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Personas y personajes ¿olvidados? Antonio Ríos Santana: Don Antonion de los Ríos de Grande Luxe

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Antonio Ríos Santana, así figuraba en documentos oficiales, civiles, militares y eclesiásticos. Pero nuestro hombre se hacía denominar D. Antonion de los Ríos  y de Grande Luxe. Guardaba numerosos papeles en cajetillas de cerillas donde reseñaba sus “heroicos” hechos. En su vestimenta lucía en su solapa permanentemente una hermosa rosa casi siempre roja.

Fue un hombre que adquirió sus amplios conocimientos en estudios y lecturas. Nació, a nuestro entender, en nuestro pueblo en los albores del S. XX o a finales del S. XIX. Era abierto y educado, casi siempre solitario; pertenecía a una familia acomodada de la ciudad de Gáldar. En sus cotidianos y largos paseos en la Plaza de Santiago tuvimos frecuentes conversaciones que, su mente enferma fabricaba a menudo. En esos paseos nos contaba su vida, sus anécdotas, sus evocaciones, deseos, … y comprobábamos que era hombre curtido, amable y educado… Algunas veces, cuando algún “listillo”   de los que, por desgracia, aún abundan, lo molestaba, reaccionaba iracundo y se enfrentaba al “vándalo” del “momento” con un vocabulario adecuado a la pésima conducta manifestada y en voz alta, muy alta.

En las frecuentes, largas y amenas conversaciones sostenidas con nuestro hombre en los paseos de los atardeceres en la Plaza de Santiago, comprobamos que el mal que le aquejaba lo adquirió en el Servicio Militar, realizado en el África Occidental y en las antiguas colonias españolas de Villa Cisneros. Nos decía que los soldados que allí cumplían el Servicio Militar, como él, le trataban como uno de ellos. Desconocían el grado alcanzado por él en la carrera militar, que era, nada menos, que Capitán General de los Ejércitos.

Por eso el centro de sus conversaciones no era otro que el grado jerárquico que ostentaba en su débil mente. Cuando hablábamos de asuntos generales del cotidiano convivir del pueblo, siempre, al final, sacaba a relucir su carrera militar y los méritos obtenidos en ella.

En la casa que habitaba situada en la calle El Moral, esquina Capitán Quesada propiedad de su hermana Carmen, viuda, tenía alquilada unas dependencias, que daban frente por frente  al Mercado Municipal, destinados por el arrendatario a un bar en el que se jugaba diariamente al dominó. Nuestro hombre muy frecuentemente presenciaba las partidas, y comentaba con los jugadores y los observadores determinadas jugadas.
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Una tarde, uno de los jugadores, muy moreno, bastante quemado por el sol, hizo una jugada que nuestro “militar” le pareció equivocada y así se lo hizo ver al protagonista, explicándole que la que tuvo que hacer era otra jugada. Así, al jugador corregido no le gustó nada la observación que le había dado nuestro amigo y bastante enfadado, le espetó que quién era él para corregirle, cuando siempre había estado mal de la cabeza e internado en centros psiquiátricos. Nuestro hombre así señalado, muy calmado, le respondió: Pepe, ya que eres tan feo, al menos habla bonito. La carcajada fue general entre todos los asistentes quedando muy “cortado” el jugador corregido y bastante halagado su “corrector”.

Hasta aquí una breve semblanza, un recuerdo agradable, del hombre que en nuestra juventud nos hizo pasar ratos amenos y mejoró nuestra conducta, a pesar de las circunstancias de su estado. Fue un complemento, sin sentir ni querer, en nuestra formación social a desarrollar poco a poco el sentido común.

En suma, y algo paradójico, aprendimos paulatinamente a ser hombres. Cuando volvió a ingresar en el centro psiquiátrico en el que falleció, nos encontramos con un vacío que paulatinamente se fue llenando recordando su actitud y ejemplo.

Gracias amigo Don Antonion de los Ríos y Grande Luxe

José Juan García Batista.

Actualizado el Lunes, 12 Enero 2015 17:21

6 comentarios

  • Pepe Hdez D.
    Pepe Hdez D. Viernes, 22 Enero 2016 21:28 Enlace al Comentario

    Estimado y respetado Don José Juan García Batista. Me ha encantado el relato del recordado y necesario en el devenir de Galdar , para los que nos criamos en el mismo cogoyo galdense, no se me olvida el personaje que citas muy bien Don Antonion de los Rios. Las tardes sin la presencia en el paseo de la tarde en el rellano del frontis de la iglesia de Santiago, como digo sin Don Antonion ya no es lo mismo, repito inolvidable, gracias por el relato.

  • LINA DELGADO
    LINA DELGADO Domingo, 15 Mayo 2011 01:49 Enlace al Comentario

    Gracias, Pepe Juan, por refrescar la memoria de los que estamos lejos de Gáldar. Recuerdo muy bien a D. Antonion. Yo tengo su imagen grabada en mi mente. Un abrazo.

  • Ofelia Márquez Ríos
    Ofelia Márquez Ríos Sábado, 09 Abril 2011 19:21 Enlace al Comentario

    Agradezco a don José Juan la deferencia que ha tenido con mi familia al recordar a nuestro querido tío Antonio, que tantas anécdotas nos dejó.

  • jopume
    jopume Lunes, 04 Abril 2011 20:39 Enlace al Comentario

    Muchas gracias D. José Juan por recordarnos a este popular personaje de nuestra historia en Gáldar, yo le recuerdo siembre muy elegantemente vestido con su rosa en la solapa de su chaqueta.

  • Joaquín Rodríguez
    Joaquín Rodríguez Lunes, 04 Abril 2011 10:15 Enlace al Comentario

    Mi estimado D. José Juan:
    Linda historia, la he leído con delectación. Además, el aporte de fotos la enriquece y nos coloca más en situación.
    Pero los dos últimos párrafos me han emocionado, ya que, a modo de corolario, usted nos deja por sentado el que todas las personas podemos aportar algo al común, incluso cuando nuestra mente distorsiona la realidad y transforma incluso el comportamiento y el trato. A lo leído y visto, D. Antonión mantenía, además, la apostura y elegancia que le daban sus "méritos".
    Un cordial saludo.
    Joaquín Rodríguez - Guía.

  • nicolás guerra aguia
    nicolás guerra aguia Lunes, 04 Abril 2011 08:53 Enlace al Comentario

    También usaba, mi respetado don José Juan, otras "titulaciones". Recuerdo que una vez le hice una foto, y le pedí que me la dedicara. Un día llegó al salón de estudios del Cardenal Cisneros y le preguntó a don Miguel Medina por mí, pues yo tenía que firmale un "recibí" para poder recogerla (llevó, incluso, tintero y palillero con plumín). En el reverso había escrito: "Nosss, Sus Majestadesss, Don Antoñón desss los Ríosss...". Un saludo.

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