Escrito por Infonortedigital
Miércoles 11 de Enero de 2006
Los coreógrafos Beatriz Fernández y Sergi Faustino presentan en el patio del Teatro Cuyás los días 13 y 14 de enero, sus dos solos.

Dos coreógrafos y bailarines catalanes, Beatriz Fernández y Sergi Faustino, presentan sus trabajos en una nueva edición de la iniciativa A ras de suelo, surgida hace unos años en el seno del Teatro Cuyás e impulsada por los miembros de El Ojo de la Faraona. Los dos solos, Escorzo y Nutritivo, ofrecen dos perspectivas singulares de la vigencia del movimiento y del espíritu más combativo de la danza. Fernández interpreta a lo largo de los 30 minutos que dura su primera creación en solitario estrenada en 2003, Escorzo, su visión del recurso empleado fundamentalmente en la pintura, trasladando al ámbito de la danza ángulos torcidos, anatomías extrañas y deconstrucciones del cuerpo desequilibrado dentro de una frecuencia de movimiento monótono. Escorzo está enclavado en el terreno de la exposición, pues no esconde su naturaleza artificial de espectáculo y pretende suscitar más pensamiento que emoción, señala la bailarina. He vuelto al cuerpo como cuerpo pensante, como destino incambiable, como cárcel, como límite. Al cuerpo no como instrumento para bailar, sino como sujeto de la danza. Al cuerpo expuesto al capricho de sus impulsos, dice.

Beatriz Fernández, que ha colaborado con las coreógrafas independientes Olga Mesa y Margarita Guergué, forma parte de la compañía La vana gloria con la que participa en numerosas piezas de pequeño formato y espectáculos largos. La coreógrafa, que actualmente desarrolla un trabajo independiente como creadora colaborando en proyectos multidisciplinares, admite tres ejes a la hora de leer Escorzo.

En la necesidad de derribar fronteras artísticas y sacar la danza del encasillamiento teatral, Beatriz Fernández impulsa la formación del colectivo Las Santas, junto a las bailarinas Mónica Muntaner y Silvia Sant. Las Santas dirigen el espacio de danza y creación La Poderosa. En estos momentos la coreógrafa participa en la realización de los espectáculos Ciudades, El salón dorado y Europea no es una puta, dirigidos por Carmelo Salazar (La vana gloria cía).

Por su parte, Sergi Faustino presentará Nutritivo, una coreografía provocadora que aborda con inteligencia las formas de la normalidad y la anormalidad como conceptos subjetivos. 50 minutos dura la performance de Faustino que el propio coreógrafo catalán define como un solo-performance sobre sangre, morcillas, black metal y tunning. Estrenada en la sala Conservas de Barcelona en 2002, Nutritivo se estructura a partir de tres niveles de comunicación: el directo, a través de la palabra; el sensitivo, a través del movimiento, y el reflexivo, a través del significado de las acciones que se suceden en la propuesta.

Sergi Faustino nos acerca a distintas realidades y a cómo las mismas nos influyen cuando miramos la vida desde prismas diferentes: ¿Qué es ridículo para ti? ¿Qué es ridículo para mí? ¿Qué está aceptado como ridículo? En cuanto al lenguaje escénico estoy interesado en el tránsito de lo real a lo abstracto, y es aquí donde entra en juego la danza. Considero la danza como un lenguaje abstracto y creo que se puede recibir de una manera no racional. A través de la danza intento llegar a las sensaciones en contraposición con el texto que transcurre por un camino básicamente racional, señala el creador.

Una enfermera extrae a Sergi Faustino sangre con la que ambos se cocinan unas morcillas. Todo a la vista del público. ¿Es autocanibalismo o una guarrada? ¿Si la sangre se regenera podríamos llegar a alimentarnos solo con nuestras propias morcillas? ¿Somos lo que comemos?, se pregunta. Estas y otras muchas reflexiones me vienen a la cabeza cuando pienso en lo que pensaría si fuera a ver un espectáculo y me encontrara a un tío sacándose sangre y haciendo unas morcillas, supongo que a las personas que vean el espectáculo les pasará algo parecido por la cabeza, concluye.

Infonortedigital

11 de Enero de 2006

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Escorzo.

Los dos solos, Escorzo y Nutritivo, ofrecen dos perspectivas singulares de la vigencia del movimiento y del espíritu más combativo de la danza.