Escrito por Infonortedigital
Viernes 30 de Septiembre de 2005

La intervención efectuada por el edil del Urbanismo del Consistorio Galdense, Francisco Sosa, en el pleno de este jueves, queremos pensar que es más bien fruto de la ignorancia, que de la desvergüenza. Escuchar a un edil de un grupo de Gobierno, echar en cara a la portavoz de un grupo de la oposición, su preocupación para que una institución pública cumpla con la legalidad le guste a quien le guste, es para que se le ponga los pelos de punta a quien lo escuche y tenga dos dedos de frente. Sabíamos de los problemas de ilegalidad que tiene el concejal con una de sus viviendas, pero nunca pudimos imaginar, que esas ilegalidades en las que se mueve desde hace tiempo, y según dicen algunos, son las que le llevó a la política, las trasladara a una obra pública. Decir en un pleno, que una obra pública no se pudo finalizar por no hacer un baño a un particular, y que ese baño no se hizo por culpa de la portavoz, cuando ese baño no figuraba en el proyecto de la obra, es para preocuparse muy mucho de lo que está pasando en el Ayuntamiento de Gáldar. Decir que el Técnico municipal se echó atrás, tras la intervención de la portavoz, es asegurar que lo que se intentaba hacer no tenía porque hacerse. El populismo es una cosa, jugar con lo público otra, y después de escuchar al edil de urbanismo, nos quedamos con la sensación de que no tiene muy claro lo que es velar por el interés público y si impregnar su política de populismo y de intereses muy que muy personales.

Infonortedigital

30 de Septiembre de 2005