Setenta y cinco años de “Niebla de sueño”

Niebla de sueño es mi primer libro, y como todos los primeros pasos, está lleno de balbuceos y defectos.

Pero también como todas mis cosas, es absolutamente sincero...”

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Hace setenta y cinco años, Pino Ojeda Quevedo publicaba su primer libro de poemas -“Niebla de sueño”- e iniciaba su senda hacia el crear y el recrear; una senda que aún camina hoy en día.

Por ello, porque tal como afirmo las efemérides son argumentos para celebrar, conocer y difundir; esta noche la Fundación Canaria Pino Ojeda, a la que me honro en pertenecer, se presentará oficialmente hoy a las 19.00 horas, en el Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM). Y lo hace coincidiendo con la conmemoración del 20º aniversario del fallecimiento de Pino Ojeda (2002), el 75º aniversario de la publicación de Niebla de Sueño (1947) y el 70º aniversario de la revista Alisio, que a partir de 1952 creó y dirigió.

Para conmemorar todo ello y con la participación del Gobierno de Canarias y el Cabildo Insular, se presentará la reedición de Niebla de Sueño con prólogo de Elsa López, Premio Canarias de Literatura 2022, y un volumen con toda la obra poética inédita, prologado por Blanca Hernández, profesora de la ULPGC, así como el proyecto Pino Ojeda en la India, con la lectura de dos de sus poemas, en español e indi.

El acto contará con la participación de la consejera Guacimara Medina; Mª Antonia Perera, directora general de Patrimonio Cultural del Gobierno autónomo, y Orlando Britto Jinorio, director artístico del CAAM; terminando Domingo Doreste, nieto de Pino Ojeda y presidente de la Fundación.

niebladesueño“Niebla de Sueño” fue un 1947 -editado por la revista “Mensaje” e impreso en Madrid por S. Aguirre- y comenzaron a opinar del mismo. Ventura Doreste dijo que en “Niebla de Sueño” la singularidad de Pino Ojeda estribaba en que ella misma vivía todos los grados de la pasión amorosa y no importaba tanto la disposición pasional de la persona amada como la de la propia autora; que su alma era esencialmente lírica y lejos de ser una voz vegetal, era una voz profundamente humana; más aún, excepcionalmente femenina.

Escribió que “la fuerza de su amor es tan extraordinaria, que no puede atender a otra cosa que sea su pasión….su vivo aliento amoroso parece inundar la existencia entera. Expresa la pasión amorosa en toda su variedad y nunca de olvida de si misma. Hay en sus versos el amoroso deseo carnal, la pura contemplación de las perfecciones del amado, la inquietud porque no llega éste, o bien, los deseos torpes del amado…porque es un libro ardientemente humano el que Pino Ojeda acaba de ofrecernos”

El libro es eso: un profundo gesto de amor, sensual, suave, deseoso, vacilante, sensible; pero intensamente amoroso.

Años más tarde, la italiana María Romano Colangeli en su antología de escritoras españolas, nos dice asimismo que en el libro, publicado ocho años después de la muerte de su marido cuando la poeta ha sobrepasado apenas la treintena, surgen sus primeros versos como una imperiosa necesidad de cantar para encontrarse de nuevo y disolverse en profusión melódica, ansia de elevación en “una elegía larga, desgarrada y penetrante al amor” tal como la definiera Luis Doreste Silva.

9b93395f fc25 4021 b575 f6ad564f32e1María Romano afirmaba que el haber llegado al arte tras un angustioso proceso vital y un no pequeño periodo de incubación dotaron a Pino Ojeda de una clara percepción de sus dotes permitiéndole la búsqueda de un punto firme entre la realidad y el sueño, aunque con el alma más extendida hacia lo abstracto.

Cuando el libro cumplía cuatro décadas, la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Las Palmas, la homenajeó y en el acto celebrado a inicios de 1988, su pariente Juan Rodríguez Doreste -alcalde de la ciudad hasta unos meses antes- expresó que su adhesión al homenajea Pino Ojeda, poetisa, pintora, ceramista y astróloga, no se justificaba tan solo en el hecho de su cercano parentesco. “Tiene -dijo- una raíz mucho más atrás, en el inicio de su producción poética, cuando ella poseía ya la savia, pero no había encontrado el molde, cuando descubrió ese sexto sentido que es la intuición lírica, poder de definición inefable de las cosas y sentimientos, poder de descubrimiento de relaciones ocultas entre los seres y las cosas, y de ellos entre sí, que no poseemos los demás mortales, poder de formulación y expresión con palabras que antes de usarlas el poeta eran incoloras, pero que después destellan como raras gemas. En esos tiempos aurorales de su poesía yo contribuí a que ella fuera tomando conciencia de su capacidad, a que fuera afirmando su identidad, su timbre propio, como una nueva voz lírica en la lírica isla que ha acunado sus sueños”

Recordó como la apadrinó desde su humildad en los inicios de la gestación de “Niebla de sueño”, temblorosa todavía de la iniciática emoción de poder desgranar la palabra en el aire y en el tiempo, como había dicho Machado; y Rodríguez Doreste se felicitaba cuarenta años después de haber estado con Pino cuando “rompió la frágil envoltura de su titubeo juvenil para verter esos jugos líricos, transidos de melancolía y dulce nostalgia, que son la esencia de su creación poética. Mi adhesión tiene, pues, el aval de mi viejo afecto y de mis certeras profecías”

A partir de hoy, ya todos y todas podremos disfrutar de la lectura de un libro -tan difícil de conseguir durante décadas- que ahora estará en la manos de quien quiera ver el alma de Pino Ojeda cuando dio el primer paso para regalarla a través de su poesía.

José Luis Yánez Rodríguez
Cronista Oficial de Teror y vocal de la Fundación Pino Ojeda

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