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Pocos espacios hay, no solo a lo largo y ancho de la Isla sino incluso fuera de ella, que superen la serena belleza del casco de la que antaño fuera sede de los guanartemes. Declarado conjunto histórico - artístico por Real Decreto del 13 de Marzo de 1981, su holgada amplitud da cómodo asiento al suntuoso Templo Jacobeo y a la sin igual Plaza de Santiago, armoniosamente escoltados por las notables edificaciones que los circundan: la Casa Consistorial y el anexo Teatro, la Casa Betancor y Reyna (antiguo Hotel Inglés y Colegio Jesús Sacramentado), el Casino, la mansión de los Pineda y la Casa Parroquial, las vetustas reliquias arquitectónicas de los siglos XVIII y XIX que desparramadas por las calles adyacentes tanto acrecientan el denso inventario patrimonial de Gáldar.
Junto a la iglesia del Santo Apóstol y Patrono, por lo entrañable y emblemática, acaso ocupe la Plaza de Santiago un privilegiado lugar en el ardiente sentir ciudadano de los galdenses. Concebida, se dice, a semejanza de una conocida plaza tinerfeña, con frondosos laureles de Indias y empinadas araucarias arrulladas por la fuente y el tañer de las campanas, abre sus anchas puertas a los cuatro puntos cardinales del municipio. Ella ha sido, desde sus orígenes, predilecto lugar de la concurrencia vecinal, escenario testimonial de todos los eventos públicos o religiosos, políticos y culturales, donde el romántico embrujo de la nostalgia hace imperecederas las grandezas y miserias del pasado, la imagen del acontecer cotidiano. Ella es el altar donde perduran los más emotivos y trascendentales episodios que jalonan el devenir histórico de Gáldar.
Realizado por La Camarógrafa para Infonorte Digital.
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