Topónimos ‘Canaria’ e ‘Isla de Canaria’ en el siglo XVIII


¿De dónde viene el nombre de la Isla de Gran Canaria? ¿Este nombre ha sido siempre el mismo a lo largo de los siglos? En este artículo se va a intentar dar respuestas a estas dos grandes cuestiones que han sido objeto de especulación durante muchos años.


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Mi nombre es Carmen y siempre he sido una apasionada de la historia y concretamente de la relacionada con las Islas Canarias, por lo que decidí estudiar el ‘Grado de Historia’ en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC). En el último curso de la ‘carrera’ debía realizar un trabajo y desde que mi tutor D. Vicente Suárez Grimón, al que estoy muy agradecida por su apoyo y paciencia, me propuso realizar una investigación sobre el origen del topónimo de la Isla de Gran Canaria en el siglo XVIII no me lo pensé dos veces para realizar una investigación histórica acerca de este tema.

Hasta el día de hoy se han formulado, básicamente, dos teorías sobre el origen del nombre de Gran Canaria, pero no se ha llegado a un consenso entre los investigadores. Por un lado, unos opinan que el nombre viene de la tribu líbico bereber de los Canarii. Y, por otro, que procede de la cantidad de perros (canes) que había en las Islas Canarias.

Desde la aparición de las primeras referencias a las Islas Canarias en la más lejana antigüedad, el debate ha estado centrado en torno al origen del nombre y a la diferente manera de escribirlo. Plinio El Viejo (23-79 d.C.) hace referencia en sus escritos a que la Isla de Gran Canaria recibe este nombre debido a la gran cantidad de canes que hay en la isla.

En opinión de Marcos Martín Hernández, la primera referencia documental de Gran Canaria tiene lugar en la Crónica de Enrique III, correspondiente al año 1393, volviendo a aparecer dicho nombre en la crónica Le Canarien, que narra las campañas de los normandos en las islas y cuya datación oscila entre 1404 y 14201. Sin embargo, la confirmación oficial de esta denominación, como señala Humberto Manuel Pérez Hidalgo, la encontramos en una disposición de la reina Isabel ‘La Católica’ que dice así… “[…] y desde ahora, mando que aquesta, mi ínsula de Canaria, sea llamada Grande […]”2.

En el año 2006, en el contexto de la reforma del Estatuto de Autonomía de Canarias, se vuelve a poner de actualidad el debate en torno a la denominación que debía darse a la isla de Gran Canaria. El debate se suscita a raíz de la publicación por el periódico tinerfeño El Día de un Editorial titulado Gran privilegio para Canaria, tercera isla, en el que se planteaba que a Gran Canaria en la reforma del Estatuto debería darse el nombre de Canaria. Dicho Editorial atribuye el adjetivo “Gran” a los políticos, argumentando que “el prefijo ‘gran’ es el resultado del envanecimiento de numerosos políticos grancanarios del pasado que pretendieron elevar su isla a las alturas para sentirse como dioses. Qué absurdos, pero astutos, fueron esos ‘mandamases’ de tiempos pasados”3. Como si de un eco del Pleito Insular se tratara, añade el editorialista que para Tenerife era vital “que se defina de una vez el verdadero nombre de esa Isla y que se determine el peso y la esencia de cada una dentro del conjunto del Archipiélago”4.

Del Editorial de El Día, se hicieron eco otros periódicos y también historiadores e investigadores versados en el tema hicieron públicas, asimismo, sus opiniones en la prensa del momento, ya sea en forma de declaraciones o de artículos de prensa. Entre estos últimos destacamos a José Antonio Cebrián Latasa, con su artículo en el periódico Diario de Avisos titulado Problemas de toponimia (2006), y Francisco Fajardo Spínola, con el suyo en La Provincia titulado Canaria o Gran Canaria. Notas acerca de un debate (2009). Ambos autores hacen una extensa reflexión sobre el origen y la utilización de los términos Canaria y Gran Canaria, rebatiendo el Editorial de El Día y reafirmando el uso indistinto de los términos Canaria e isla de Canaria para designar a la actual isla de Gran Canaria y su ciudad capital Las Palmas de Gran Canaria.

La investigación se basó en la lectura de protocolos notariales y de bibliografía impresa. Algunos de los autores consultados fueron, entre otros: José A. de Viera y Clavijo, Isidoro Romero y Ceballos, Antonio de Bethencourt Massieu, Fray Juan Suárez de Quintana, Lope Antonio de la Guerra y Peña. Tras la lectura, se realizó una contabilización de todos los topónimos encontrados que hacen referencia tanto a la Isla como a la Ciudad que fueron recogidos en tablas y gráficos.

Tras la lectura de todos los protocolos y de la bibliografía impresa, podemos concluir que los nombres dados a la isla de Gran Canaria en el siglo XVIII son los siguientes: Isla de Canaria, Isla de Gran Canaria, Isla de la Gran Canaria, Canaria, Gran Canaria, y La Gran Canaria. Sin embargo, la forma más utilizada en el siglo XVIII para referirse a la conocida hoy como Isla de Gran Canaria, es el topónimo Canaria.

Por otro lado, los referidos a la Ciudad de las Palmas de Gran Canaria son los siguientes: Ciudad de Canaria, Canaria, Ciudad Real de Las Palmas, Ciudad de Las Palmas, Ciudad Real de Canaria, Ciudad de Las Palmas de Canaria, Ciudad del Real de Las Palmas, Real de Las Palmas, Ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, Las Palmas, Ciudad Real de Canarias, y Las Palmas de Gran Canaria. Siendo el más nombrado Ciudad de Canaria con 421 registros.

Haciendo una breve comparativa de los diferentes registros encontrados durante la investigación, podemos decir que en la bibliografía impresa la forma más utilizada para referirse a la isla es Canaria con un total de 622 registros, en tanto que en la documentación notarial lo es la Isla de Canaria pero con sólo 26 registros. Señalar, asimismo, que la forma Canaria es la única que se repite en la totalidad de la bibliografía impresa consultada.

Como conclusión final, podemos señalar el uso indistinto que en el siglo XVIII se hace tanto en la bibliografía impresa como en la documentación notarial de los topónimos Canaria e Isla de Canaria para referirse a la realidad insular o a la realidad ciudad capital. Los testimonios recogidos y su cuantificación así nos lo confirman, con independencia de que esta investigación histórica no sea definitiva. Incluso resulta llamativo que autores como Viera y Clavijo, empleen en una misma página y hasta en un mismo párrafo formas distintas para referirse a la isla de Gran Canaria o a la ciudad de Las Palmas (de Gran Canaria). Esto puede observarse en la siguiente cita: “[…] que se llamó así (Canaria) por ciertas cañas […] y aunque es cierta su multitud y calidad, como no son privativos de sola la Isla de Canaria, es claro que tampoco pudieron ser característicos de su nombre […] pero no fue al tratar la Isla de Canaria quando hicieron memoria de ellos” (José de Viera y Clavijo, 1971: 48).

Ni que decir tiene que no se trata de algo definitivo, ninguna investigación histórica lo es, y éste no se agota ni con las fuentes ni con las interpretaciones. El resultado, por tanto, no es un conocimiento definitivo, irrebatible.


1 LA GRAN ENCICLOPEDIA CANARIA, Ediciones Canarias, Tomo IV, Santa Cruz de Tenerife, 1995 y 1999. Voz Gran Canaria, p. 1720.
2 PÉREZ HIDALGO, Humberto Manuel: Origen y noticias de lugares de Gran Canaria, Fundación Canaria Mapfre Guanarteme, Las Palmas de Gran Canaria, 2012, página 53.
3 Editorial El Día: “Gran privilegio para Canaria, tercera isla”, 15-01-2006.
4 Editorial El Día: “Gran privilegio para Canaria, tercera isla”, 15-01-2006.
Carmen Rodríguez Saavedra

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