De charla con… Ernesto J. Rodríguez Abad


En las noches laguneras, al socaire del Licor de Ruda que Bonosa, su madre, nos brindaba, esculpimos amistades perennes, entre risas y apuntes universitarios, que siguen muy vivas. Cuando nos vemos, continuamos con la charla que habíamos dejado pendiente. Así ha sido siempre. Por eso las palabras del escritor Ernesto J. Rodríguez Abad han traspasado no solo el tiempo estudiantil sino el alma entera. Aquel bendito piso de la calle Heraclio Sánchez (Lidia, Tina, Nereida…) ha vuelto a resurgir sin ni siquiera nombrarlo: otro milagro cotidiano.

Y eso que Ernesto Rodríguez ha hablado de Literatura, de Libros, de Cuentos, de...


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PREGUNTA: ¿Por qué y para qué escribe? ¿Cuándo lo hace?

RESPUESTA: Si sueño el mundo, lo construyo a mi manera y lo comprendo. Escribir es una forma de entenderme y de comprender todo lo que me rodea. Desde pequeño me gustaba observar, tratar de meterme dentro de las personas y averiguar qué pensaban, entender su manera de actuar, de relacionarse, de sentir… Solía quedarme extasiado ante las personas que podían relatar la historia de un antepasado, el viaje a algún lugar lejano o un texto de literatura popular. Lo importante era dejarme cautivar por lo mágico de la narración. Lo relatado es superior a lo vivido porque le añadimos la fantasía, la emoción, lo metafórico y la subjetividad. Así construimos un universo simbólico que es la base de lo literario. La vida se explica cuando se narra. Quizá por eso escribo, para narrarme a mí mismo la vida y comprender lo vivido… y de esa manera se lo cuento a los lectores.

Escribo todos los días, pues no escribo para publicar, sino para aprender y para dialogar con el mundo. Es un ejercicio mental que me centra en la sociedad. Me encanta la soledad de la noche, su silencio, su magia. En la oscuridad de la noche las palabras adquieren un brillo especial. 

P: Es usted el director del Festival Internacional del Cuento de Los Silos, ¿por qué se ha empeñado en los cuentos? ¿De verdad cree que sirven para algo?

R: Sí, dirijo e imaginé hace ya veinticinco años el Festival Internacional del Cuento de Los Silos, y eso ha marcado mi vida. Al principio no eres consciente, pero cuando adquieres la perspectiva del tiempo y miras hacia atrás ves parte de tu trabajo, de la obra construida. Los cuentos son construcciones simbólicas del mundo y representan al ser humano y su papel en el universo. Los cuentos folclóricos o maravillosos son la base de mi trabajo, tanto en el festival como en mi trabajo literario. No podría comprenderme sin ellos. Mis novelas, mis microrrelatos, incluso mis artículos de opinión siempre entroncan o encuentran raíces en lo popular.

Mis libros de cuentos, tanto para niños como para adultos, son mi compromiso con la vida, con el arte, con lo humano. Escribir un cuento es un ejercicio de síntesis muy complejo. Tienes que hacer creíble una historia en pocas páginas y hacer que un lector conozca a un personaje sin espacio para describirlo. Cada palabra debe estar pensada, ser la apropiada, ser la exacta. Es casi un ejercicio matemático.

Es una pasión que no puede dominarte. Es un equilibro sobre una línea que no puede tambalearse. El escritor es como el funámbulo y no puede caer pues arrastraría con él al lector.

Los cuentos, además, nos atrapan como lectores. Estoy convencido después de tantos años narrando y escuchando narrar que quien escucha se convertirá en lector, pues es lo mismo escuchar una historia que leerla. Requieren el mismo esfuerzo y la misma implicación en la construcción de la historia. Es el que escucha o el que lee quien acaba de construir el texto literario y los cuentos son el inicio para ese oficio de lectores.

P: Ha publicado muchísimo: novelas y cuentos preferentemente. ¿Qué satisfacciones le producen?

R: Cada vez trato de desmitificar y de desnudar más este oficio. Creo que son los que están fuera del escritor los que añaden auras de misterio y tiñen con una especial pintura al escritor. Yo me considero un obrero de la palabra. Es trabajo arduo, diario, es como ese maestro pedrero que labra en silencio la roca hasta encontrar una forma bella. Pero si nadie la ve su trabajo no tiene éxito, no llega a ningún lugar. Y para ver la belleza de la roca convertida en arte hay que preparase. Es tan difícil cautivar al lector como impartir una buena clase.

Es la misma satisfacción que la que tiene cualquier persona que realiza con verdad su oficio y todos los oficios son necesarios. Solo hay que dedicarse a lo que uno ama para así entender que se puede sentir la satisfacción de hacer algo que ha valido la pena para al menos una persona.

La mayor satisfacción es ver la maravilla de una sonrisa infantil, aunque esté en los labios de una persona de cien años, ante la experiencia de dos palabras que se combinan para crear belleza.

P: Es usted más conocido en Sudamérica que aquí. ¿Por qué será?

R: Sudamérica me cautivó desde que puse un pie por primera vez en ese mágico continente. La Feria del Libro de Buenos Aires y de Mendoza, en Argentina, fueron un punto de partida en mi carrera literaria. En ellas tuve mi primer encuentro serio con una editora que me ofrece la posibilidad de publicar. Sentirme escuchado y valorado por alguien que había conocido a Cortázar, a Borges, a Mastreta fue igual que sentir el vértigo frente al abismo… Y seleccionaron en la Editorial Sudamericana un texto mío en una antología en la que están incluidos Andersen, Shakespeare o Galeano. Fue hace más de veinticinco años. Aquí no había prácticamente publicado. Luego vino Colombia, México, Costa Rica, Uruguay… Un premio como reconocimiento a mi trayectoria de vida en la literatura en Ecuador que ha supuesto un gran empuje en mi carrera y me abrió las puertas de la Editorial Norma.

Abrirse camino en Canarias como escritor es complicado, sobre todo, si vas por libre, si vives en tu pueblo sin pertenecer a ningún círculo de escritores ni de intelectuales.

Además, ser profesor y narrador y hacer teatro ha hecho que no se vea que detrás de toda mi labor siempre ha estado la literatura, la escritura. Siempre he escrito para hacer teatro o para narrar cuentos.

En América me siento conectado a su mundo, a su paisaje a su ritmo… Creo que Canarias y América tienen unas raíces invisibles que nos unen. Acaba de salir en este momento otra obra mía en Argentina, MB Editora de Bahía Blanca ha sacado Princesa y Pirata, una novela juvenil de aventuras que destruye mitos y roles sociales. Es un planteamiento de la igualdad y de los derechos. Es además el triunfo de los soñadores. En Brasil sacarán este año una publicación de un Cuento africano como propuesta didáctica y en Colombia estoy punto de firmar un contrato para volver a publicar.

P: ¿Hay ternura en los escritores?

R: Creo que una persona sin ternura no podría escribir. Las personas que nos dedicamos a escribir, como el resto de personas, tenemos de todo… Pero cuando sale a flote el artista, el verdadero creador, la ternura es esencial. Pero no debemos dejarnos cegar por ella, es la inteligencia y la razón las que deben prevalecer siempre cuando escribimos.

P: Además conduce Diego Pun Ediciones, una editorial especializada en Literatura Infantil. ¿Cree que vale la pena? ¿No hay ya demasiada competencia? ¿Cómo logra sobrevivir?

R: Crear Diego Pun junto a Cayetano Cordovés ha sido un sueño cumplido. Mi deseo era conocer todas las caras de la literatura. Editar es tan mágico como escribir. Crear un equipo que entienda una idea de cómo hacer libros es complicado. Creo que lo hemos logrado.

Sobrevivir es un logro en esta sociedad. Los soñadores no tenemos un sitio y tenemos que luchar mucho. Todo es comercio mal entendido, todo es promoción y manipulación. No educamos gente libre. Hacemos lo que nos ordenan desde los medios y los libros no entran dentro de la cadena productiva. Se ordena a la sociedad consumir sin pensar y los libros hacen pensar, incluso los que no nos gustan.

P: ¿Qué descubre en la mirada de los niños? ¿Y en la de los jóvenes?

R: En la mirada de los niños, la curiosidad; en la de los jóvenes, la duda. Y son la curiosidad y la duda los gérmenes de toda la escritura.

Es maravilloso escribir para niños y jóvenes, y aunque también lo hago para adultos, siempre vuelvo a la infancia.

Cuando un adulto lee unos de mis libros para niños o jóvenes y lo disfruta pienso y siento que he hecho algo.

Es complicado escribir para niños sin pedagogizar, sin aleccionar o moralizar pues eso está muy de moda. Creo que a la infancia hay que tratarla con respeto y solo debemos hacer para ella buena literatura. Si los hacemos pensar, aprenderán a ser tolerantes, solidarios, humanos. La literatura infantil y juvenil ha de ser un espacio de libertad, no un compendio de libros útiles para moralizar o educar. La literatura te educa pero esa no es su finalidad.

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P: ¿Qué siente cuando ve el aforo completo en la presentación de algún libro suyo?

R: Esperanza de que aún hay compromiso en el mundo. Trato de olvidar la vanidad después de dedicarle una sonrisa y me digo que cada lector significa un compromiso de hacerlo bien, de ofrecer al menos unas líneas que valgan la pena. Me vienen a la mente frases de lectores después de vivir un libro mío y ese es el verdadero momento de comunicación. Es muy agradable tener un auditorio lleno, pero lo verdadero es que alguien te lea.

P: ¿Por qué cuenta cuentos? ¿Adónde ha ido a parar el teatro?

R: Contar un cuento es un acto de creación único e irrepetible. Hablo de contar de verdad, con la verdad del creador. No de recitar un texto que ha escrito otra persona memorizado e interpretado teatralmente. El narrador escribe en el aire su texto y el receptor ha de conectar con él en ese momento. No hay otra oportunidad. O atrapas ese instante o el texto no existe.

Es apasionante como hecho literario. Es un ejercicio único y efímero a la vez.

El teatro exigía demasiado de mí y los gustos actuales están muy lejos de lo que yo pretendía. Quería revitalizar a los clásicos, hacer adaptaciones para este momento, dar a conocer autoras y autores del Siglo de Oro que nadie monta y resucitar a los canarios como Iriarte. Es complicado un planteamiento como este. Las administraciones actuales no apuestan por los clásicos.

Pero tampoco lo he podido abandonar. En el Festival del Cuento de Los Silos hago mis experimentos. Ahora tengo además el proyecto de publicar todo mi teatro escrito, tanto infantil como de adultos.

Los cuentos los narro por sentir la humildad del mediador popular y por aprender a usar las palabras adecuadas a una historia. Agilidad mental, concreción lingüística, versatilidad… Son muchos los elementos que se aúnan para contar una historia y quiero seguir aprendiendo. Busco recursos constantemente. Lo emocionante es que no haya fórmulas. Siempre búsqueda y renovación. Siempre vértigo frente al texto. Por eso no podré nunca dejar de narrar cuentos. Son el inicio de todo, son el secreto de la literatura.

P: ¿Hay más alegrías que miserias en el mundo literario?

R: Hay alegrías y miserias en la vida. He encontrado de todo en la literatura y en el mundo que la rodea. Mi problema es que cada vez me interesa más la literatura y menos el mundo que la rodea.

Cada día creo menos en la parte de escaparate y más en la palabra, en esa labor artesanal del escritor. El proceso de escritura es lo esencial.

Los actos socioculturales, a veces, me dan mucha pena. Hay demasiada pose, demasiada venta. La cultura es algo serio, profundo. Tiene más que ver con la reflexión solitaria que con el devaneo social.

P: Los libros de Diego Pun están muy bien editados. ¿Cómo lo consigue? ¿Por qué se empeña en tener en cuenta a los ilustradores?

R: Editar es creer equipos. No puedes desatender ningún aspecto. Tienes que saber lo importante que es transmitir la idea de libro que quieres que el posible consumidor descubra. Maquetar bien, corregir estilo, diseñar, elegir imprenta según el tipo de libro, buscar el papel adecuado y saber hacer llegar el producto a los lectores… Es un mundo lleno de complejidades, pero maravilloso. El secreto es el equipo pues una persona no lo domina todo.

Los ilustradores son creadores como el autor. En la combinación texto e imagen se construye la historia. Soy muy defensor del álbum como propuesta estética. La implicación de dos formas de ver el conflicto o el relato enriquece el producto, dos maneras de expresión artísticas: palabra e ilustración. Fusión sobre el papel para ofrecer un resultado fabuloso. El álbum puede ser un producto dirigido al lector de cualquier edad. Las librerías y bibliotecas los catalogan en el apartado infantil y hay libros de este tipo que van dirigidos a un mundo adulto.

La editorial es una manera de llegar a la gente, Canarias necesita un compromiso con la lectura, con los libros, con las personas.

P: ¿Considera que en nuestra tierra se lee lo suficiente?

R: Siempre se leerá menos de lo deseable. No está de moda. Hemos creado una sociedad superflua, que vive muchas veces más pendiente de lo lúdico que del pensamiento. Hemos usado mal muchas palabras y las hemos dejado vacías cuando las convertimos es simples pasatiempos o en consignas ideológicas. Es terrible dejar pasar el tiempo pues el que pasa ya no vuelve. Creo que hay que enseñar a descubrir la pasión por la lectura y eso no es tarea de una asignatura. Es la familia quien crea lectores.

Los gobiernos deben desarrollar planes para crear familias lectoras. Las bibliotecas deben volver a ser valoradas y modernizarlas. Tenemos que tener las más hermosas bibliotecas en edificios agradables, atendidas por personal capaz de embrujar a los usuarios en la palabra.

P: Dígame un sueño.

R: Volver a sentir que la brisa está limpia, que las aguas no arrastran plásticos, que en las cunetas no encontramos basura. No volver a sentir el dolor de un bosque quemado. Despertar de una pesadilla y encontrar el mundo limpio.

P: ¿El confinamiento le ha supuesto un acicate en su faceta creativa? ¿De qué manera?

R: Es un periodo extraño, pues todo lo nuevo significa extrañeza. Escribí mucho, pero no todo lo que escribí sirve para publicar. Hacía ejercicios de escritura que compartía con una amiga. Era una manera de estar conectado a través de la imaginación. Pero también trabajé mucho en mi próxima novela. Estoy en los últimos capítulos y espero salga hacia finales de este año o principios del próximo. Es una novela que llevo trabajando mucho tiempo y que trata la guerra civil y la represión, a la vez que me adentro en la soledad y el amor. En estos meses próximos sale la segunda edición de El rey que bordaba estrellas reformada tanto en el texto como en la ilustración y verá la luz un nuevo álbum Soy un dinosaurio que es una divertida propuesta para sonreír, los dos son creaciones que comparto con el ilustrador palmero Víctor Jaubert.

P: ¿Por qué es importante leer y escuchar? Convénzame.

R: No es importante, es imprescindible. Tan necesario como comer, aunque recurra a una frase tópica. Somos los únicos animales capaces de crear, de producir arte, pensamiento y ciencia. Sin la lectura no podemos llegar a nada de esto, nos quedamos a la mitad de lo que somos. Leer es comprometerte contigo mismo, es el mayor diálogo que puedes establecer.

P: Añada lo que desee.

R: Puedo añadir que escribir puede ser un sufrimiento, pero es también una manera de vivir.

Considerarte escritor no tiene nada que ver con la fama, los premios o el reconocimiento, tiene que ver con la dedicación. El trabajo del escritor termina cuando el libro se publica, así que es el lector quien lo acaba. El proceso de escritura es el que te llena de magia, de aprendizaje. Cuando estás escribiendo afloran los miedos, las angustias, las verdades y es entonces cuando las conviertes en palabra y en arte.

En Canarias es difícil promocionar nuestro trabajo ya que no existe en el gobierno una dirección general del libro que se dedique exclusivamente a trabajar y promocionar tanto el trabajo editorial como el literario. Nunca hay exposiciones de libros y autores canarios en el ámbito nacional e internacional.

No nos atrevemos a añadir nada más. Agradecemos sinceramente la deferencia de Ernesto Rodríguez Abad para con Infonortedigital, lugar siempre abierto a las personas que tienen algo que decir.

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3 comentarios

  • Natalia de Armas Domingo, 02 Agosto 2020 14:22 Enlace al Comentario

    Bonita entrevista, muy interesante.
    Maravilloso el amor y el respeto que se siente, en esta sección, hacia las artes.
    Saludos afectuosos,

    Nati.

  • Algrapa Viernes, 31 Julio 2020 18:38 Enlace al Comentario

    Muy buenas interesantes! Enhorabuena por contar con Ernesto R. Abad. Buen criterio!

  • Celina Batista Falcón Viernes, 31 Julio 2020 13:20 Enlace al Comentario

    Enhorabuena por el reportaje, gracias por compartir cultura

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