Escrito por Infonortedigital
Viernes 23 de Noviembre de 2007

Llegan las lluvias y las ciudades de la isla se ponen patas arriba como uso y costumbre, con lo que se demuestra que en esta ínsula no se escarmienta ni por equivocación. Llueve con fuerza y las infraestructuras que han costado una millonada saltan por los aires, y eso sin tener en cuenta el particular calvario de la carretera de La Aldea, que se llena de piedras sin que nadie lo remedie. Este es el mismo cantar de siempre, y lo triste es que cuando vuelva a llover, seguiremos en las mismas.

Infonortedigital

23 de Noviembre de 2007