Escrito por Marcial González
Martes 31 de Julio de 2007

Desde poco antes de las seis de la tarde comenzó el desalojo de los vecinos del barrio de El Palillo de Tasarte, en previsión del peligro que suponen las altas temperaturas y el aire muy enrarecido por el humo, procedente de los rescoldos del incendio del pinar.

A esas horas se puso en marcha el dispositivo de emergencia que contaba con Policía Local, Guardia Civil, Voluntarios de Cruz Roja, Protección Civil y numerosos vecinos del valle de La Aldea que se desplazaron hasta Tasarte para ayudar a transportar a las personas evacuadas.

A su llegada a las instalaciones del Pabellón de Deportes de Los Cascajos se contaba con todo el personal de Servicios Sociales del Ayuntamiento y con una considerable cantidad de personas que venían a ofrecer su colaboración, sus casas o sus enseres. María del Carmen Rodríguez, Concejala de Servicios Sociales y coordinadora del despliegue humano y de medios, declaraba que, a pesar de que no era muy grande el peligro de que el fuego llegara a Tasarte, se tomó esa decisión por la densa humareda que podría afectar a los vecinos del barrio más al sur de La Aldea. Más si se tiene en cuenta que está habitado por una considerable cantidad de personas mayores y niños, muchos de ellos convalecientes o sometidos a tratamientos médicos.

Algunos miembros de Protección Civil contaban el esfuerzo que supuso para esas gentes apegadas a su tierra dejar atrás sus casas y sus pertenencias, muchos de ellos emocionados y preocupados por la suerte de los familiares y vecinos de Veneguera y Mogán.

En los corrillos había palabras de agradecimiento y hermandad por la solidaridad mostrada, no sólo en alojamiento, comida, bebida u otros servicios, sino sobre todo por la compañía en esta noche calurosa y larga.

No pocos comentaban la situación del desastre natural como algo nunca visto, por lo menos en esta magnitud, y recordaban incendios anteriores, como el acaecido a fines de los años sesenta del siglo pasado, en que también se temió por la seguridad de los habitantes de este pueblo. Se contaban anécdotas, se recordaban personas destacadas en el sofoco de aquel fuego, pero nadie dudaba de que nunca ha habido un siniestro como el que se padece en estos momentos.

A pesar del desánimo por el incendio, predominaban en las instalaciones deportivas la emoción y el agradecimiento por la familiaridad y la atención que se ha sabido dar a los convecinos afectados.

No está de más felicitar y agradecer, en nombre de personas afectadas que lo han señalado, al Ayuntamiento, a los vecinos aldeanos y a los Servicios de Emergencia de La Aldea por su coordinación y su bien hacer en estos momentos de pesadumbre y desasosiego.

Marcial González

31 de Julio de 2007

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Solidaridad del pueblo aldeano
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Preparándose para la noche.
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Llegando al pabellón

y agradecer, en nombre de personas afectadas que lo han señalado, al Ayuntamiento, a los vecinos aldeanos y a los Servicios de Emergencia de La Aldea por su coordinación y su bien hacer.