doña Milagros, a fin de agradecer su generosidad y entregarle el viejo manto para que estuviese en su poder. Fue allí donde Doña Milagros le contó a Don Bruno, que ese mismo día, pensaba en qué ofrecer a la Virgen y que el pueblo se enterara, en gratitud del favor que su patrona le hizo por esos días. Días después, aquella señora, acompañada de doña Francisca Estévez Pérez de Mauricio, viajó al Císter de Teror para entrevistarse con la abadesa del mismo y exponerle su propósito de que en dicho convento se confeccionase el traje. Tuvieron así una entrevista con la abadesa, respondiéndole ésta que ese trabajo duraría muchos años.

Regresaron a Guía sin ánimos de confeccionar el traje, ante la negatividad de la abadesa de Teror.

El 15 de noviembre de 1969 se acercaron D. Bruno Quintana y D. Fortunato Estévez Galván hasta Teror con la intención de volver a hablar con la abadesa. Tras varios cambios de impresiones, finalmente, decidieron realizar el tan hablado manto verde para Las Marías.

Al mes siguiente empezaron los trabajos del nuevo manto, y ocho meses más tarde fue acabado. Fueron a buscarlo Doña Milagros y su esposo, don Antonio Mauricio Padrón, mecenas del nuevo manto. Cuando llegaron a una de las dependencias del lugar donde realizaron la obra de arte, pudieron contemplar el manto, expuesto de una manera espectacular, presentando un aspecto, que llegaba a subyugar a todo aquel que lo contemplaba.

Fue traído a Guía, bendecido y expuesto en la parroquia a fin de que los fieles pudiesen contemplarlo. Una obra de arte rescatada del olvido, y una nueva ocasión para ver la auténtica devoción de los fieles a la patrona de la ciudad, La Virgen de Guía.

Todos los años resalta ese manto verde, a su salida de la iglesia, con un cargamento de joyas de oro, y dos cigarras también de oro, símbolo de la promesa de nuestros antepasados. Es un auténtico orgullo para todos los guienses, contar como patrona, a la Santísima Virgen de Guía, su enorme trono, y una auténtica devoción, no vista en ninguna otra parte.

Como todos los años, vivimos con gran emoción la fiesta más esperada por todos los guienses. La Fiesta de Las Marías es un auténtico festejo cargado de un sentimiento profundamente religioso.

Nathanael Díaz Armas

Actualizado el Sábado, 30 Octubre 2010 14:15

Deja un comentario

Esta es la opinión de los lectores, en ningún caso la de infonortedigital.com. No se permitirán comentarios ofensivos o contrarios a las leyes españolas. Tampoco se permitirán mensajes no relacionados con el tema de la noticia.
El envío de comentarios supone la aceptación de las condiciones de uso.

volver arriba

Noticias

Municipios

Suplemento