Menu

San Isidro: breves noticias históricas

San Isidro: breves noticias históricas

isidro_01

 

 

 

 

 

Tres fiestas celebra Gáldar
con siglos de tradición,
San Sebastián, San Isidro
y la del Santo Patrón

 

Rebasa ya largamente la centuria de años el entrañable pago de San Isidro de Gáldar, blanco y apacible caserío antaño, fruto del tesón y la laboriosidad, alivio hoy del acelerado crecimiento urbanístico, humano e industrial que parece latirle al municipio por sus cuatro puntos cardinales. Con su buena gente, siempre amiga y hospitalaria, templada en los gozos y las maguas de la vida, para el ahora y el mañana, para el ayer en el perenne recuerdo de quienes empezaron su todavía joven historia.

isidro_02

A motivos claramente religiosos se deben el origen y toponimia de esta vecindad venida a populosa, calendario distintos que propiciaron las populares referencias de San Isidro el Viejo y el Nuevo, alusivos, uno a la primigenia ermita de mediados del XVIII y el otro al actual enclave de las postrimerías del siglo XIX, pero ambos dedicados al bienaventurado labriego madrileño, beatificado por Paulo V y subido a los altares en 1622 por el pontífice Gregorio XV y cuya arraigada veneración en toda la comarca se debe a la altruista generosidad del licenciado D. Marcos Verde de Aguilar y Trejo, de la linajuda casa galdense que principiaran Guayarmina y Miguel de Trejo y Carvajal.

isidro_03Nacido el día primero de Enero de 1600 y bautizado en la iglesia de Santiago Apóstol, siguiendo acaso el ejemplo de algunos antepasados, se decanta muy pronto por los estudios eclesiásticos. Acabados los mismos, fue cura Beneficiado de Ntra Sra de la Concepción durante trece años y por hallarse vacante, de la parroquial de Santiago Apóstol de Gáldar de la que tomó posesión, celebrada con solemne función religiosa, el 14 de Julio de 1641, festividad de San Buenaventura. Capellán de la Santa Iglesia Catedral, accedió a una canonjía de la misma y ejerció de Juez subdelegado del Tribunal de la Santa Cruzada y Visitador del Obispado.

Vivió en sus “ casas con huertas de la calle larga “ ( entre la Plaza de los Faicanes y la calle Aljirofe ) y en la hacienda de Anzo o del Capellán, donde murió en 1660, siendo enterrado en la iglesia de Santiago, en la capilla de la Santísima Trinidad, construida a sus expensas y donde el prelado D. Juan de Toledo depositara unos sentidos dísticos compuestos en su honor.

Parece ser que en 1622 se encontraba en Madrid y fue testigo de los actos celebrados con motivo de la canonización de los santos españoles San Ignacio de Loyola, San Francisco Javier, Santa Teresa de Jesús y San Isidro. El hecho de visitar los lugares habituales del santo madrileño y la urna con su cuerpo incorrupto, afloró posiblemente su profunda devoción por el milagroso labrador.

isidro_04Dueño de una importante fortuna, con extensas propiedades repartidas por toda la comarca, derrochó el Canónigo Verde de Aguilar un generoso mecenazgo de capellanías, vínculos y aniversarios, erigiendo a su costa las ermitas de San Isidro, San Marcos Evangelista y la mencionada capilla de la Santísima Trinidad, en la que fue sepultado al lado de la epístola a la edad de sesenta años, los mismos que contaba su santo protector en la hora de la muerte.

Muchas son las noticias referidas a la fundación de la ermita de San Isidro. Una de ellas es la siguiente: “ se hace una función cada año a San Isidro en su ermita con misa cantada, procesión, sermón y diáconos por este Beneficiado, prefiriendo en razón de diácono, clérigo a frailes y señala para el Beneficiado y su sacristán de limosna por lo dicho diez y seis reales, para los diáconos tres reales a cada uno y por el sermón once reales, que se han de pagar todos en el día de la dicha función y que a más de esto les ha de regalar y agasajar lo mejor que pueda el Patrono. Impuesto todo en el cortijo que dejo en los llanos de las Rosas de las Cruces, San Isidro y tierras de Grecia “.

Pero posiblemente sea este apartado de su testamento, otorgado el día cinco de Julio de 1658 ante el escribano Juan de Vergara Renda, donde se encuentre la mayor información sobre la ermita: “ Mando que siendo fallecido, mi cuerpo sea sepultado en la iglesia parroquial del Señor Santiago de Gáldar, en mi capilla de la advocación de la Santísima Trinidad, al lado de la epístola, la cual capilla hice con licencia de los prelados y si falleciese en esta Ciudad o en otra de esta Isla, mi cuerpo sea llevado a la Capilla de Gáldar para que allí sea sepultado

Que tiene un cortijo de docientas fanegadas de tierra labradía donde dicen las Rosas de las Cruces que heredé de mis padres. Asimismo he comprado otra suerte, hoy del alrededor que llaman las Rosas de Grecia al Capitán.Gonzalo de Quintana Betancor, la mitad de ella y a Diego de Carvajal y a Dña Mª de Aguilar su hermana la otra mitad con usufructo y a Juan Sebastián y su mujer María de Fuentes otras tierras.

En dichas tierras tengo hecha hoy una ermita de la advocación del Señor San Isidro Labrador y acabada con licencia del Sr. Arzobispo. Quiero y es mi voluntad que dichas tierras no se puedan vender ni partir en poco ni en muchas cantidades ni hacer partes. “ Y ordena a su sobrino Juan Verde de Aguilar tener la ermita siempre bien preparada, “ como hoy existe y con los ornamentos “. Al dejar las limosnas añade las tierras que compró a Diego Carvajal, su sobrino y a Fernando de Figueroa y a su mujer. Nombra Patrono de la ermita a Bartolomé de Aguilar, ausente en Méjico, luego a su viuda y sus hijos.


En Mayo de 1687, D. Andrés Romero Suárez y Calderón, Provisor y Visitador del Obispado, hallándose en la acostumbrada visita a la parroquia y sus iglesias es informado de que “ el Sr. Canónigo Don Marcos de Aguilar y Trejo fundó dha hermita y la dotó en veynte reales en cada un año y después hizo vínculo de más de siento y sinquenta fanegadas de tierra en donde dicen “ las rosas de la Cruz “, con otros bienes y nombró sucesores en dho vínculo con obligación de tenerla reparada y con los ornamentos necesarios y de hazer la fiesta de San Isidro, el qual vínculo possee oy Don Bartolomé Verde de Aguilar que está ausente en Yndias y visitamos dha hermita y se halla en ella lo siguiente:

Un quadro del Sr. San Isidro de vara y media de largo.
Una cruz pequeña de palo.
Un respaldo de lana.
Un frontal de lo mismo.
Unos manteles usados de ruan.
Un atril.
Una gradita que sirve de credencia.
Dos tablas en forma de mesa para revestirse los sacerdotes.
Un banco raso. 
Dos payesitos pequeños que estan en el altar.

En Febrero de 1767, estando en la ermita el Obispo Delgado con su Visitador General, la encuentra sin ornamentos, ni frontal, ni manteles, ni más señal de ermita que un poyo, ya arruinado para el altar, tres cuadros, de San Isidro, Ntra Sra de la Almudena y San Francisco, dos atriles con algunos bancos y una caja de pinsapo con una escultura del santo dentro, siendo notorio que para ir el Beneficiado a servir la imposición del día del Santo es necesario llevar de aquí no solo los ornamentos sino también frontal, manteles y candeleros “

Posiblemente se encuentre en esta Visita Pastoral una de las más importantes noticias referidas a la fundación que hiciera en sus tierras el Canónigo Verde de Aguilar, pues ignorándose en qué momento se puso una escultura del Santo en su ermita, aparece por primera vez en el inventario de la misma.

La poca atención que algunos Patronos dispensaron al cumplimiento del vínculo determinó que la ermita atravesara etapas de cierres penosos y esperanzadas aperturas, con el consiguiente ir y venir de la imagen, huésped intermitente de la iglesia de Santiago.

Si bien la ermita no entró en el cierre ordenado por el obispo Bernardo, se desconoce la fecha de su total clausura, aunque todavía en 1845 recibe las visitas del Beneficiado de la parroquia de Santiago. Cerrada definitivamente y depositada la talla del Santo en la capilla de la Santísima Trinidad, con su solio de palo sobredorado y un asta con casquillo y rejado de plata, siguió celebrándose su fiesta cada quince de Mayo, con solemne función religiosa y la procesión, cuyo recorrido transcurría por la entonces calle de Enmedio ( hoy Reina Arminda ) y subía por la ahora Faicán Guanache, entonces Sacristía.

No es difícil imaginar desde la nostalgia la estampa de una fiesta de San Isidro el Viejo. La distancia y la soledad del entorno, eran el marco ideal para un día de romería, de polvorientos caminantes, potrancas engalanadas, quitrines y carretas.

De los más cercanos días es la pequeña ermita o capilla construida en la orilla de la carretera que lleva a los pagos cumbreros y en entornos no muy alejados de donde estuviera la primitiva ermita de San Isidro.

Casi un siglo después y al calor de la reparadora tertulia de cada atardecer, un grupo de vecinos pujaban por hacer realidad un viejo anhelo alimentado desde la niñez: una nueva iglesia para el Señor San Isidro. Animado el párroco D. José Romero Rodríguez con tan altruista idea, el 4 de Diciembre de 1877 reúne a los promotores del proyecto y se instala una junta responsable, compuesta por los siguientes señores: Presidente, D. José Romero Rodríguez, Párroco de la Villa de Gáldar; depositario, D. José Galindo Rodríguez, que a la vez hacía de secretario y vocales, que fueron los que iniciaron la obra, D. Eulogio Ojeda Martín, propietario, D. Francisco Betancor, labrador, D. José Godoy, mampostero, D. Ezequiel Ojeda Martín, carpintero, D. Manuel Romero, carpintero y D. Antonio Molina Mendoza, mampostero.

isidro_05En la primera reunión celebrada se comprometieron los vocales a hacer una petición de limosnas entre los vecinos de la Villa y a no recibir remuneración alguna por sus trabajos personales. Hecha con gran diligencia la cuestación se reunieron doscientos veinte pesos, seis reales de plata y seis cuartos que con cien pesos más que se fueron reuniendo de limosnas y rifas, importaron unos trescientos veintitrés pesos, seis reales y seis cuartos, equivalentes a cuatro mil ochocientos sesenta y nueve reales de vellón.

Siendo el lugar escogido, el Llano de Juan Díaz, sitio despoblado aunque visible desde todas partes, se convocaba a toque de caracolas a las vecinas del Bermejal y Taya cuando faltaba el agua en la obra. De la ilusionada prisa por el fin de la fábrica, se cuenta que todas las tardes bajaban el Cura Romero y el Sr. Galindo a la Calle de las Toscas para comprobar desde allí la altura que iban tomando los muros de la iglesia.

isidro_06El 14 de Mayo de 1878 se hallaba la iglesia hecha, encalada la parte interior, sin sacristía y sin piso de losas, pero arenado. Y en ese mismo día se llevaron en procesión solemne las efigies del Sr. San Sebastián y San Isidro, con acompañamiento del clero parroquial, de ambas hermandades, el alcalde José Batllori Parera y concejales, de la banda de aficionados de esta Villa y de una ingente multitud. A las ocho de la mañana, estando la iglesia cerrada, se procedió por el Párroco, debidamente facultado, a la bendición por fuera y por dentro, conforme lo dispone el ritual romano. A las nueve se cantó una misa solemne, se predicó y se anunció la función del día siguiente, festividad de San Isidro. En este día, 15 de Mayo, los vocales de la Junta y mayordomos a la vez de la Ermita, la tenían bien adornada con ramas. Y a pesar de no haberse dado mucha publicidad al evento, los llanos contiguos estaban atestados de gente, venida especialmente de Guía, Agaete y los campos de estas poblaciones.

En Abril de 1879 se hizo la sacristía, se levantaron los muros de la plaza, se embaldosó la iglesia y se encaló la parte exterior del recinto y todos los muros, excepto la parte que mira al sur. El día catorce de Mayo del mismo año, se llevó en procesión a San Sebastián con un masivo acompañamiento, mientras era traída a su encuentro en el barranco de Gáldar la preciosa y milagrosa imagen del santo patrono de los campesinos en medio de una tupida enramada. Llegado el cortejo procesional a la ermita se cantó la misa con sentido sermón y al día siguiente se celebró la festividad con procesión y mayor concurrencia de fieles.

isidro_07A la generosidad de los vocales de la Junta, que no percibieron ningún tipo de remuneración, ni siquiera el recuerdo de una sencilla lápida con sus nombres, es justo añadir la aportación siempre oportuna de la Cuarta del Agua y de muchos galdenses, desprendidos no solo en su dinero sino también en sus pertenencias, como ocurriera con el labrador José Dolores Betancor que regaló una becerra para rifarla.

 

isidro_08En torno a la ermita y su plaza, afloró una incipiente y humilde vecindad, cimiento del hermoso San Isidro de hoy, con su nueva iglesia, desvelo pastoral del bienaventurado D. Francisco Hernández Benítez, con la sencilla modernidad de sus edificios y calles.

La arraigada devoción que a la primitiva imagen de San Isidro han profesado estos pueblos del noroeste isleño, convirtió su fiesta en una de las más concurridas y típicas y de mayor fervor religioso. Su condición de hombre del campo, de yunta y arado, encontró cálido acomodo en unos municipios de labradores y campesinos, sujetos siempre a los caprichos de la meteorología. Y bien que ha cumplido el Santo con el compromiso de su milagroso patronazgo, tal como recoge el Beneficiado D. José Romero en uno de sus encendidos panegíricos: “ El 17 de Abril de 1892 se presentaron tres labradores a la una de la tarde en la casa parroquial, ofreciendo hacer una función a San Isidro si les socorría con el agua dentro de los ocho días siguientes, pues desde el 20 de Enero no había llovido casi nada en la Isla, estando en mal estado todo lo sembrado. Se hizo un novenario y el viernes, día veintidós, corrieron con abundancia los barrancos. El agua vino en el plazo señalado y la luna no era ni nueva, ni llena, ni cuarto creciente ni menguante “

Un siglo y cuarto es demasiado tiempo para que los pueblos no hayan experimentado algún trastrueque en sus más tradicionales maneras de pensar, creer o sentir, en sus cotidianas costumbres. De ahí que se convierta en callado pesar todo aquello que era o estaba y que ya no es o está. Por ello, sólo son ya nostálgicas estampas cuanto guarda la memoria de las antañeras fiestas del entrañable pago de los labradores. Imágenes que ya van siendo lejanas, de cuando todavía recorría las polvorientas calles la talla vieja del Santo, sustituida hoy por la que regalaron los hermanos González Medina. Cuando hermoseaban la plaza faroles y banderillas con el siempre sobrecargado y vistoso arco de la fiesta.

isidro_09Y araban en concurso los jóvenes agricultores, se luchaba y disputaban trofeos los memorables San Isidro y Galdense, desfilaba en el recinto ferial la mejor cabaña de la comarca y amenizaba paseos y verbenas la Banda de Música. Cuando ensordecían las calles los alegres ventorrillos de palma y sábanas y revoloteaba la brisa de Mayo oliendo a huevos duros, carne en salsa y al hierbahuerto de las ricas sopas de gallina casera y fideos gordos.

 

isidro_10isidro_11

Quizás algún día, también al calor de la tertulia, algún cura párroco, un edil, un mecenas o un grupo de vecinos, alumbren la idea de entronizar junto al bueno de San Isidro a María Toribia o María de la Cabeza, su santa esposa.

Puedes descargar el artículo completo en formato PDF aquí

 

Sebastián Monzón Suárez

Actualizado el Lunes, 22 Noviembre 2010 19:24

Deja un comentario

Esta es la opinión de los lectores, en ningún caso la de infonortedigital.com. No se permitirán comentarios ofensivos o contrarios a las leyes españolas. Tampoco se permitirán mensajes no relacionados con el tema de la noticia.
El envío de comentarios supone la aceptación de las condiciones de uso.

volver arriba

Noticias

Municipios

Suplemento