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La familia Leacock en Gran Canaria

La familia Leacock en Gran Canaria

Introducción

A finales del siglo XIX se introduce en Canarias de manos de firmas británicas el cultivo del plátano , y con el mismo empieza una nueva etapa de la economía canaria que se consolidará a principios del siglo XX, los cultivos de exportación, convirtiéndose en el más importante y fundamental producto de la economía de Canarias.

El ciclo agrícola de la cochinilla había concluido, y las consecuencias socioeconómicas de la crisis de la cochinilla, por el uso de las anilinas o colorantes artificiales con posterioridad a la década de 1870, produjo un fuerte golpe a la economía de las islas, con la consiguiente sangría emigratoria, agudizada por la presión de la clase terrateniente sobre el campesinado con objeto de equilibrar sus depreciados ingresos por la crisis del cultivo. Ante esta situación la burguesía canaria fue remisa a una reconversión agrícola, pues además, temía la pérdida del mercado británico para el plátano canario por la competencia del jamaicano .

Frente a esto, la clase propietaria buscó una solución en lo que se ha denominado “modelo cubano”, es decir, el establecimiento de modernos ingenios azucareros y el cultivo del tabaco. El municipio de Guía de Gran Canaria, fue uno de los que en la isla de Gran Canaria apostó por esta nueva alternativa, cuando en octubre de 1889 se constituye en Las Palmas, por ante el notario Agustín Millares Cubas, la denominada “Compañía Azucarera de Gran Canaria”, con un capital de 250.000 pesetas dividido en mil acciones de 250 pesetas, que posteriormente ante el notario de Guía, Rafael Velásquez Santana en diciembre del mismo año, pusieron a la venta, siendo adquiridas principalmente por agricultores de la comarca. Pero la administración de la empresa fue un fracaso, terminando posteriormente en manos de comerciantes británicos, y definitivamente en 1909 en manos de John M. Leacock .

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Pero el “modelo cubano” fracasó, pues la competencia de la producción nacional de azúcar de remolacha y el tabaco, respaldada por la Administración, impidió la viabilidad del citado proyecto. Por otro lado, todo apuntaba a que el citado modelo era inviable en 1900, porque suponía prescindir del área de la libra esterlina. Cuando el plátano, la papa y el tomate comenzaron a tener una favorable acogida en el mercado británico es cuando la clase propietaria alteró su estrategia inversora, lo que significó un importante desarrollo agrario .

La superficie cultivada de plataneras fue en aumento, si bien en la zona Norte de Gran Canaria la evolución del cultivo fue desigual. Así en septiembre de 1906, el procurador de Guía Pedro Bautista Hernández en contestación a un guiense que vivía en Cuba y que se interesa por invertir en la zona, le dice:

“(…) el estado de los negocios por esta actualmente se encuentran mal, pues el fruto de plátanos que hay aquí, lo principal ha decaído en términos de que han bajado las rentas de su mitad, y que algunas fincas que carecen de agua propia no se pueden cultivar, dependiendo este estado de la baja de los cambios, y que no hay esperanza de que este mal estado vuela a reponerse…”

Como bien apunta el procurador de Guía, el agua fue un elemento importantísimo para la expansión de los cultivos exportadores, ya que la creciente demanda de agua para estos, el aumento de la población y el abastecimiento de las actividades portuarias, produjo una destacada inversión en la construcción de embalses, alumbramientos de aguas en galerías y pozos, construcción de canales de distribución, etc., en la que la familia Leacock tuvo una gran protagonismo.

No obstante, las exportaciones fueron aumentando paulatinamente, llegando en 1905 a dos millones y medio de huacales, los cuales se dirigían en su mayor parte a Inglaterra . En ese mismo año los importadores-exportadores propiamente isleños eran 92, frente a sólo 10 firmas extranjeras . El modelo económico puertofranquista colocaba a la economía canaria en contacto directo con la economía internacional, y por consiguiente, su crecimiento fue sensible al devenir de la misma. En el periodo 1905 a 1913 las exportaciones de plátanos aumentaron considerablemente hasta situarse en más de 3,4 millones de huacales.


Y con la llegada de la Gran Guerra, 1914-1918, el hecho económico diferencial canario -término acuñado por el profesor Mateo Díaz- dependiente del extranjero y especialmente de los tres grandes países que fueron precisamente beligerantes, Inglaterra, Francia y Alemania, se ve envuelto en una profunda crisis. Las fuentes fundamentales de su vida económica se acaban, todo el andamiaje de su estructura de derrumba y se seca su fuente de ingresos. La Primera Guerra Mundial ocasionó un descenso del tráfico internacional con la paralización casi total del comercio canario. Si en 1913 habían entrado en los puertos de Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife un total de 10.966 embarcaciones, desplazando 20.570.042 toneladas de arqueo, en 1918 estas cifras fueron de 2.882 buques y 1.724.800 toneladas . Todo ello produce a su vez una nueva sangría migratoria, debido a la dependencia que la economía tenía de los productos agrícolas de exportación.

La economía en Canarias se resiente, frente al auge que experimenta en la Península, donde la Gran Guerra produce el efecto contrario. España se convierte en un gran centro de negocios , la situación la resume Mateo Díaz de la siguiente manera:

Mientras a la Península entraba el oro a manos llenas, la agricultura y sobre todo la industria agotaban su capacidad de producción e incluso se creaban numerosas industrias nuevas, alcanzando todos beneficios fabulosos, mientras aumentaba el nivel de lo salarios, los bancos recibían del extranjero sumas enormes en cuenta corriente, que no sabían dónde colocar y el Banco de España hacía los mayores acopios de oro de su historia (…) nuestras pobres islas se debatían bajo una crisis enorme y una depresión inmensa .

EL COOPERATIVISMO AGRARIO EN CANARIAS

En Canarias los agricultores desde principios de siglo, pero con mayor ímpetu desde el final de la I Guerra Mundial, emprenden iniciativas para mejorar su situación dentro de moldes de un sistema socio-económico más modernizado. La constitución de sindicatos, cooperativas agrícolas y entidades patronales marcan ese camino.

La burguesía agraria es la que toma la iniciativa al amparo de la Ley de Sindicatos Agrícolas de 1906, y sus objetivos explícitos eran la ayuda a los propietarios en aspectos como control de la exportación, de la calidad de la fruta, facilidades para el almacenamiento, suministro de abonos y asesoramiento técnico, etc. No parece sin embargo que estuvieran imbuidos de los principios “rochdalianos” , pues no incluyen fines sociales y su funcionamiento es más bien jerarquizado. El Sindicato Agrícola del Norte Tenerife (SANT) fue el primero en crearse en Canarias en 1915 .

En Gran Canaria será José Samsó Henríquez el que comience a difundir e implantar las ideas cooperativistas, una vez regresa de Alemania, después de tres años, donde vivió y conoció profundamente la sociedad, la cultura y la economía del II Reich. Según el ya varias veces mencionado profesor José Mateo Díaz, con el que le unió una gran amistad “aproximadamente por los años de la Primera Guerra Mundial nos encontramos a don José, lanzado por los acontecimientos, a tropezar de pronto con los dos graves problemas, ¿cómo producir, si no disponemos de agua suficiente?, ¿para que producir sino disponemos de mercados donde colocar la fruta, o bien, si el único exportador nos paga la fruta al precio que le da la gana?”. Añade además en el mismo artículo que fue en Berlín donde aprendió las ideas cooperativistas . En Alemania desde finales del siglo XIX y bajo la inspiración de Federico Guillermo Raiffeisen nacieron las cooperativas de crédito orientadas hacia los campesinos y más tarde, las cooperativas para el aprovisionamiento de insumos y para la comercialización de los productos agrícolas.

La economía canaria tenía uno de sus ejes en los cultivos de exportación -plátanos, tomate y papas-, orientados a los mercados europeos, al inglés básicamente. En consecuencia, quienes dominaban los circuitos comerciales -transporte y venta- tenían la clave de buena parte de la economía insular. Había profundas diferencias de intereses entre los agricultores locales y los exportadores y compañías navieras, en cuyas manos estaban los medios de transporte que actuaban frecuentemente en combinación para beneficiarse de los retornos, las comisiones y la distribución de la producción en los países de destino .

En Canarias se crearon sindicatos agrícolas principalmente en La Palma, Tenerife y Gran Canaria, pasando de los 15 de 1921, a los 20 en 1926 con 1.592 asociados; llegando a 26 entidades en 1934 con 2.252 asociados. No obstante el constante crecimiento del número de afiliados, el balance no fue del todo satisfactorio, ya que la reticencia de los agricultores locales a pertenecer a estas organizaciones fue destacada, lo que producía la queja de las dirección de los sindicatos, achacándolo a la presión que ejercían los exportadores y navieros interesados en mantenerlos en la órbita de su influencia .

JOHN MILBERNE LEACOCK

En el mes de mayo de 1915, en la ciudad de Laussane (Suiza), fallecía Mr. John Milberne Leacock, en aquel momento uno de los más destacados comerciantes y empresarios de la comarca norte y de la isla de Gran Canaria. La noticia llegó a la isla y la prensa local, como era de esperar, dada la posición social y económica del fallecido, se hizo eco del óbito. La noticia fue publicada en los más importantes periódicos de Gran Canaria y Tenerife:

En Suiza donde se hallaba pasando una temporada, ha dejado de existir el respetable anciano Mr. Juan M. Leacock, Director de la importante casa Elders & Fifíes Limited de Londres.

Mr. Leacock residió muchos años en Las Palmas, adquirió propiedades en el Puerto, así como la fábrica azucarera de Guía, y empleó en esta isla gran parte de su importante fortuna. Mañana se cerrarán, en señal de duelo, todas las oficinas y dependencias que tiene establecidas en esta Isla la casa de Fifíes Ltd…” .

En otro medio se informaba de la siguiente manera:

Ecos de Sociedad: Por telegramas particulares se ha recibido la noticia de la muerte de D. Juan Milberne Leacok, en Laussane, Suiza. Era Mr. Leacock un hombre de negocios muy conocido y apreciado en esta isla; propietario de la fabrica azucarera de San maría de Guía, dueño de una gran explotación de aguas en Gáldar y socio de importantes compañías mercantiles aquí establecidas…” .


Días después, concretamente el viernes 28 de mayo de 1915, el periódico La Provincia en su portada publicaba una breve biografía de Mr. Leacock, al que calificaba como “el fundador del negocio del plátano”:

 Con motivo de la muerte en Laussan, Suiza, de Mr. Juan Milberne Leacock, es oportuno recordar su vida y su obra de hombre de negocios, ligada a la prosperidad de Gran Canaria, como principal propulsor de la exportación de los plántanos a los mercados europeos.

Mr. Leacock fue el fundador del negocio de plátanos. Lo empezó en 1870 en la isla de la Madera, después de haber realizado numerosos experimentos ensayando el medio de empaquetar la fruta para que llegase a Inglaterra en buenas condiciones, pues siempre creyó, y los hechos le han dado la razón, que el plátano había de ser muy apreciado en Inglaterra y podía ser base de un negocio importantísimo.

Antes emprenderse el negocio del plátano, lanchas cargadas de este fruto se acercaban a la borda de los vapores de tránsito en la Madera a venderlo, siendo muy celebrado el producto por los viajeros, motivo que indujo a Mr. Leacok a plantear el negocio.

El actual sistema de empaquetado de los plátanos forrados de huate, paja y papel y dentro de huacales, fue el procedimiento adoptado por Mr. Leacock para el embalaje de la mercancía, pues comprobó era el de mejor resultado para su conservación. El huacal grande para varios racimos era también usado al empaquetar los racimos pequeños.

Una vez resuelto por Mr. Leacock este problema da tanta importancia, se le planteó orro: la organización de la venta del fruto, negocio nuevo en Inglaterra. Para este comercio, extraordinariamente desarrollado en la actualidad, contaba son con un hombre competente y con crédito para tomar la consignación de la mercancía, Mr. John Pullen de Baysuata, en Londres. A este señor envió vendidos en firme, Mr. Leacock, huacales de diez racimos de plátanos cada catorce días. Esta fue la primera consignación de plátanos marcada a Londres, sucedió en el año 1870.
Los frutos llegaron perfectamente conservados. No pasó mucho tiempo sin que Mr. Leacock exportase mil racimos semanales a Mr. John Pullen. El negocio estre Mr.Leacock y Mr. Pullen se prolongó 17 años; y ya Mr. Leacok consignaba también a M. Samuel Mact, de Oxford, y a M. Newlards Ibrupson, de Scotland.

También se enviaron huacales con 16 racimos consignados a Mesar, a Elder Dempster, para la venta por cuenta de Mr. Leacock, que fueron vendidas al precio de seis chelines y medio por racimo. Entonces, Mr. Alfred Jones, concibió el planteamiento del mismo negocio en Canarias y envió al encargado de este negocio a la Madera a aprender el cultivo y el empaquetado de los plátanos.

Al poco tiempo notó Mr. Leacock una baja sencilla en los precios del fruto, enterándose entonces de que le hacía la competencia desde Canarias la Casa Elder Dempster.

Luego vino a Gran Canaria Mr. Leacock. Sus negocios en esta isla son conocidos.

Ejerció la dirección de la casa Fiffe Andson (Fyffe Hudson), extendiendo el negocio de los frutos a toda la isla.

Esta casa se fusionó con la Elder, formando la Elder Fiffe. Al poco tiempo don Juan Leacock se retiró de la dirección.
Un hombre de negocios de su altura, que contribuyó al progreso y enriquecimiento de esta isla es merecedor de la publicación de su ida comercial, como tributo de justicia a su recuerdo” .

La presencia de Mr. John Milberne Leacock en Canarias, a finales del siglo XIX se puede constatar a través de la prensa de la época, donde era frecuente se informara de los pasajeros que desembarcaban en los principales puertos de las islas; de esta forma conocemos que en 1892 Mr. Leacock vino a Canarias en el vapor Pretoria . Pero sería en 1890 cuando por primera vez visite Canarias, según manifestaría su hijo David J. Leacok, en una entrevista que le hicieron en los años sesenta del siglo XX .

En el año 1897 se constituye en Londres la sociedad Fyffe Hudson & Cº Ltd., de la que serían directores Mr. Richard Ridpath Blandy, Mr. Henry Wolfson, Mr. John Milberne Leacock y Mr. Eduard Cecil Barker . En realidad esta nueva empresa se crea al retirarse del negocio de exportación de frutos Mr. Edgar Wathen Fyffes y Mr. James Hudson, absorbiendo el negocio los habituales abastecedores, entre ellos Mr. Leacock, que comercializaban los plátanos a través de E. W. Fyffes, haciéndose a partir de entonces cargo de la comercialización y distribución de ellos, y conservando el nombre de la firma . En el año 1901 se fusionan con sus máximos competidores en el mercado frutero Elder Dempster, creando Elder & Fyffes Limited.

De esta forma nos encontramos al personaje solicitando en mayo de 1902, como representante de la nueva sociedad mercantil, autorización para construir una explanada frente a unos almacenes que la sociedad tenía en el interior del Puerto de la Luz .

A partir de 1903 Mr. J. M. Leacock emprende nuevos negocios, y crea ese año una empresa nueva bajo la denominación “Leacock & Lorenzo”, al asociarse con el vecino de Gáldar, Francisco Rodríguez Lorenzo. El objeto de la sociedad será el aprovechamiento, alumbramiento, elevación, conducción y explotación de aguas, existentes ya en terrenos de la Sociedad, ya del Estado, Municipio o particulares, practicando al objeto, adquiriendo e instalando los aparatos y máquinas que se juzguen necesarios, solicitando las oportunas concesiones administrativas, constitución de servidumbres de acueducto, expropiación de terrenos,…También podrá ser objeto de la Sociedad la industria agrícola y en general cualquier otro negocio; empresa o especulación que pueda presentarse y convenga a sus intereses.

El capital de la sociedad sería de treinta mil pesetas, de las cuales veinte mil fueron aportadas por Mr. Leacock, diecinueve mil en efectivo y mil en tierras, en los Llanos de la Arenilla en Gáldar. Mientras que Francisco Rodríguez Lorenzo aporta diversos trozos de tierras valoradas en diez mil pesetas, situadas en Gáldar (Llano de la Arenilla, Los Llanos y LLano de Silva) .

leack_02A la vez que Mr. Leacock comenzaba su nueva andadura empresarial de explotación de aguas principalmente, se convirtió en representante de firmas comerciales de fabricación de maquinaria y productos relacionados con esta materia. 

La explotación de los acuíferos era vital para el cultivo de la platanera, pues cada vez era mayor el número de fanegadas que se plantaban en la comarca norte de Gran canaria. Es evidente que Mr. Leacock, vio el negocio que había no sólo con el plátano y tomate, sino con el alumbramiento de aguas, de ahí la constitución de la citada sociedad, y el negocio de venta de artilugios para la explotación de pozos y galerías.

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Pero detrás de la prosperidad que traían los nuevos negocios, también había problemas y desgracias. El 12 de diciembre de 1905 falleció el obrero Juan Armas Suárez que cayó de diez metros de altura en un pozo abierto para explotación de aguas en los Llanos de la Arenilla…de la propiedad de los Sres. Leacock y Rodríguez Lorenzo. El infeliz obrero recibió golpes en la cabeza con fractura de huesos y falleció casi instantáneamente. El Juzgado entiende en el asunto, considerándolo hecho casual.

La sociedad Leacock &Lorenzo fue paulatinamente realizando obras hidráulicas en la comarca, una vez más, por la prensa local conocemos que a finales de 1911 el representante de Mr. Leacock, Edwind Hoare, solicitó autorización para atravesar con una tubería la carretera de Gáldar a Agaete.

En 1912 John Milberne Leacock se embarca en el negocio del azúcar, comprando una fábrica que por entonces existía en Guía, propiedad de la firma británica “Luthbury y Cia.” , por el precio de dos mil libras esterlinas . Sobre las importantes inversiones de Mr. Leacock , Rafael González Romero en un artículo periodístico escribía al respecto: En la región de Guía Mr. Leacock dueño de aquella fábrica, ha realizado considerables desembolsos de muchos miles de pesetas a fin de llevar a las zonas altas donde el plátano e cría difícil y costosamente, fuera de base económica, las aguas de una importante explotación hecha en las faldas de la montaña de Gáldar, elevándola a 150 metros de altura para extender el cultivo de la caña y aumentar su producción. Estos proyectos, ya en marcha, revisten innegable trascendencia.

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Pero el negocio de la caña de azúcar fue efímero, debido a la competencia de los cultivos de las Antillas, cerrando la fábrica de Guía definitivamente en 1919, ya fallecido Mr. John Milberne, vendiendo su hijo David J. Leacock la maquinaria al empresario portugués, Enrique Figueroa de Silva que la desmontó y trasladó a Madeira.

Puedes descargar el artículo completo en formato PDF aquí

Sergio Aguiar Castellano

Actualizado el Jueves, 04 Noviembre 2010 22:14

1 comentario

  • Maria Helena Araújo
    Maria Helena Araújo Miércoles, 09 Marzo 2011 01:26 Enlace al Comentario

    Ao procuar mais dados da Família Leacock na net encontrei este artigo.
    A maquinaria da Fábrica Leacock foi adquirida por Henrique Figueira da Silva que montou no Funchal a Fábrica de São Filipe.Henrique Figueira da Silva nasceu na Demerara em 1868 e faleceu em Lisboa em 1946. Era banqueiro, foi proprietário da casa bancária "Henrique Figueira", fundada em 1898 e que viria a encerrar após o crash de 1929.Foi, ainda, Director da Companhia Vínicola da Madeira.
    Após a falência da casa bancária a Fabrica de São Filipe foi à praça e sendo adquirida por um outro industrial concorrente Harry Hinton.
    Actualmente na Madeira existem herdeiros de Henrique Figueira da Silva.
    Achei interessante este artigo e a ligação a este industrial.
    Estou a ultimar os dados da Família Leacock para Vos enviar, mas não quis deixar de dar alguns esclarecimentos sobre o artigo.Desculpe ser escrito em português.

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