El Alcalde de Mar y la venta del San Juan de Arucas

EL PUERTILLO. ARUCAS.CALETA

1.- Introducción

Por tener costa, Arucas en el pasado fue puerto de mar y como tal contó con Alcaldes de Mar que hoy descubriremos brevemente cuáles eran sus competencias y funciones.

Tan pronto fueron tomadas las islas de realengo, los Reyes Católicos otorgaron a sus pobladores un fuero, estableciendo un Concejo y mercedes a través del privilegio de fuero, dando lugar por ello a la existencia de dos jurisdicciones: Una ordinaria y otra privilegiada o extraordinaria, compuesta a su vez de varias jurisdicciones especiales que correspondían a Órdenes Militares, eclesiástica, gremiales y de la Mar, pudiéndose considerar como la base jurídica que da lugar al Alcalde de Mar el competente para entender en “toda cosa de mar”.

2.- Competencias y Funciones del Alcalde de Mar en España Siglos XVIII y XIX

Se dedicaban al gobierno y concierto de los navíos que amarraban en el Puerto de Bañaderos, señalando los puestos de fondeo y/o amarre, cuidaba del establecimiento del obscurecimiento de los navíos durante la noche, así como de que el lugar navegable estuviese limpio. Para ser nombrado Alcalde de Mar se requería la condición de ser piloto examinado y por lo tanto para actuar en labores de asistente al navegante como piloto práctico del muelle se requería de dicha condición. A tenor de las Ordenanzas Generales de la Armada de 1793 debía de subsistir el cargo de Alcalde de Mar, pues tanto de éste como del Director del Gremio (mareantes) y el Cabo de Matrícula, decía en su Tratado 5º Título VI, que serán nombrados por el Capitán de Puerto, e incluso obligaba dicho código a que estableciera un Teniente o Alcalde de la Mar o Cabo en aquellos lugares de costa con puerto o rada de corta población y comercio, que no está asignado a determinada Capitanía, ejerciendo las funciones del Capitán de Puerto, bajo la autoridad del Subdelegado de Marina, es decir, permanece por muchos años como adjunto o segundo del Capitán de Puerto o Subdelegado de Marina cuando éste no exista en la administración marítima de puertos de segunda categoría o alejados del principal de la provincia marítima correspondiente, quizás por ello es válida la definición de Alcalde de Mar que da el diccionario de Pedro Labernia de 1844: El matriculado antiguo y honrado que nombra el comandante de marina de la provincia, para vigilar a los individuos de su matrícula, prender a los desertores y hacer las veces de capitán de puerto en las radas, calas, o ensenadas de corta población. (En latín Maris, fuminisque judex). (Diccionario de la Lengua Castellana de Pedro Labernia, Barcelona 1844).

También tuvieron Alcalde de Mar Las Palmas de Gran Canaria (1873) y Gáldar (1839).

El Servicio Sanitario de todas las Juntas de sanidad de la Provincia de 21 de marzo de 1838 dispuso que “en todos los puntos y playas a que arriben barcos de cabotaje, haya una comisión sanitaria compuesta del presidente del Ayuntamiento, del secretario y alcalde de Mar, cuyas funciones son las de reconocer y refrendar las cartas de salud de los barcos que allí aporten, cobrando los emolumentos que se señalan para los refrendos.

Haciendo muy notable la falta de cumplimiento de aquella disposición de cuya inobservancia pueden seguirse fatales y trascendentales consecuencias, se recuerda reiterar su cumplimiento bajo la más estrecha responsabilidad de los alcaldes a quienes encargo que a Patrón de barco alguno y bajo ningún pretexto le consientan deje pasajeros sin presentarse a dicha comisión a insertar en el rol de baja de los que hayan quedado en tierra en la inteligencia que de cualquier abuso que se contravenga a lo dispuesto se invierta y se dará inmediatamente parte a este Gobierno para las medidas que procedan” Boletín Oficial de Canarias, 17/5/1852.

GOLETA ESPAÑOLA. SIGLO XIX

3.- La Venta del San Juan de Arucas

En la ciudad de Canaria a primero de mayo de mil ochocientos treinta: ante mí el Escribano Público del número de esta Isla abajo firmado y testigos que se expresarán compareció Don Francisco Cabrera vecino y Alcalde de Mar del Lugar de Arucas, al que doy fe conozco y dijo: Que por sí sus herederos y sucesores vende realmente y con efectos desde ahora para siempre jamás en favor de Don Cosme González vecino del Puerto y Plaza de Santa Cruz en la Isla de Tenerife, por este los suyos quien su causa hubiere y derecho representare en cualquier manera: Un Buque del tráfico de estas islas nombrado “San Juan de Arucas” que se compone de treinta y tres toneladas poco más o menos, el que hubo por haberlo fabricado en el Astillero de esta Rivera; y cuya venta le hace con toda su jarcia, palos, velamen y demás que tiene y le pertenece de hecho y derecho, y en precio y cantidad de mil seiscientos treinta pesos de la moneda de plata corriente en estas islas, que por su valor y precio confiesa tener recibidos del comprador de antes de ahora en dinero de contado, que por ser cierto estar en su poder, de ella se da por entregado y satisfecho y pagado a su voluntad sobre que renuncia la irregularidad que pudiera oponer de no correr en el acto de la otorgación de este instrumento, de las leyes de la entrega de su prueba y paga, y demás de esta razón, y en su consecuencia otorga a favor del comprador y sus herederos el más eficaz recibo y carta de pago que a su seguridad conduzca: declarando como declara que la referida cantidad es el justo y legítimo valor del buque de esta venta según el convenio que entre ambos han tenido: y que no vale más, pero caso que se conozca tener otra estimación, de la que fuere sea en poca o mucha suma hace a favor del comprador y sus herederos gracia y donación perfecta con todas las insinuaciones y solemnidades en derecho y requeridas, a cerca de lo cual renuncia la ley del ordenamiento real y sus concordantes con los cuatro años en que pudiera repetir el engaño que confiesa no hay; y desde hoy día de la fecha de este instrumento para siempre jamás, se desiste, quita y aparta de la tenencia posesión, propiedad y señorío que al buque de esta venta había y tenía; y todo ello con sus derechos y acciones lo cede renuncia y traspasa en el comprador y sus herederos, a quienes da poder y facultad para que judicial o extrajudicialmente tomen y aprehendan su posesión que según lo hicieren lo habrá por firme ahora y en todo tiempo, y en el ínterin que, no la tomaren se constituye por su inquilino tenedor y precario poseedor para dársela cada vez se la pidan y demanden; y como real vendedor se obliga a la evicción, seguridad y saneamiento de esta venta en bastante forma de derecho. Y a su cumplimiento se obliga con todos sus bienes habidos y por haber con poder y sumisión a las justicias y Sus Señorías Jueces competentes para que le apremien a su observancia como por sentencia ejecutada: renuncio las leyes, fueros, y derechos de su favor y la que prohíbe esta general renuncia. Así lo otorga, no firma porque dijo no saber, a sus ruegos lo hizo un testigo siendo los presentes Don Faustino de la Torre, Don Manuel Pérez y Don Narciso Reyes Ponce vecinos de dicha ciudad.

4.- Conclusión

La gente del mar en Canarias, como en otros lugares, estaba sometida a los avatares del tiempo, a la dureza de su trabajo, la incomunicación con la familia, la tragedia cotidiana e insoldable, o la pobreza amenazante en su vejez. Todo ello le conduce a buscar la protección divina plasmada en la edificación de ermitas predominando en ellas advocaciones relacionadas con el mar, ejemplo de ello es San Andrés, San Pedro González Telmo, la Virgen del Carmen o un barco llamado San Juan de Arucas.

Armando Pérez y Tejera
Cronista Oficial de la ciudad de Arucas

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