Iván Vega traslada a la ciudadanía galdense la siguiente reflexión sobre la política local en Gáldar: pluralidad, respeto y compromiso.
"Hay algo profundamente preocupante en la política local: hasta el momento en que decides dar el paso, eres una persona válida, trabajadora y comprometida. Pero en el instante en que anuncias tu intención de presentarte, para algunos dejas de serlo.
De repente, quien era respetado pasa a ser cuestionado. Aparecen rumores impulsados desde ámbitos políticos, surgen mentiras, calumnias y ataques personales que, en muchos casos, coinciden con posiciones cercanas al actual gobierno municipal. Se activan presiones e intentos de censura. Es la vieja política del miedo: si no pueden controlarte, intentan desacreditarte.
Gáldar cuenta con miles de vecinos y vecinas, y con muchas personas preparadas para asumir responsabilidades públicas. Nadie debería ser señalado ni atacado por querer aportar, trabajar y ofrecer una alternativa. A eso se le llama pluralidad.
Lo que estamos viendo no es debate político: es una estrategia para proteger el poder a cualquier precio. Y conviene decirlo claro: no todo vale.
A pesar de todo, este paso se mantiene firme. Porque no se trata de una persona, sino de defender que cualquier vecino o vecina pueda implicarse en la vida pública sin ser objeto de campañas de desprestigio.
Gracias a quienes, desde el respeto y muchas veces en silencio, muestran su apoyo. Seguiremos trabajando con más compromiso, más transparencia y más cercanía.
El tiempo pondrá cada cosa en su lugar"
Desde Barrial | Sábado, 02 de Mayo de 2026 a las 21:06:02 horas
La permanencia prolongada en el poder no debería convertirse en una herramienta de control ni en un mecanismo para silenciar a quienes piensan distinto. Sin embargo, durante más de veinte años, este alcalde ha ejercido su cargo de forma caciquil, utilizando el miedo y la intimidación para acallar a sus opositores y consolidar su dominio. Esta forma de gobernar no solo erosiona los principios democráticos, sino que también deteriora la convivencia y la confianza en las instituciones públicas.
Un liderazgo legítimo se basa en el respeto, la transparencia y la rendición de cuentas, no en el amedrentamiento ni en la imposición. Es necesario denunciar estas prácticas y exigir un cambio que devuelva la dignidad a la vida pública, garantizando que todas las voces puedan expresarse libremente sin temor a represalias.
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