Agaete mi pasión: José Antonio García Álamo, el alcalde de la transición

 

 José Antonio García ÁlamoEn un blog que trata de las historias de este pequeño pueblo llamado Agaete, no podía faltar una referencia a uno de los personajes más ilustre y carismático que ha dado esta villa, José Antonio García Álamo, el alcalde de la transición, ultimo alcalde franquista y primero de la actual etapa democrática, doce años en la alcaldía, 1970-1983.

El 17 de septiembre de 1970, a las 18,00 horas, en un salón de sesiones del Ilustre Ayuntamiento de Agaete abarrotado de público, le fue tomado juramento por el inspector provincial a Don José Antonio García Álamo como alcalde y jefe Local del Movimiento de la villa, sustituyendo a Don Andrés Rodríguez Martín que, había desempeñado el cargo en los diez años anteriores.

Entre las palabras de su discurso de toma de posesión destacan las siguientes: Educado en la política del fundador de la Falange, José Antonio, … No puedo negarme a aceptar el cargo por tres motivos fundamentales; mi profundo amor al pueblo, la fidelidad que profeso a los principios que desde pequeño se me inculcaron y la confianza que en mí se depositaba…

El nuevo alcalde se encuentra con un efectivo en caja de 3.241.6355 pesetas, de un presupuesto de cinco millones.

El nuevo alcalde y el saliente.El nuevo alcalde y el saliente.

Don José Antonio de Las Nieves y Lorenzo, natural y vecino de Agaete, nacido el 5 de agosto de 1930, “encharcándole las fiestas a su madre Josefa”, como a él le gustaba decir, ya que el parto no le dejó estrenar ni el traje que se había hecho para la procesión de la virgen de ese día.

En plena guerra civil realiza la educación primaria, primero en la escuela situada en los bajos del actual ayuntamiento, recordando como primer maestro a D. Juan Álamo Nuez y con posterioridad en la del maestro D. José Bermúdez, situada en la calle Huertas. 

Niños de Agaete en la escuela de los bajos del ayuntamiento, curso años treinta, el maestro Don Juan Álamo Nuez.Niños de Agaete en la escuela de los bajos del ayuntamiento, curso años treinta, el maestro Don Juan Álamo Nuez.

Acabada la primera etapa escolar, ingresa en el seminario diocesano menor, junto con unos cuantos niños agaetenses de su época; Agustín Álamo, Isidoro Cubas, Manuel Alemán, Salvador Medina, Sebastián Sosa y otros. Permanece ocho años en el seminario. Finaliza el bachillerato en la academia “Cardenal Cisneros” de Gáldar.

Tras el bachillerato marchó a la Universidad de  La Laguna, residiendo en el colegio mayor San Agustín. Tras cinco años de estudios se licenció en derecho.

Don José Antonio con su promoción de derecho de la Universidad de La Laguna, año 1957.Don José Antonio con su promoción de derecho de la Universidad de La Laguna, año 1957.

Tras finalizar la carrera, es nombrado jefe provincial del S.E.U., para la provincia de Las Palmas, donde permaneció hasta su disolución. El Sindicato Español Universitario, creado por la Falange, única organización sindical estudiantil legal, con clara intención de controlar la universidad por el régimen de Franco, captar las que serían las futuras clases dirigentes y formarlos en criterios coincidentes con la ideología del franquismo, fue disuelto en 1965, al parecer porque los resultados fueron los contrarios a los que el régimen aspiraba.

Dominaba el inglés y el francés, además de las lenguas clásicas, dotado de una gran formación filosófica y artística, sin duda, el edil, de los que tenemos conocimiento, con mayor formación cultural y humanista de todos los que han pasado por la alcaldía de la villa.

Realizó el servicio militar en las milicias universitarias, alcanzando el empleo de alférez, fue delegado del ministerio del ejército en la villa durante unos años. Sobre este cometido contaba José Antonio en una entrevista, una curiosa anécdota que nos hace valorar la situación de la villa en aquellos años: debió ser a mediados de los años sesenta del pasado siglo, durante el tallado y reconocimiento previo a la incorporación al servicio militar que se realizaba todos los años en el ayuntamiento. Él, como delegado militar tenía que estar presente, para lo que se vestía con su uniforme de alférez de milicias,  una vez finalizado el acto, faltaba uno que no aparecía, José Jiménez, conocido por "pa", el padre de nuestro querido "Pepe el Perola", ordenándole al escribiente, Antoñito Cruz (Antoñito marrón), que cuando apareciera o fuese localizado, lo mandara a la prevención (calabozo). Cuando bajaban las escaleras del ayuntamiento apareció corriendo "pa", al preguntarle por qué no se había personado en el horario previsto, le manifestó;  solo tengo un pantalón, mi madre se empeñó en lavarlo esta mañana y he tenido que esperar a que se secara para ponérmelo.

Su vida profesional la orientó hacia la docencia, impartiendo clases en la Escuela Sindical de Las Palmas; en el Instituto Técnico de Santa María de Guía y otras instituciones, donde formó a unas cuantas generaciones de la comarca.

Durante seis años fue presidente de la Sociedad Cultural y de Recreo "La Luz", conocida como “el casino”, su mandato no fue ajeno a la polémica. Por aquellos años, un viejo edificio de Granadilla, Tenerife, se derrumbó mientras la gente estaba renovando sus carnets de identidad, causando el suceso 24 muertos. Eso, según el propio José Antonio, le obsesionó, dada la antigüedad y fallos que empezaban a parecer en el viejo caserón que albergaba el Casino. En 1968, propone la demolición de la vieja edificación y la construcción de una nueva. Un sector importante del pueblo estaba en contra del derribo de la antigua casona, que fue morada del poeta Tomás Morales, entre ellos "los hermanos Tito", que llegaron a boicotear un baile que se celebró en el cine viejo, con el fin de recaudar fondos para la construcción del nuevo casino, celebrando otro gratis, en el almacén  donde se encuentra el restaurante "Dedo de Dios" en la actualidad, colocando sus vehículos en las puertas del cine para llevar gratis a la gente a Las Nieves, el boicot no tuvo mucho éxito.

 

 

 

 

 

 

 

 

El principal problema de la Villa en aquel año que se hace cargo de la alcaldía, además de muchos más, era el de la energía eléctrica. En junio de 1970, el motor que suministraba la electricidad en horas nocturnas al pueblo se averió, ante la próxima llegada de la UNELCO, su propietario, “Segundito”, dijo: hasta aquí llegamos, no lo arreglo más. Y se hizo la oscuridad en la villa. Cada cual se las arregló como pudo; velas, faroles, candiles, linternas y demás artilugios tomaron el relevo. El que pudo compró un motorcillo o con baterías de coche que se recargaban en la tienda de “Pepe el de Aurorita”, se fue campeando la oscuridad, hasta que unos meses después, gracias a sus gestiones, llegó la compañía UNELCO y se hizo la luz.

Otros de los grandes problemas con que se encontró el nuevo alcalde fue la escasez de agua de abasto público. La pertinaz sequía, casi siete años con lluvias escasas, las nuevas galerías y pozos, terminaron por agotar los manantiales que suministraban el agua pública. El ingenio de los agaetenses, aprovechando la poca agua que quedaba en el naciente de Los Chorros para lavar la ropa, darse un aseo y llenando todos los cacharros que se podían cuando llegaba algo de agua a las casas, complementándolo con agua comprada a cubas particulares que venían de otros pueblos, fuimos tirando “pa lante”, hasta que a Don José Antonio se le ocurrió y le permitieron, comprar dos pozos en 1975, que se estaban vendiendo en El Valle y que aliviaron el problema hasta la llegada de las potabilizadoras de agua de mar.

Uno de sus primeros proyectos fue hacer efectiva la Mancomunidad de los municipios de Guía, Gáldar y Agaete, ya en marcha, consiguiéndolo apenas unos meses después de su toma de posesión.

La situación del pueblo no era nada halagüeña. Fueron tiempos muy difíciles, el pueblo, además de sin luz eléctrica y escasez de agua de abasto, debido a la quiebra de la empresa de AICASA, se quedó sin servicio público regular de transporte, quedando el que quería viajar a los pueblos colindantes o Las Palmas, a merced de los taxis y piratas.

La agricultura, motor económico de la villa, debido al agotamiento de los, hasta esos días, abundantes manantiales, y el elevado coste de la poca que quedaba, ponía proa al marisco. La pesca artesanal se agotaba, la pequeña industria artesana, las fábricas de calzados echaban el cierre o estaban a punto de echarlo, todo un reto para el nuevo y joven alcalde.

En Agaete a pesar de todas esas dificultades, gracias a hombres como José Antonio, éramos capaces de montar el mejor belén viviente, los mejores carnavales, las mejores fiestas y todo eso, a veces a oscuras, sin luz, ni agua corriente, sin dinero, Agaete era una fiesta y una alegría permanente, un pueblo unido. Como decía Don José de Armas; "Agaete era un milagro".

No nos quedaba sino el extraordinario paisaje con que el creador y la naturaleza había dotado a Agaete, el alcalde no tuvo otra alternativa que buscar el desarrollo en el incipiente turismo que comenzaba a llenar de hoteles y apartamentos la zona sur de la isla, para eso había que mejorar las comunicaciones con la capital y el aeropuerto.

Junto con los otros alcaldes del norte se fijaron como principal objetivo la mejora de las comunicaciones; primero, la finalización de la variante del Rincón y la construcción de los puentes y variante de la Cuesta de Silva, lo que acortaba drásticamente el recorrido a la capital. Fijándose el inicio del futuro desarrollo turístico de la villa en el Puerto de Las Nieves.

Una de las grandes pasiones de José Antonio fue la arqueología y la cultura aborigen, en los años cincuenta del pasado siglo colaboró con el comisario de excavaciones arqueológicas provincial, Don Sebastián Jiménez Sánchez y el arqueólogo Celso Martín de Guzmán, en las realizadas en Guayedra. Su otra pasión de juventud fue el teatro, inculcado por la mano del emblemático párroco Don Manuel Alonso Lujan.

Don Manuel Alonso, a su lado Pepe Dámaso, en el centro José Antonio pintado de negro, para realizar el auto de los reyes magos en la puerta de la iglesia, el otro rey mago Valentín Armas, el nené.Don Manuel Alonso, a su lado Pepe Dámaso, en el centro José Antonio pintado de negro, para realizar el auto de los reyes magos en la puerta de la iglesia, el otro rey mago Valentín Armas, el nené.

El nuevo alcalde y Jefe local del Movimiento, don José Antonio García Álamo, nombró y tomo juramento como nuevos concejales de nuestro Ayuntamiento a; D. Cristóbal García del Rosario, D. Juan Sosa Alemán, D. Agustín Álamo Nuez y D. Sebastián Suárez Perera. También se proclamaron dos nuevos consejeros locales del Movimiento, cargo que recayó en los concejales D. Juan Álamo Sosa y D. Miguel Martín Armas.

En enero de 1973, consiguió que por primera vez un ministro de Franco pisara la villa, el ministro de Información y Turismo, Sánchez Bella, que fue recibido en el frontis de la iglesia a los sones de la Banda de Agaete, dirigida por Don Manuel García, “mauillo”. El ministro, a lo “bienvenido míster Marshall”, nos prometió la construcción de un hotel público en Las Nieves, aportando el 75% del coste el ministerio y el pueblo el 25%, todavía estamos esperando por el hotel. El único turismo que veíamos en la época era el de paso y algunos que se alojaban en los escasos apartamentos diseminados que había por la localidad.

El jueves 8 de marzo de 1973, se produce la visita de los entonces príncipes de España, Juan Carlos y Sofía, probablemente la más alta autoridad que visitó la villa en su historia. Fue todo un acontecimiento, fueron recibidos por la gran mayoría del pueblo en el frontis de la iglesia al son de pasodobles de la Banda de Agaete con los consabidos discursos oficiales. Una visita que apenas duró una hora, partiendo en helicóptero, conducido por el mismo príncipe, en dirección a Bandama.

Cansados de promesas y perdiendo población por la emigración a la capital en busca de trabajo de nuestra gente, el ayuntamiento ya no veía más solución que el desarrollo turístico, creando una comisión para tal menester.

1974, el presupuesto es de más de diez millones, contempla un proyecto de instalación deportiva en los alrededores del Huerto de las Flores, con piscina y restaurante incluido, proyecto que nunca se llevó a término.

En marzo de 1974, Don José Antonio es elegido como consejero del Cabildo Insular de Gran Canaria por los votos de 27 compromisarios, fue el más votado, es nombrado entre otros cargos, consejero de cultura.

 José Antonio García Álamo

Una de las primeras decisiones del Cabildo en aquel año, bajo la presidencia de Lorenzo Olarte, fue la de aprobar el 31 de julio de 1974, la construcción de un hotel en los “Llanos de la Mimbre”, Tamadaba, proyecto que nunca pasó de una mera declaración de intenciones como tantos otros de la época.

Es esos años cuando empieza a ser conocida como la villa culta y carismática, consiguiendo José Antonio que Agaete fuera sede de las jornadas culturales del archipiélago, alternándose con la Villa tinerfeña de Garachico. Máximo acontecimiento cultural de las islas que hacían de la localidad durante 15 días, el epicentro cultural del archipiélago.

El 26 de diciembre de 1974, contrajo matrimonio con la señorita Nereida Jiménez Medina, con la que tuvo tres hijos.

Son tiempos de grandes proyectos, al hotel en Tamadaba se unía ahora el proyecto de un teleférico que en cuestión de minutos lo conectara con la villa.

A principios de 1975, la renta per cápita de Agaete es de 35.000 pesetas, una de las más bajas de las islas, tres veces inferior a la de Las Palmas, que estaba por encima de las 100.000 pesetas.

En 1975, muere el Jefe del Estado, Francisco Franco, José Antonio como Jefe Local del Movimiento se manifiesta en los siguientes términos: La villa se suma al dolor de España, porque lo siente en estos momentos trascendentales para el país. Se ha perdido un gran Caudillo, pero su recuerdo y su presencia, estará en toda acción que se realice. Agaete, como todos los pueblos y ciudades de España, muestra así su hondo dolor...

A principios de 1976, el régimen, dando ya los últimos coletazos, intenta dar una apariencia de algo de democracia y realiza un simulacro, permitiendo que haya más de un candidato a la alcaldía, pero con la condición de que haya sido con anterioridad alcalde o concejal, con lo que se aseguraban la continuidad de los afectos al “Movimiento” y a las leyes franquistas, los electores eran los propios concejales. En Agaete la política interesa poco, de lo único que se habla es de la paliza que le metió el Tamaraceite a la U.D. Agaete, 4-0. No hay más candidatura que la de José Antonio y continua como alcalde, jurando el cargo el 30 de marzo.

En mayo es nombrado consejero de la Caja Insular de Ahorros.

En julio de 1976, tras el nombramiento de Adolfo Suárez como Presidente de Gobierno, a preguntas de la prensa, contesta: “Es muy importante que no haya vivido la guerra, es importante para superar viejas heridas…”.

Diario de Las Palmas, 25 de abril de 1978.

 En abril de 1978, por primera vez un presidente de gobierno visita la Villa, Adolfo Suárez, llega en helicóptero, es recibido en el Puerto de las Nieves con una hora de retraso,  amenizada por la Banda de Agaete. Fue recibido al son del pasodoble “España cañí”. Como podía prometer y promete, nos prometió la pronta construcción de un muelle, lo que desató el delirio de los miles de culetos que se dieron cita en Las Nieves. Un fulano de Gáldar, al que le había tocado una jartá de millones en las quinielas, le presentó los planos de un proyecto de hotel de cuatro estrellas y 160 habitaciones, más 400 apartamentos y bungalós y no lo volvimos a ver más, terminó sin un duro.

En noviembre de 1978, ficha por el partido del Presidente del Gobierno, UCD, de la mano de Olarte y del ministro Clavero, que visita la localidad y entre el caldo de pescado y el gofio escaldado de un almuerzo en el “Capita", lo convence.

En el verano de ese año se empiezan a preparar las futuras primeras elecciones a la alcaldía de la nueva democracia.

De acuerdo con los datos estadísticos, Agaete tiene 4597 habitantes, según censo de 31 de diciembre de 1977, y por tanto corresponde elegir  11 concejales.

En un principio, en declaraciones a la prensa, José Antonio manifiesta que no tiene muchas ganas de continuar en la alcaldía, pero el "gusanillo" de saber que opinaba el pueblo de su gestión le hizo replantearse esa postura.

En febrero de 1979, comunica su deseo de dimitir del cargo del Cabildo y presentarse como cabeza de listas a las elecciones municipales por el partido gubernamental, Unión de Centro Democrático.

El 3 de abril de 1979, tienen lugar las primeras elecciones democráticas desde tiempos de la II República. No hubo sorpresas, los candidatos de la UCD se hacen con la mayoría de las alcaldías, incluida la de Agaete, con mayoría aplastante, 8 de los 11 concejales, que en la práctica eran nueve o diez. El elegido por un partido comunista de los trabajadores, PTC, de ideología marxista leninista, terminó echando una mano al grupo de gobierno o al pueblo como decía él, con el consiguiente cabreo de la mayor parte de los de su candidatura. Don José de Armas Medina, candidato de una agrupación independiente, muy próximo ideológicamente y espiritualmente a José Antonio, no hizo oposición, fue su relevo en las siguientes elecciones y por último el concejal Javier Tadeo, trató de hacer la oposición, sin mucho éxito por todo lo anterior.

El principal reto sigue siendo la construcción del puerto y la mejora de las comunicaciones con Las Palmas, para evitar la sangría de agaetenses que se van a vivir a la capital donde tienen sus trabajos.

Para José Antonio no había más esperanzas para el pueblo que las que podía dar el mar y un nuevo puerto. Se manifestó beligerante contra los contrarios a la construcción del futuro puerto, manifestando; “Respetando la postura ecologista y de los contrarios a la construcción del puerto, creo que la naturaleza debe ser puesta al servicio del hombre y no al contrario. No podemos hablar de la Tierra como de un dios, sino trabajarla, domarla y procurar que su capital no se acabe. No acepto que debamos anteponer la ecología al bienestar del pueblo, sobre todo cuando hay muchos hombres que, a bordo de sus pequeñas barcas, actualmente tienen que romperse la espalda para salir a pescar y retomar a su casa con el producto de su esfuerzo.”

En mayo de 1983, tienen lugar las segundas elecciones municipales de la etapa democrática, José Antonio, como venía anunciando, no se presenta, abandonando la política definitivamente, cediendo la alcaldía a Don José de Armas Medina, que gana las elecciones con mayoría absoluta.

Entre sus logros, además de los ya reseñados, está la compra del Huerto de las Flores en 1974, la mejora de la red de alcantarillado y de aguas del municipio, la electrificación de la villa, la construcción de las 100 viviendas de la barriada de Señorita María, conocida como Bilbao. Consiguió en su mandato la declaración de BIC y restauración de la ermita de Las Nieves y la necrópolis de Maipés, declaración de bien de interés turístico nacional, las fiestas y un largo etcétera.

Amante de la historia de su pueblo; de sus costumbres y de su música, en los últimos años recopiló las antiguas coplas y romances de la villa, que publicó en 2011, en el libro “Flores del Faneque”.

Una mente privilegiada, hombre espiritual, de profundas creencias religiosas que llevó a la práctica hasta el fin de su existencia.

Un alcalde que como todos; fue héroe para unos y villano para otros, pero sin duda uno de los mejores y en los tiempos más difíciles, cuando servir al pueblo era un servicio por el que no se recibía nada a cambio, salvo la satisfacción de tus vecinos y la del deber cumplido y eso lo consiguió con creces.

El 17 de marzo de 2021, Don José Antonio, fallece a los 90 años de edad.

  José Antonio García Álamo

Bibliografía utilizada, 
Prensa de la época a través del portal Jable de la ULPGC.
Archivo municipal de Agaete.
Historias y personajes villa de Agaete. Rafael Medina. 
Mis recuerdos.
 
 
También puedes visualizar el artículo en formato libro digital pinchando en la siguiente imagen.

 

José Ramón Santana Suárez
https://agaetemipasion.blogspot.com/
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Actualizado el Martes, 19 Julio 2022 00:01 horas.

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