Menu

Los cantos de Gáldar, apuntes y reflexiones.

  •   FRANCISCO SUáREZ MORENO
  • 2 COMENTARIOS

Los cantos de Gáldar, apuntes y reflexiones.

El trabajo de la piedra, sus arquitecturas y funcionalidad, parte inseparable de muchos bienes patrimoniales, ha generado toda una cultura desde el largo tiempo de silencio en la cultura aborigen hasta la actualidad. Podemos encontrar oficios como el de los maestros pedreros, parederos, mamposteros, piqueros, canteros… así como bienes patrimoniales de paredes de fincas, caminos y carreteras; estructuras domésticas, agropecuarias, hidráulicas, religiosas, defensivas… y, además, símbolos arquitectónicos como la Catedral de Santa Ana, las iglesias de San Juan (Arucas), Santa María de Guía, Santiago de Gáldar, El Pino, entre otras, o allende los mares, obras arquitectónicas como el Capitolio de La Habana, levantados con la cantería insular. La piedra, con su arte constructivo y arquitecturas, es el material que más ha influido en la humanización del paisaje insular.En este ensayo queremos recuperar la memoria de un lugar del Norte de Gran Canaria: los cantos y canteras de Gáldar, dorado material que merece, al menos, no olvidarlo.

ASPECTOS GENERALES: PIEDRAS, CANTOS, LAJAS, PEDREROS Y CANTEROS DE CANARIAS

La piedra basáltica, traquibasáltica, traquifonolítica, ignimbritica, etc. en todas las medidas de estado natural, diseminada por laderas y barrancos, fue la principal materia prima de la construcción. Las que mejor predisposición tenían, se labraban en forma de cantos o cabezas y las piedras a cara vista).
Con estos materiales labrados se afirmaban los laterales, ángulos y partes de las paredes y muros que requerían mayor resistencia, en cualquier obra. El trabajo en paredes era realizado por los maestros pedreros o parederos, que también dominaba la cantería. Sus herramientas principales eran el martillo pedrero, barras, marrón, mandarria, escoda, el escoplo, el plomo o el nivel en los últimos tiempos. Un estudio sobre este oficio se encuentra en la revista El Pajar, Cuadernos de Etnografía Canaria (2001: 44-49), en el ensayo escrito por Julián Melián Aguiar, titulado “Paredes de piedra seca en el Noroeste de Gran Canaria”.

Un material procedente de coladas lavas compactas y de diques, duro y resistente, es la piedra viva, una de las cuales, las fonolitas de flujo laminar ofrece un material muy apreciado, las lajas, para las pavimentaciones. Frente tiene a la piedra muerta, tan buscada para levantar todo tipo de hornos, que son piedras ligeras procedentes unas de coladas porosas y otras las ignimbritas.

Es especial es la piedra molinera, un basalto antiguo con cierta porosidad pero muy duro, apreciado desde muy antiguo para la fabricación tanto de molinos de mano como de piedras para molinos de agua y de viento, hasta el punto que en las primeras ordenanzas municipales (1531), se protegió las canteras de este material. Incluso consta su exportación hacia las Indias.

Pero el arte más refinado de la piedra estaba en las canteras, donde se extraía unos materiales de construcción denominados sillares y cantos, aparte las formas más complicadas que requerían un preciso tallado de las piezas de la mano de unos especialistas, que estaban agrupados bajo el denominador común de canteros, artesanos en labrar cantos, sillares y cabezas con superficies toscas.

Las canteras más explotadas de Gran Canaria son, por regla general, potentes mantos de cenizas ya muy compactas y las ignimbritas procedentes de “nubes ardientes”. Presentan excelentes cualidades de corte, resistencia al paso del tiempo y buen efecto ornamental. La más conocida es la cantería azul de Arucas, en cuyo contexto vamos a encontrar unos de los bienes patrimoniales y emblemáticos de Gran Canaria. Otra cantera que aportó materiales para la construcción, sobre todo de casas y cerramientos de finca fue la de La Montaña de Gáldar o La Atalaya, cuyo producto muy generalizado a mediados del siglo XX se conocía como “cantos de Gáldar”, objeto de este ensayo. Aunque no debemos olvidar otras canteras muy explotadas o conocidas en nuestra isla como lo son aún las de San Lorenzo, en una de las cuales se extrajo toda la cantería para construir la Catedral de San Ana y que aún lleva el nombre de las Canteras del Cabildo (catedralicio). Y si por belleza de sus cromatismos tuviéramos que elegir alguna sin lugar dudas escogeríamos las canteras de Tirma con sus encantadoras tonalidades verdiazules y rojizas.


 

Entre los canteros encontramos varias especializaciones: el cabuquero, encargado de extraer los bloques de piedra del risco con cuñas metálicas y golpes de marrón (de ahí surgen los topónimos insular de Cabuco, relacionado con cantera); el repartidor, que trocea el bloque, con picos, cuñas y marrón y el entallador que da formas con pico y martillo, para pasar luego a la figura más especializada del labrante, escultor y artista de la piedra, oficial considerado, quien utiliza varias herramientas: pico, bujarda, martillo, esclopo, etc. para acabar con el labrante-tallista, artista más especializado en conformar figuras. Un estudio detallado sobre patrimonio insular lo encuentra el lector en el libro Los labrantes de Arucas de José Luis Marrero Cabrera (FEDAC Ayuntamiento de Arucas, 2000).

Otro tipo de canteras es la de areniscas segmentadas en las que se extraían las pilas para destilar agua. Se trata de un material poroso, como es la arenisca segmentada existente Las Canteras de Las Palmas de Gran Canaria, donde hasta principios del siglo XX existía una industria de extracción en la playa que dio nombre a la famosa Playa de Las Canteras. También se explotaron unas canteras de areniscas para pilas de destilar, en Jinámar, exactamente por donde cruza la autovía Gran Canaria, dirección Sur, en la estación eléctrica de UNELCO y la Desaladora de Las Palmas, concretamente donde se enclavan las torres metálicas de tendido para el transporte del fluido eléctrico. Las pilas de destilar generaron un activo comercio a lo largo de los siglos XVII, XVIII y XIX ya que eran muy demandas en América adonde los colonos de origen canario llevaron esta tradición de destilar el agua.

En Tenerife también se explotaron varias canteras en los mantos de piroclastos que vomitó el Teide hacia la banda sur por las laderas de Arico, Granadilla de Abona y San Miguel, siendo muy famosa la losa chasnera de Arico. Los canteros y labrantes de Arico mantuvieron a lo largo de siglos una continuada labor artesanal de la piedra cuyo producto losas y cantos se emplearon para levantar edificios, construir canalizaciones y arquitecturas hidráulicas que también se exportó a las Indias, de lo que el lector puede tener una mayor información en los trabajos de Manuel Martín Fumero y Francisco Peraza Cabrera publicados en la revista de El Pajar. Cuaderno de Etnografía Canaria, nº 9, agosto de 2001, dedicado exclusivamente al tema de la nobleza de la piedra en Canarias.

LAS CANTERAS Y CANTOS DE GÁLDAR

Breve repaso histórico

A mediados del siglo XX, cuando las Islas Canarias comienzan a recuperarse de las crisis generadas por las guerras de 1936 a 1945, con un aumento notable del tráfico rodado que permitía una mayor facilidad de los transportes de las pesadas cargas de la cantería, comenzó a expandirse el comercio de los tradicionales cantos de Gáldar, sobre todo para la construcción de paredes de carga en edificios domésticos y muros de cerramientos de fincas agropecuarias; aunque ya desde finales del siglo XIX y principios del XX con el aumento de la superficie de las plataneras y el crecimiento de la trama urbana el canto de Gáldar había comenzado a generalizarse por toda la comarca del Noroeste.

Entre 1946 y 1960, aproximadamente, es el momento en que, progresivamente, desaparece la mampostería ordinaria de las obras arquitectónicas, una técnica en la que los mamposteros empleaban cabezas y mampuestos de piedra con barro o en su caso con cal, para levantar las paredes. Y, así mismo, la albañilería pierde (por las crisis bélicas) uno de los materiales que con gran éxito se había introducido en Canarias en el marco del puerto franco: el cemento Pórtland, momento en que la cal, fabricada en las islas con caliches procedentes de Fuerteventura y Arinaga, sobre todo, alcanzó su mayor apogeo. Es, por tanto, la época dorada de los también “dorados” cantos de Gáldar, color que predominó a lo largo de varios años en las construcciones domésticas y agrícolas del Norte de Gran Canaria.

Este material de la construcción generó toda una cultura que abarca desde los trabajos de cantería hasta los de albañilería que precisaba arte y fuerza. Tengo la experiencia de conocer cómo en La Aldea de San Nicolás se levantaron tantas casas y muros de finca con aquellos pesados cantos de Gáldar y también el conocimiento de un excelente profesional de la construcción, natural de Guía de Gran Canaria, de gran prestigio en La Aldea, que conoció y dominó esta cultura: don Sinforiano Pérez, maestro Sinforiano, mi suegro, que en paz descanse, quien me hablaba de todo aquel arte de extraer los cantos, labrarlos y luego, en las obras, colocarlos adecuadamente sin otro instrumento que la plomada, el ojo y cómo no, la fuerza.

Pero su historia es más profunda. Las canteras de Gáldar se venían explotando desde muchos siglos atrás, incluso en la sociedad aborigen. En el Parque Arqueológico de la Cueva Pintada del Gáldar podemos apreciar cómo el canto dorado estaba generalizado en la construcción de las viviendas aborígenes, donde constata una extrema finura en sus perfiles que puede inducir a pensar que debieron ser trabajados como todo primor e incluso con materiales metálicos con lo que, de ser así, podemos hablar de los años de transición en que los canarios ya estaban en contacto con las culturas europeas, entre mediados del siglo XIV y la Conquista, a finales del siglo siguiente.

Tras la Conquista las nuevas técnicas arquitectónicas introducidas desde los reinos peninsulares continuaron empleando como materia prima principal los cantos del volcán, incluso en grandes obras. Es el caso del templo parroquial de Santiago (1778-1826) levantado con sillares extraídos de La Montaña aunque también se extrajo materiales en las medianías bajas, en Rosas de Grecia (Piedra del Agua) una piedra azul, más resistente (materiales fonolíticos del Primer Ciclo), con las que se levantaron las doce columnas del templo así como los adoquines de las calles. Asimismo se utilizaron sillares de La Montaña para el famoso Puente de Los Tres Ojos, construido a finales del siglo XIX, en el barranco de Gáldar, según proyecto del ingeniero don Juan León y Castillo. El Teatro, construido en 1912, se levantó con materiales de la cantera de La Audiencia. Son estos algunos de los ejemplos significativos porque su alcance en todos los órdenes de la construcción es mucho más amplio que lo aquí relatado. 

Les decía al principio que el canto de Gáldar se extendió por toda Gran Canaria, en la primera mitad del siglo XX, cuando se abarató el transporte mecanizado de sus pesados volúmenes (60 x 40 x 20 cm). Pero la generalización, en los años sesenta, del cemento fabricado en Arguineguín y de las fábricas de bloques huecos con argamasa de picón y cemento, una de las cuales se hallaba en Piso Firme (Gáldar) los relegó en el olvido. Y dicho sea de paso estamos hablando de la fabrica de bloques de mister Leacock, un inglés que se hizo canario que aquí descansa y que merece no ser olvidado.


Un material volcánico muy trabajable, barato pero de poca resistencia

El material del canto de Gáldar presenta una estructura celular que le da poca resistencia, fractura rugosa de granos gruesos y cristalinos y con un color ocre caneloso. Su naturaleza está en los mantos lávicos del volcán de La Montaña (materiales del Ciclo postRoque Nublo). Es trabajable mediante cortes a golpe de cuñas, que entran con cierta facilidad y provocan el fraccionamiento del material para su posterior repaso de los perfiles, por lo que resultaba un material de bajo coste de producción, sobre todo en aquellos años de capitalismo salvaje donde los canteros carecían de los derechos y sueldos básicos de cualquier trabajador.

Las canteras iban dejando grandes huecos paralepípedos en las laderas de La Montaña, lo que era aprovechado para construir grandes estanques, tan necesarios para regular el agua que demandaban las plataneras. Dejaban formas singulares, pues se podía modelar con relativa facilidad escalinatas. Por esta razón porque buena parte de los terrenos de estas canteras eran cedidos para su explotación a cambio de dejar grandes huecos susceptibles de almacenamiento de agua para riego; de ahí la relación canteras-estanques. Es en la zona de Las Canteras, la banda oeste de La Montaña donde existe la mayor densidad de grandes estanques del Norte de Gran Canaria comparable a los existentes en Trujillo (Moya). En su contra este histórico canto de Gáldar presenta algunas adversidades: no daba la dureza y resistencia de la piedra azul de las canteras de Arucas, en las obras arquitectónicas domésticas no resistía adecuadamente las humedades y el modelo generalizado para este tipo de construcción tenía un excesivo peso.

Localización, protección de un bien patrimonial

Las canteras más significativas se pueden encontrar, como ya indicamos en la banda poniente de La Montaña de Gáldar, que recibe el nombre de Las Canteras/Los Cabucos. Hay más de una docena, a las que se accede desde La Plaza por la calle de Santiago hacia el mar. Aquí casi todos los huecos se han aprovechado, en su mayor parte, como estanques de grandes dimensiones. Son impresionantes. Algunas, aún no reconvertidas en estanques, tienen la peculiaridad tipológica de llevar una entrada por la base, una especie de galería por donde se extraían los cantos ya elaborados.

En la carretera hacia Rojas también encontramos grandes estanques que fueron huecos de canteras como lo es la mareta de los Aguilares. 

Una de las unidades más interesantes, que no ha llegado a acondicionarse como estanque, es la Cantera de Santiago. Está situada al final de la calle del mismo nombre, que sale de La Plaza de Santiago, ya en el área de Las Canteras propiamente dicha. Forma un impresionante recipiente de 30x30x30 metros (27.000 m3), al que se accede por abajo a través de un túnel de más de 30 metros que, una vez rebasado, abre una amplia y sorpresiva perspectiva desde el fondo hacia el azul cielo en contraste con los geométricos espacios laterales de negras sombras y ocres rojizos producidos por los estratos volcánicos y tajos de la extracción, susceptible algún de reconvertirse en un espacio público de uso cultural.

No menos impresionante son las otras canteras cercanas ya mencionadas, todas utilizadas como estanques que, en sus diferentes almacenamientos del agua para el riego de las plataneras, producen perspectivas de sombras, colores y volúmenes que exaltan los vacíos o los llenos, acompañados, a veces, del espectáculo de los chorros de aguas que caen en ellos. Los artísticos volúmenes de sus escalinatas, las cantoneras de distribuciones y canales adyacentes coadyuvan aún más a magnificar esa dialéctica relación del hombre con la Naturaleza.

De La Montaña, aparte de los cantos también, se extraía picón para diferentes obras sobre todo para las hidráulicas. Más arriba de la ciudad, en las faldas de La Montaña, se encuentra la Cueva Herrera, una piconera que con el tiempo se transformó en cantera, en dos grandes tajos a cielo abierto; un espacio donde nuevamente, los perfiles y los volúmenes, la luz y la sombra, el color que el fuego volcánico imprimió a los materiales ígneos, el hombre y el paisaje de la Vega y los Llanos, frente al azula del mar, horizonte y cielo, generan sensaciones agradables entre lo onírico y lo real. Y es que, quizá, mucha gente del Norte, no valora este patrimonio cultural y paisajístico. Una perspectiva encantadora de los estanques y canteras la podemos apreciar desde la Iglesia de La Montaña, desde donde podemos localizar en lo lejano otras canteras como las de Coruña en Nido Cuervo.

Para terminar: las Canteras de Gáldar ahí están, bienes etnográficos de gran valor, visitables, aunque en espera la necesaria atención, sobre lo que ya existe un diseño de rehabilitación en el ámbito un amplio parque histórico y museo vivo, diseñado en 2001, por un equipo interdisciplinar del Departamento de Expresión Gráfica y Proyectos Arquitectónicos de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria con el título de La regeneración del Patrimonio Ambiental de la ciudad de Gáldar: La Construcción de los Paisajes Arqueológicos y del Agua. Pero quizás esté durmiendo en el Sueño de los Justos.

También están los muros de las fincas de plataneras, las maretas y estanques, todo un conjunto patrimonial de primer orden como el templo parroquial, el puente, el teatro… levantados con la nobleza constructiva del canto que tanto ha influido en la humanización del paisaje de La Montaña y La Vega.

Puedes descargar el artículo completo en formato PDF aquí


Francisco Suárez Moreno

Actualizado el Sábado, 30 Octubre 2010 18:16

2 comentarios

  • Cesa
    Cesa Martes, 27 Junio 2017 19:19 Enlace al Comentario

    Buenisimo trabajo. Les felicito.
    Para cuando alguien va a hacer un trabajo de como construir paredes de piedra seca en bancales de Gran Canaria.
    Seria muy interesante pues somos muchos los que nos vemos obligados a reconstruir pequeños tramos. Y la información de cuales son las tecnicas constructivas es nula o escasa.

  • Juan Dávila-García
    Juan Dávila-García Martes, 30 Mayo 2017 09:58 Enlace al Comentario

    Excelente trabajo de Paco Suarez, quien se recrea hablando de estas canteras que tanto proliferaron en Gáldar. Hace muchos años vivía en Guía un señor conocido por maestro Pedro el cicer, que podía medir dos metros y pesar bastante más de cien kilos, su profesión era constructor de paredes de "piedra seca", se comentaba que era el mejor de Canarias en estos menesteres, y realizo obras de estas características en Tenerife, Lanzarote y Fuerteventura, trabajaba sin ayudantes y sus herramientas más utilizadas, el marro, el nivel, la palanca de hierro y un enorme martillo asentador. Recuerdo verlo en el barranco de Guía, moviendo piedras de un gran peso y trasladándolas a la obra sin ningún esfuerzo, era sin lugar un espécimen irrepetible era todo un atlante.

Deja un comentario

Esta es la opinión de los lectores, en ningún caso la de infonortedigital.com. No se permitirán comentarios ofensivos o contrarios a las leyes españolas. Tampoco se permitirán mensajes no relacionados con el tema de la noticia.
El envío de comentarios supone la aceptación de las condiciones de uso.

volver arriba

Noticias

Municipios

Suplemento