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El Carnaval Tradicional en La Aldea de San Nicolás

DIABLOcarnavalEl origen del Carnaval en Canarias es difícil de precisar, de hecho existen varias teorías al respecto.

Según Julio Caro Baroja, que es el autor que más ha estudiado el carnaval en el ámbito español, podemos considerarlo como una herencia de la antigüedad cristiana que asumió y cristianizó las fiestas paganas romanas de invierno.

En 1993 se hizo un trabajo con los niños y niñas del aula de etnografía del Colegio de Cuermeja sobre las costumbres a lo largo del ciclo anual, y en este caso sobre el carnaval tradicional. Muchas de las personas mayores entrevistadas por nuestros alumnos recordaban muy bien cómo se preparaban para "correr el carnaval", como decían ellos. Al buscar bibliografía, vimos que no existían muchos documentos escritos al respecto; solo Caro Baroja y Felipe Bermúdez eran los que más hablaban del tema, este último en lo referido a Canarias. Para este trabajo en concreto nos basamos sobre todo en la recogida de información de campo y su coincidencia con otras manifestaciones en diferentes pueblos y en diferentes islas.

chocayetano SANCHEZEstos dos investigadores descubrieron en primera persona que tradicionalmente el Carnaval era una fiesta importante del período invernal que se centralizaba en tres días destacados: "Domingo de Carnaval", "Martes: Carnaval Loco" y "Domingo de Piñata: Carnaval Chico". Justamente comenzaba esta fiesta antes de la Cuaresma, es decir, cuarenta días antes de la Semana Santa, es por ello que nunca coincide la fiesta en el tiempo, en ocasiones se celebra en febrero y otras veces en marzo.

Las informantes Juanita Rodríguez y Ángela Benítez nos describieron así el carnaval:

"Lo tradicional era ir de casa en casa vestidos con ropas viejas, pidiendo huevos para hacer tortillas de carnaval. Era rara la casa donde no se prepararan de plátano, de calabaza o sólo de harina de trigo de la tierra".

GANADO DE CABRASEn Gran Canaria y más concretamente en La Aldea aparecieron gran cantidad de informantes que nos dejaron el testimonio en audio donde aseguraban que, antiguamente, Cayetano Sánchez y posteriormente su hijo Juan Cayetano solían vestir a los niños de cabras y machos, con cencerros y pieles. Iban por las calles a modo de ganado con una persona mayor que era el pastor y su perro. Romualdo Ramos y Marcos Sánchez fueron testigos directos de esta manifestación.

Después de que los niños y niñas realizaran varias entrevistas con informantes de diferentes zonas de La Aldea, todos nos hablaban de otro personaje que hacía lo mismo que Cayetano Sánchez y Juan Cayetano, en el barrio de Los Espinos; este personaje era José García. Por ese motivo se entrevistó a su propio hijo, quién mejor que él podría informarnos acerca de su padre. José García, más conocido por (Lengo) nos explicó lo siguiente:

"Los carnavales eran domingo y martes, los principales y al domingo siguiente el carnaval chico. Mi padre, en paz descanse, era uno de los principales; si el domingo se vestía de diablo, se ponía unos cuernos de vaca, un ropón, en fin... después un amigo que se llamaba Juan del Toro, lo llevaba amarrao con una cadena por el pescuezo; lo llevaba derecho abajo detrás de la gente, metiéndoles miedo...Luego, el martes, se vestía de pastor, se ponía unas saleas de esas y después iba con un ganao de chiquillos tos tiznaos como un ganao de cabra... Los bailes de carnaval se celebraban aquí en mi casa, no había sociedad y no había plaza. La plaza era cuatro lajas allí delante la Iglesia...Los bailes eran aquí en casa de José García y en la casa de Aurora del Toro...venía algunos disfrazaos y mi padre tenía que saber quiénes eran..."

Esto que nos confirmó D. José García y sus hermanos, viene a demostrar que ya no era un hecho aislado y que se repetía en diferentes épocas y en diferentes barrios. También tiene mucho que ver con las manifestaciones de otras islas. Aparece este tipo de manifestaciones parecidas en partes de la Península, en África y en pueblos de Europa del sur, por el Mediterráneo.

Según Caro Baroja, el carnaval canario, en concreto, es un símbolo de renovación del ciclo de la vida: destruir la rutina diaria y renovarla. El rito del carnaval implica, por tanto, desencadenar los impulsos soterrados: "Los demonios". De ahí que aparezca la figura del diablo en distintas manifestaciones carnavaleras. En La Aldea, en nuestro carnaval tradicional, aparecían varios personajes vestidos de diablo, aparte del que nos describe José García. En otros casos se ponían un rabo de palma al que le prendían fuego, de este último nos habló D. Ezequiel Ramírez del barrio de La Cardonera, Lita y Rosario del barrio de El Hoyo, y confirmado por muchos más informantes.

Ezequiel Ramírez:

"Antonio Flavio y Cipriano eran unos de los que se ponían rabo...eso hacía mucha gracia porque cogían los ramos secos, le pegaban fuego pa echarse a correr y claro los chiquillos iban a desalarse, más encima se ponían cuernos y claro el diablo era. Eso servía pa hacer mucha gracia...eso daba gusto. Me acuerdo también cuando cogía Cho Caetano, tenía un perro y un garrote y también Pestana, cogían juntaban a tos los chiquillos le ponían cuernos y claro era un ganao y al macho le hacían el ubre diferente. Con un fardillo le hacía el ubre a las cabras y al macho le hacía el ubre diferente y claro un ganao cualquiera que lo viera de lejos, ahí viene un ganao, esos eran tremendos, de lo que no había..."

Magdalena Segura (mujer de Ezequiel):

"Los niños muchos los vestían de cabras de machos y to eso; les ponían unos cuernos y unas saleas por arriba, unos cencerros. A los machos les ponía un ubre diferente y hacían beeeee, eso era muy bonito..."

Rosario y Lita:

"En el pueblo, era el padre de Lengo el que cogía entre 20 ó 30 niños y los llevaba por el pueblo con las cencerras, cuernos de cabras y los collares puestos.

El martes de carnaval íbamos al baile en Los Cardones, toas pintás y con un muñeco como un niño escarranchao y cantábamos:

Por esta calle paseo

Por la otra doy la vuelta

El que quiera verme a mí

Que tenga la puerta abierta.

Un hijo de Antonio Pablo, que se llamaba Francisco... se vestía de diablo y se ponía un rabo atrás amarrao a una verga y el rabo atrás ardiendo y él corriendo, cayendo ceniza al suelo y claro le tenían miedo porque iba tapao.

También los ganaos de chiquilos vestíos con cuernos y una salea atravesá encima. Todos con los cencerros y los collares, como las cabras. Él con el garrote, el cajero atrás en la espalda, esos no pedían ni nada sino subían por la plaza y bajaban por la palmilla".

Marcos Sánchez, como se dijo antes, fue uno de los niños que se vestían de cabra, y nos dijo:

"Eso hace ya unos sesenta años o sesenta y cinco años. Nos ponían una piel de cabra o de cordero, nos ponían los cuernos del macho, nos ponían las cencerras, nos tiznaban todos, íbamos todos reunidos unos veinte o treinta hasta el pueblo y Cho Caetano detrás de nosotros con un garrote y un perro. Así pasábamos los carnavales y cuando no, con un cestito pidiendo huevos por las casas pa hacer tortillas..."

En los pueblos vecinos como el Carrizal de Tejeda ( Gran Canaria) hacían algo parecido. Isabelita, con casi cien años, nos contó lo siguiente:

"Mira estos Alonso eran el diablo, se vestían con una salea, se ponían unos cuernos de carnero. Entraban por allí pa dentro sin nadie saber nada...otras veces hacían el juego de las mulas, se amarraban dos por la cintura con un cabresto y uno se amarraba palante y el otro patrás y se tiraban una sábana por encima y dos cañas, eran las mulas..."

Aparte de las cabras, los machos y los diablos, está la mascarita tradicional que aparece en nuestro carnaval al igual que en cualquier otro pueblo del archipiélago. Las mascaritas, vestidas con trajes viejos, con las caras tapadas con un velo o pañito de barbilla, caña en mano y un cestito para recoger lo recolectado, se lanzaban a la calle e iban de casa en casa pidiendo una pesetita, un huevito o una tortilla. En estos días, las casas se abrían para recibirlas con gran alegría.

Juan Montesdeoca:

"Se vestían con la chaqueta y los zapatos al revés y parecían caminando para adelante que venían de espaldas. También llevaban una lechera con orines de vaca haciendo que vendían leche y cuando la destapaban del pestazo salían corriendo... hacíamos perrerías pa divertirnos".

También salían en parrandas con instrumentos de cuerda dando serenatas por las casas y cantando coplillas como la que nos enseñó Juanita Rodríguez:

Al huevito al huevito

que nos marchamos

que nos cae la noche

y no terminamos.

Después del martes de carnaval, venía el miércoles de ceniza cuando se quemaba el cordón de San Blas y ya el domingo siguiente era la despedida con el carnaval chico. José García, "Lengo" nos contó lo siguiente:

"Primero se hacían en las casas y más tarde en la sociedad. Se ponía una piñata en el techo con muchas cintas. Las parejas iban pasando por turno y jalaban de una cinta y así hasta que alguno abría la piñata. Estaba llena de caramelos y todo el mundo se tiraba a coger caramelos pero el que la abría era el que se ganaba el premio de la piñata..."

Este trabajo de campo se realizó durante los años noventa del siglo XX. Fue una ardua tarea de recogida de información a través de la memoria oral de nuestros mayores que aún recordaban, siendo niños, los últimos vestigios de un carnaval tradicional ya superado por los nuevos tiempos. Sin embargo, ahí estábamos nosotros intentando como siempre que nada de esto se olvidara y además que reviviera con el esplendor de antaño. Así se llevó a la calle como reivindicación del carnaval tradicional de los pueblos muy alejado del carnaval que se repite a imitación del carnaval urbano y que ha perdido cualquier seña de identidad que lo vincule con las tradiciones. Hoy en día, después de casi veinte años, seguimos intentando que el pueblo haga suyo este carnaval, y lo hemos conseguido gracias a algunos Centros educativos implicados junto con El Proyecto Cultural de Desarrollo Comunitario que aglutina todo el trabajo de recuperación de la "cultura popular canaria".

BIBLIOGRAFÍA:

CARO BAROJA, Julio, El Carnaval. Análisis histórico cultural. Taurus Ediciones S.A. Madrid. 1979

BERMÚDEZ SUÁREZ, Felipe, Fiesta Canaria, Una interpretación teológica. Publicaciones del centro Teológico. Las Palmas. 2001

GALVÁN TUDELA, Alberto. Las Fiestas Populares Canarias. Interinsular Canaria.

GRIMÓN GONZÁLEZ, Pedro Manuel. "La Parranda de los Buches y el Carnaval del Viejo Arrecife". Canarias 7 (25 de Febrero 1990).

INFORMANTES MENCIONADOS Y REGISTRADOS EN AUDIO:

Don Marcos Sánchez (Los Espinos, La Aldea)

Don José García y familia (El barrio, La Aldea)

Don Ezequiel Ramírez y su esposa Doña Magdalena Segura (La Cardonera, La Aldea)

Don Juan Montesdeoca (La Montañeta, La Aldea)

Doña Juana Rodríguez (Los Cardones, La Aldea)

Doña Ángela Benítez (La placeta, La Aldea)

Doña Lita Ojeda (El Hoyo, La Aldea)

Doña Rosario Ojeda (El Hoyo, La Aldea)

Don Bernabé Sánchez y familiares de Cho Cayetano Sánchez (El Tarajalillo y Cuermeja, La Aldea)

Doña Isabel Molina Llarena(Carrizal, Tejeda)

Doña María del Socorro (Sinforosa) Alonso

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