Emilia Pardo Bazán: ‘Queda lo escrito, todo lo demás no queda’

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Haría falta un formato mucho más extenso que estas crónicas sobre ‘Las Casas-museos y sus moradores literarios. Un recorrido personal’ para poder expresar y describir la que supuso para mí la visita a la casa-museo ubicada en el número 11 de la calle Tabernas, en A Coruña. Me refiero a un pequeño museo situado en una casona del siglo XVIII, antigua propiedad de la familia y donde la ilustre escritora gallega, Emilia Pardo Bazán (La Coruña, 16 de septiembre de 1851-Madrid, 12 de mayo de 1921), pasó su infancia y adolescencia.

El edificio se encuentra enclavado en la zona vieja de A Coruña, en una calle empedrada y pequeña en longitud, muy cerca del hermoso puerto coruñés. La casona, que alberga la sede de la Real Academia Galega, fue donada en 1956 a la entidad de las letras gallegas por parte de la hija de la condesa, María de las Nieves Quiroga y Pardo-Bazán y de su nuera, Manuela Esteban Collantes y Sandoval, con el objeto de crear en ella una casa-museo destinada a honrar la figura y obra de la autora gallega. La casa-museo se inauguró como tal el 22 de marzo de 1979, compartiendo espacio con la sede de la citada Academia.

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Pues bien, era un soleado lunes de julio, cuando en el reloj del maravilloso edificio que alberga el ayuntamiento de la ciudad de A Coruña, en la plaza dedicada a la heroína gallega María Pita, resonaban las diez de la mañana justo cuando llamaba a la puerta de la Real Academia Galega con el fin de visitar la Casa-museo. Nos recibió su coordinadora, Xulia Santiso, una entusiasta y apasionada estudiosa de la obra y vida de Emilia, como ella le llama amistosamente - sin duda, muchos años investigando su vida la dotan del beneplácito del tuteo- que, de una forma excepcional, nos adentró en los pormenores del museo y sus tesoros.

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FOTO 3emiliapardobazanEl museo, aunque pequeño consta de una excelente y certera distribución en cuanto a contenido y espacios. Está conformado de varias estancias repartidas en un recibidor, un salón, una sala dedicada a la producción literaria y un despacho. Las dos primeras salas atesoran una variedad de objetos de decoración, cuadros y pinturas personales que, antaño, decoraran la vivienda familiar así como múltiples fotos de la autora de ‘Los pazos de Ulloa’ (1886-1887), de sus progenitores, don José María Pardo-Bazán y Mosquera y de doña Amalia María de la Rúa-Figueroa y Somoza, así como de sus hijos y de su esposo José Antonio de Quiroga y Pérez de Deza, del que vivió separada en una época en la que eso estaba totalmente prohibido.

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Sin embargo, lo que más me emocionó fueron los siguientes tres espacios: los dedicados a su producción literaria. Allí se exponen, en una larga vitrina de cristal, varias hileras de libros firmados y dedicados por los más diversos autores, algunos de ellos remitidos a la condesa al objeto de, si lo tenía a bien, ser obsequiado con una reseña sobre la obra en cuestión, no en vano hay que recordar que Pardo Bazán era una afamada crítica literaria y ensayista muy bien valorada.

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Especial ilusión me hizo descubrir un ejemplar de ‘Las rosas de Hércules’ del poeta modernista, natural de Moya (Gran Canaria), Tomás Morales, un poeta mucho más joven que la autora de ‘Insolación’ (1889), con una dedicatoria que rezaba: “A la condesa Pardo Bazán, ilustre escritora, con admiración y respeto. Tomás Morales. Las Palmas de Gran Canaria, junio 1920”. Restaba menos de un año para que doña Emilia falleciera en Madrid.

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Justo es en ese espacio, donde una frase escrita en letras rojas adorna el suelo a todo lo largo de la sala: 'Queda lo escrito, todo lo demás no queda', un lema que me hizo reflexionar sobre el paso del tiempo, sobre el devenir de la vida y sobre la existencia inexistente que el ser humano atesora, tanto que, desde ese momento, he decidido convertir esa sentencia en mi bandera. De hecho, estas crónicas son producto directo del sentido de esa máxima.

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Siguiendo el recorrido, junto al espacio dedicado a la muestra de una parte de su biblioteca personal, el museo cuenta con dos espacios consecutivos dedicados, por un lado, a profundizar en el ámbito feminista de la autora, y por otro, a su faceta como periodista. En la primera zona, titulada ‘Feminismo’, se recoge una de las polémicas más controvertidas que protagonizó la condesa. Me refiero a las suscitada por la solicitud de su entrada como miembro de la Real Academia Española (RAE), de la que Pardo Bazán fue injustamente apartada bajo argumentos misóginos tan ruines como despreciables por parte de los miembros de la institución, un desprecio que no era novedoso ya que también la novelista Gertrudis Gómez de Avellaneda, antes que la autora gallega, lo vivió en sus propias carnes. De hecho, fue rechazada en tres ocasiones: en 1889, en 1892 y en 1912, y eso que 1906 fue la primera mujer en presidir la sección de literatura del Ateneo de Madrid y en 1916, la primera en ocupar una cátedra de literaturas neolatinas en la Universidad Central de Madrid.

En fin, tampoco es para extrañarse: la Academia nunca ha hecho precisamente gala de su condición como institución paritaria. De hecho, tendrían que pasar casi 80 largos años para que ‘admitieran’ entre sus filas a una mujer: fue la escritora Carmen Conde quien tuvo el honor en 1978 de ocupar un sillón de la Academia. ¡Alabada sea la divina palabra! (Nótese la ironía) Aunque lo cierto es que tampoco es que las cosas cambiaran en demasía ya que desde que Conde ocupara un sillón en la máxima institución de las letras españolas, tan solo le han seguido otras diez mujeres; es decir, once mujeres hasta la fecha en sus ¡más de 300 años de historia! 11 de un total de 486 miembros. Hagan cálculos. Pues eso.

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En cuanto a la otra parte de esta sala está dedicada a la faceta como periodista de la autora de ‘La cuestión palpitante’ (1883), de la que Pardo Bazán hizo gala constante estando presente en diversos diarios de la época en los que publicaba ensayos, críticas literarias, artículos de opinión y crónicas de las temáticas más variadas con bastante asiduidad y acierto.

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De especial importancia para mí fue poder admirar en persona algunos de los manuscritos que conforman el prólogo de ‘La Tribuna’ (1883), considerada la primera novela social y la primera novela naturalista española. Sí, ella, Pardo Bazán fue la primera en escribir en este estilo literario. ¡Ahí es nada! ¡Perdónanos, doña Emilia, nos queda mucho por aprender! (y reconocer).

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Y por último: el despacho. Porque esta ilustre de las letras gallegas ya contaba dentro de su vivienda con un despacho, una habitación propia, 50 años antes de que la británica Virginia Woolf hablara de la necesidad para la mujer de contar un espacio propio donde aislarse y escribir. Hay que tener en cuenta que eso de que la mujer pudiera contar con una habitación donde desarrollar su creatividad literaria y plasmarlo sobre un papel, era algo del todo impensable en esa época (y me arriesgaría a decir que muchas veces inviable en la nuestra dado los cada vez más reducidos espacios de las viviendas). Por eso, las mujeres que escribían no tenían más remedio que hacerlo en espacios como salones y cocinas, estancias entendidas como una prolongación de lo femenino, quedando como una prerrogativa exclusivamente masculina el derecho a contar con un despacho propio. En fin…

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Estoy segura de que no solo su posición y clase social le permitió contar con este espacio; sino que su forma de pensar, su carácter independiente y su coherencia ideológica tuvieron mucho que ver al respecto.

FOTO 13emiliapardobazanEl papel de la autora gallega como defensora de los principios de un incipiente movimiento feminista en España constituye un aspecto de su obra objeto de múltiples estudios e investigación especialmente en la última década. En mi opinión, Pardo Bazán fue una mujer que tuvo la fortuna de contar con las herramientas sociales y económicas y la educación y formación liberal necesaria para demandar una posición social en igualdad de condiciones que sus coetáneos masculinos, no en vano le debemos a ella la introducción en nuestro país de una de las principales obras del filósofo, político y economista inglés John Stuart Mill, unos de los máximos exponentes del sufragio femenino, ‘La esclavitud de las mujeres’ (1869).

Sin duda, su condición de persona independiente económicamente hablando que le permitió vivir de su escritura sin problema, divorciándose en una época en la que el divorcio no estaba permitido, denunciando en sus relatos y artículos periodísticos la situación de sumisión y violencia ejercida hacia las mujeres (vean la antología de cuentos de violencia contra las mujeres, ‘El encaje roto’, 2018) y postulando con su propia vida la condición de mujer libre y plena, algo que, por otra parte, le supuso no pocas críticas, burlas y escarnios por parte de los 'señoros' de su entorno social, sitúan a la autora de ‘La quimera’ (1905), como una de las figuras exponentes del feminismo en nuestro paísa.

FOTO 14emiliapardobazanExisten muchas obras y estudios biográficos sobre la figura de Pardo Bazán a través de los cuales profundizar en este y otros aspectos de su obra y vida. Personalmente, conozco el estudio que realizó la historiadora Isabel Burdiel (Taurus, 2019) y en cuya recopilación invirtió casi 7 años, muestra de lo sumamente complicado que resulta realizar una biografía sobre una autora del calibre de la gallega e intentar abarcar en toda su extensión sus múltiples facetas y ámbitos de su producción. Puedes acercarte a esta u otras varias si quieres profundizar en la figura de esta ilustre de las letras españolas.

Por mi parte, indicar que me queda pendiente la visita al Pazo de Meirás, mandado a construir por la escritora y declarado como Bien de Interés Cultural desde 2008. El Pazo ha estado en manos de la familia Franco por obra y gracia de una ‘donación’ apañada al dictador español, también gallego de nacimiento, realizada hacía décadas y que la justicia, muy recientemente por cierto, se ha encargado de devolver a su estado legítimo, sentenciando que el pazo es propiedad del Estado y declarando nula la "donación personal" a Franco y a su familia del mismo.

Parece que en una de sus torres, La Quimera, se encontraba la gran biblioteca de la condensa, con más de 3.200 libros en su interior (vean el artículo publicado en El País al respecto del pasado 11 de octubre), y se supone que también una gran parte de correspondencia privada que mantuviera con el ilustre escritor canario Benito Pérez Galdós, con quien la gallega mantuvo intensa relación, primero de pareja luego de amistad, donde primó siempre el máximo respeto intelectual y la admiración mutua.

Dice la leyenda que Carmen Polo, al leerlas y escandalizada por el elevado tono erótico de las misivas, ordenó destruir las cartas. Otras voces dicen que fue la familia quien lo hizo. No se sabe a ciencia cierta pero el caso es que mucho de ese extenso intercambio de misivas se perdió, aunque, por fortuna, podemos leer algunas de ellas, tanto en el libro publicado en 2013 bajo el título Miquiño mío. Cartas a Galdós (volumen que ha sido reeditado este año por la editorial Turner, con motivo de la celebración del centenario del fallecimiento del prolífico escritor canario), donde se recogen un total de 92 de las cartas que remitió la escritora a su ‘querido y respetado maestro’ Galdós, así como las que forman parte de los fondos de la Casa-Museo de don Benito, en Las Palmas de Gran Canaria, que también visitaremos en estas Casas-museos y sus moradores literarios.

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En definitiva, tal y como afirmé al comienzo: mucho más extenso tendría que ser el espacio dedicado a estos reportajes para poder abarcar la globalidad de la figura y obra de esta ilustre de las letras españolas –por otro lado, para eso ya están las biografías-, siempre tan dada a dar un ‘empujón’ a los figuras que iban emergiendo en el panorama literario español.

De hecho, me comentaba la coordinadora de la casa-museo, Xulia Santiso, que en una de las últimas entrevistas que concedió doña Emilia antes de cruzar la frontera vital, le preguntaron sobre qué escritor consideraba que estaba despuntado en el panorama literario del momento y ella comentó, así como quien no quiere la cosa: “Pues hay un autor joven que me interesa mucho, se apellida Valle-Inclán”. La casa-museo de este entonces joven escritor será nuestra próxima parada. ¿Me acompañas?

Si quieres conocer algo más de la casa-museo, puedes visitar su página web: http://www.casamuseoemiliapardobazan.org/

Fotos: Josefa Molina.

Actualizado el Lunes, 19 Octubre 2020 01:21 horas.

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