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Historia de los centros de enseñanza de La Aldea y su entorno (II) Colegio de Cuermeja

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Lomo de Cuermeja: C.E.I.P. de Cuermeja y Residencia Escolar

COLEGIO DE CUERMEJA
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Breve historia de su entorno

 El Colegio de Cuermeja está ubicado, en la Aldea de San Nicolás,  en el barrio de El Albercón, concretamente en el Lomo de Cormeja o Cuermeja, a la altura de la antigua acequia de La Canal.

Su área de influencia se extiende tanto hacia el interior del valle por  Cormeja, El Tarahalillo, La Montañeta y parte de Los Espinos, como en dirección a la costa por los barrios de Los Molinos, El Cruce, La Punta, Los Manantiales, La Marciega y La Playa, lo que configura toda la parte baja de este valle, seccionada desde La Punta a El Roque, por el paralelo 28º 00´ 00’’ Norte.

 

cuermeja_03Vista parcial del área de influencia (Cuadro) del CEP Cuermeja (redondel)

La creación de este centro de Educación Infantil y Primaria data del año 1983, tras la construcción del actual edificio, en cuya segunda planta se ubicó la Residencia Escolar dado que, en aquel momento de recesión demográfica, no había matrícula suficiente para ocupar todas sus aulas.

A pesar de su amplia área de influencia (ver ilustraciones), el centro se identifica más con el área urbana circundante, la comprendida  entre La Montañeta y El Cruce, sobre la que centramos esta pequeña historia.

cuermeja_04Entorno cercano del Colegio de Cuermeja

1. El principio de los tiempos históricos (siglos XV-XVIII)

En la zona baja del valle de La Aldea, sobre todo en la costa, debieron asentarse en tiempos prehistóricos varias comunidades de la sociedad aborigen, algunas formando poblaciones enteras de cientos de habitantes, cuyos restos urbanos conforman los actuales yacimientos arqueológicos de Los Caserones y Las Gambuesillas, además de otros poblados cuyos restos han desaparecido como los que se encontraban en la zona de El Cruce, en el lugar de la sede actual de la Cruz Roja, antiguos grupos escolares.

Después de la Conquista, estas tierras de la zona baja del valle quedaron completamente despobladas y sin cultivar. Conformaban un paisaje de lomas, majanos y barranquillos que llegaban al barranco, un barranco muy ancho cubierto de tarahales, donde por cualquier lado brotaba algún manantial y que hoy está cerrado por los plásticos de la agricultura de exportación.

A lo largo de los siglos XVI, XVII y parte del XVIII, la mano del hombre sólo se veía en el camino real que llegaba a la playa, tras la bajada de Los Majanos y el paso por Los Manantiales abajo hasta el mar, dejando a un lado a un charco muy grande a modo de extenso humedal cubierto de tarahales y juncos merinos.

Era un camino por donde bajaban las bestias cargadas de cajas con panes de azúcar, madera y brea del pinar y granos de las sementeras para embarcarlos a Tenerife por el Puerto del Perchel.

Los primeros cultivos y la lenta repoblación (siglo XVIII)

Según avanzaban los primeros decenios del siglo XVIII, fueron llegando a estas tierras las acequias con el agua captada desde el interior del valle. La Acequia Real que termina en el Roque debió trazarse desde tiempos anteriores a este siglo.  Luego llegó  la Acequia de Jerez que acaba en La Montañeta de El Albercón y más tarde la Acequia Alta o de La Canal que muere en el Barranquillo de Las Canales-Los Molinos.

cuermeja_05Panorámica de la zona baja del área de influencia del CEIP Cuermeja

Gracias a estas canalizaciones progresivamente comenzaron a cultivarse las primeras cadenas que se acondicionaron en el lugar para el cultivo de millos, papas y otros cereales, dentro de la gran propiedad que dentro del valle de La Aldea conformaba el mayorazgo de la familia noble de Tenerife, los Nava-Grimón, marqueses de Villanueva del Prado.  Estas dos acequias tenían que salvar  el barranquillo que viene de las Cuevas Bermejas (Cuermeja), con unas pesadas canales de madera, por lo que toma el nombre que hoy conocemos como el Barranquillo de las Canales. Y es posible que a principios del siglo XVIII ya existiera un pequeño albercón para regular el riego de La Marciega que luego se ampliaría y algunas viviendas de medianeros perpetuos de la Hacienda Aldea, pues el censo de población de la Sinodal del Obispo Dávila (1735), recoge un barrio en el valle de La Aldea con el nombre de “Evercón”

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También puedes ver en formato libro digital el presente trabajo. Pincha en la imagen inferior

Actualizado el Domingo, 18 Enero 2015 16:16

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