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La pérdida irreparable de un músico con casta.

Así definiría yo a mi gran amigo Isidro Medina, “un músico con casta”. Le conocí cuando yo era apenas un niño, pues era un buen amigo de mi tío Cristobal y de mi padre. En esa época además de ser miembro de la Banda Municipal de Música de Gáldar, formaba parte de la Orquesta Guaires, donde también figuraban entre otros, Mauricio Ojeda, como pianista, Juan Rodríguez, como saxo tenor, Bartolo Mendoza, con la trompeta, Juan de Dios, como batería, nuestro insigne Isidro, con el saxo alto y Adelina Vega una guapa moyense como vocalista. A esta orquesta citada, la oí muchas veces e incluso en algunas ocasiones, baile al son de su música, en bailes y verbenas, donde actuaba, en las Plazas de Guía y Gáldar, sociedades como la de la Montaña, (cuando la misma estaba situada al final de la calle Princesa Guayarmina de este populoso barrio galdense), la Tirma-Guíense y Casino de Guía, Atlantida de Arucas, Casino de Agaete, y en muchas más donde la Orquesta Guaires amenizaba con un gran sentido musical estas veladas inolvidables. Isidro Medina, siempre fue el alma mater de la citada orquesta, su sapiencia y sus extensísimos conocimientos musicales lo convertían en el referente incuestionable de tan popular Orquesta.

Cuando Pepe Hernández, abandono la orquesta de Mejías para integrarse en la Ondas, donde estaban sus hermanos, Augusto, Honorio y Miguel Ángel, y posteriormente para irse a la Argentina, le sustituyo Isidro como saxo tenor. Y no me invento nada si digo que el y mi tío Cristobal con el saxo alto, formaron un tándem saxofonistico que alcanzó una merecida fama en todos los círculos musicales de la provincia. A Isidro Medina, siempre le revistió una humildad grandilocuente, nunca presumió de ser posiblemente en aquellos tiempos uno de los mejores intérpretes con el saxofón tenor de Canarias, y esto que manifiesto al respecto no es ni mucho menos un invento mío dado el gran afecto que siempre le tuve, si así lo expreso es porque se lo oí decir en más de una ocasión a muchos de los insignes músicos que participaban en las tertulias del Suizo y el Polo en Las Palmas.

Cuando mi tío Cristobal abandonó la Orquesta de Mejías, en el año 1954 por motivos personales, Isidro Medina compartió su caché musical con otros eximios saxofonistas que se incorporaron a la orquesta, recuerdo entre estos a José Oro, Manolo Moreno, y otros de afamada singladura musical. En aquellos años tan añorados, la orquesta de Mejías estaba compuesta por: Juan Mejías (padre) con la trompeta y su hijo Juan, con el piano, Mario Aguiar como batería, mi padre, Juan Dávila con el contrabajo, Oro o Moreno con el saxo alto, y el incombustible Isidro (por su excelsa dedicación musical) con el saxo tenor.

Todos los casinos y sociedades de la isla, así como los de Lanzarote, Fuerteventura, Sidi-Ifni, Aaíun, Villa Cisneros, etcétera, fueron testigos de excepción de la extraordinaria capacidad musical de esta excelente orquesta, donde Isidro Medina se acreditaba como uno de los baluartes fundamentales que hacían que la calidad de la citada orquesta brillara tan esplendorosamente.

Una vez retirado de la Orquesta de Mejías, se dedico en cuerpo y alma a la reorganización de la Banda Municipal de Música de Gáldar, y a fe que lo consiguió, indudablemente sus enseñanzas dieron el resultado apetecido, ya que la misma hoy está acreditada como una de las mejores bandas de Canarias, bajo la sapiente batuta de Rubén Guerrero Ortiz.

Isidro Medina, ejerció en muchas ocasiones como Director de la Banda de Gáldar, a la cual se incorporo con solo 11 años de edad, en 1937. En la misma se ejercito como tocador de todos los tipos de saxofones (alto, tenor y barítono) además del clarinete, ejerció como subdirector durante la dirección de Luís Mejías, estando siempre presto para desarrollar la labor que le fuera encomendada dentro de esta institución musical. Isidro Medina, mi gran amigo de toda la vida nos deja a los 82 años de edad, y su óbito me ha causado una enorme impresión donde la irreparable pérdida de tan estimada persona, honrada y servicial, a muchos y especialmente a sus compañeros de la banda nos ha dejado un enorme vacío que creo nadie pueda ocupar, tanto en lo personal como en lo musical.

Hace algunos años nos solíamos ver en Gáldar, y siempre me saludaba utilizando la misma expresión, la cual recuerdo con gran cariño, y esta era “hola camarada”. Algunas veces nos sentábamos en el bar Alcori, y perdíamos la noción del tiempo hablando de música, en más de una ocasión se nos agregaba Luís Mejías, a quien también le profeso un gran afecto dada su encomiable honestidad y el saber estar, virtudes estas difíciles hoy de encontrar, motivada sobre todo y especialmente por la excrecencia imperante en esta época que no está tocando vivir.

Nombrado hijo predilecto de su ciudad en 1998, por acuerdo unánime de toda la corporación, donde en el evento celebrado a tal fin, el presentador o maestro de ceremonia del mismo, dijo de Isidro entre otras cosas, -“por concurrir en él sobrados meritos que lo hacen acreedor de dicho nombramiento por su entera y permanente dedicación a la entrañable Banda de Música Municipal”-. Fue durante muchos años profesor de la Escuela Municipal de Música Pedro Espinosa. Según he podido saber la última vez que se le vio en público, fue durante las Fiestas de Santiago, cuando recogió en representación de la Banda la Medalla de Oro que la Corporación Municipal le había otorgado a la misma.

Hace algunos meses me tropecé en la calle Larga con su hermano Angelito, (excelente músico también) y le pregunte por el, diciéndome que ya no salía de la casa, pero que estaba bien, por lo que su muerte repentina al parecer, me ha cogido por sorpresa. Isidro Medina, fue un todoterreno de la música, su larga experiencia y los conocimientos que tenía de la misma, lo acreditaron como todo un virtuoso en todos estos menesteres, fue todo un icono de transcendental relevancia, donde las nuevas generaciones de músicos galdenses deben fijarse tratando de imitarlo, aunque pienso que la cosa no va a ser tan fácil, ya que los crisoles donde este tipo de músicos fueron moldeados ya no existen, a pesar de las grandes carreras musicales que hoy se imparten, y que muchos jóvenes poseen, pero la mecánica es una cosa y los sentimientos otra. Para toda la familia de Isidro Medina mis más afectuosas, cariñosas y sentidas condolencias, especialmente y por tratarse de un buen amigo también para su hermano Angelito. Si las cuentas no me fallan creo que con la muerte de Isidro Medina se nos ha ido uno de los últimos especímenes musicales de aquella época gloriosa de antaño. Descansa en paz querido amigo.

Juan Dávila García. Octubre 2008

Actualizado el Lunes, 12 Enero 2015 17:35

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