Bertolt Brecht, tecleando con vistas al cementerio de los ilustres alemanes

FOTO 1beltrocEn mi canción una rima
casi me resultaría una insolencia.
 
En mí luchan
el entusiasmo por el manzano en flor
y el espanto ante los discursos del pintor de brocha gorda.
Pero sólo el segundo
me impulsa a escribir.
 
Malos tiempos para la lírica
Bertolt Brecht

Lo reconozco: aquello de Malos tiempos para la lírica, me llegó antes por el grupo musical Golpes Bajos que por el poeta que tituló un poema con este verso. Lo cual no deja de ser todo un acierto para el grupo gallego que allá por el año 90 del siglo pasado sacaron este tema que aún hoy sigo escuchando con absoluta devoción. A Brecht llegué bastante más tarde aunque desde luego la devoción es la misma, especialmente cuando me acerqué, ya en mi madurez, a su creación poética y teatral. Sobre la vivienda donde el poeta vivió sus últimos tres años va esta nueva entrega de ‘Las Casas-Museos y sus moradores literarios. Un recorrido personal’.

Me encanta Berlín. Son de esas capitales europeas que a pesar de su población, unos 3,5 millones de habitantes, no resulta para nada agobiante. El centro alberga en apenas unos pocos kilómetros de distancia, los espacios centrales de atención y visita turística: el sensacional Museo de Pérgamo en la Isla de los Museos, la Puerta de Brandeburgo, la maravillosa Alexanderplatz (donde el novelista alemán Alfred Döldin situara la trama de su novela ‘Berlin Alexanderplatz), el famoso Checkpoint Charlie o el monumento al Holocausto, pedazos de historia del país y de Europa que se suman al famoso Muro de Berlín, que contaba con 144 kilómetros de longitud y que un 9 de noviembre de 1989, por fin, dejó de separar en las dos Alemanias, la del Este y la del Oeste. ¿Cómo no adorar esta ciudad llena de historia? Sí, la capital de Alemania tiene algo especial, un aura de magia que la hace única. Es escribir sobre ella y me parece estar observando al disidente ángel de ‘Cielo sobre Berlín’ extendiendo las alas al compás del maravilloso Stay del grupo irlandés U2. No me extraña nada que hasta los ángeles deseen ser humanos en una ciudad como Berlín.

Recuerdo que nevaba y que las calles comenzaban a cubrirse de un ligero manto blanco aquel puente de diciembre de hace ya unos años, cuando subimos al metro para trasladarnos a la zona nororiental de la ciudad. Nos dirigíamos al cementerio de Dorotheenstadt, con entrada en la Chausseestraße, uno de los más visitados por los turistas. No en vano dentro de sus muros se alojan las tumbas de algunas de las personas más ilustres del pensamiento y de las letras alemanas. De hecho, desde que se fundara en 1762, ha dado cobijo a los restos de grandes filósofos como Friedrich Hegel o Johann Gottlieb Fichte o escritores como Heinrich Mann o la comunista Anna Seghers.

Pero si por alguien fui a visitar este cementerio es porque en él se encuentra la tumba del escritor, poeta y dramaturgo Bertolt Brecht (1898-1956) enterrado junto a su segunda esposa, la también dramaturga y actriz Helene Weigel. Un par de rocas con sus nombres tallados en blanco es todo lo que les identifican.

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Pero, además, porque justo a la entrada del recinto está la casa museo dedicada al poeta. Una entrada que da a un callejón sin salida. Imagino la de revoluciones de letras que se habrán escrito en alguna de las máquinas de escribir que se puede admirar durante la visita a las habitaciones de la casa-museo, en la que tal vez Brecht escribiera aquello de que ‘las revoluciones se producen en callejos sin salida’ mientras observaba el eterno descanso de sus vecinos yacentes.

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La casa-museo está situada muy cerca del teatro Berliner Ensemble fundado por Brecht y Helene Weigel. Parece ser que al regresar a Berlín, tras 15 años de exilio por el nazismo, ambos se instalaron a las afueras de Berlín, pero las desavenencias matrimoniales hicieron que él solicitara un apartamento cerca de la ciudad. El gobierno comunista accedió a darle este apartamento de tres estancias donde residió desde 1953 hasta su fallecimiento víctima de una trombosis coronaria, apenas tres años más tarde. Tenía 58 años de edad. Weigel seguiría viviendo en el apartamento hasta su muerte en 1971. Siete años después, en 1978, la vivienda se convirtió en casa-museo.

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El edificio alberga dos apartamentos. El primero de ellos, de la planta baja, era el que ocupaba el despacho y la biblioteca personal de Bercht, compuesta por unos cuatro mil volúmenes. Por su parte, Helene Weigel vivía en las salas del segundo piso, unas estancias que puso a disposición del archivo fundado por ella después de la muerte del autor Madre Coraje y sus hijos. En 1957 se trasladó a la planta baja donde murió el 6 de mayo de 1971.

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FOTO 8bertoltHe de decir que una de las cosas que más me gustaron de la visita fue poder admirar dos de las cinco máquinas de escribir de Brecht: una Olivetti y una Royal Quiet Deluxe, con las que escribió gran parte de su obra.

Imagino al autor Los fusiles de la Sra Carrar tecleando en ellas folios y folios dirigidos a crear obras de teatro y libretos operísticos de marcado contenido socialista, con unas tramas e historias que tenían como fin estimular el pensamiento social del auditorio.

Hay que recordar que Brecht fue miembro del partido comunista y que sus libros, como tantos otros libros de intelectuales no afines al nazismo, acabaron en las hogueras nazis en 1933.

En la actualidad, el patio por el que se accede a la casa-museo consta de un pequeño restaurante y dentro de la planta baja del museo se realizan sesiones de fórum y pequeñas representaciones teatrales, conferencias y talleres dirigidos a profundizar en la obra del autor de La ópera de cuatro cuartos/La ópera de los tres centavos.

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Sin duda, Brecht fue un creador excepcional de marcada ideología que creía que la palabra es un arma con mucho poder y como tal hay que utilizarla. Una no puede más que plantearse si hoy no nos haría falta otros muchos Bertolt Brecht que crean firmemente en el poder de la educación a través de la cultura y de la literatura. Quizá nos iría a todos un poco mejor en este mundo de locos.

Para más información sobre la casa-museo, consultar en este enlace 

Fotos: Josefa Molina Rodríguez

Actualizado el Lunes, 16 Noviembre 2020 13:14 horas.

2 comentarios

  • Manuel Díaz Martínez Viernes, 20 Noviembre 2020 13:23 Enlace al Comentario

    Magnífica crónica.

  • Josefa Molina Lunes, 16 Noviembre 2020 12:38 Enlace al Comentario

    Mil gracias al diario digital por la publicación de este nueva crónica por las casas-museos de las escritoras y escritores que admiro. Espero que guste su lectura. Abrazos.

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