Breves crónicas "lasalianas"

LASALLEARUCASEn muchos aspectos el Colegio de San Juan Bautista de La Salle de Arucas se identifica con la trayectoria histórica de Arucas y contar la historia del colegio es hablar de una presencia constante en el devenir de nuestro municipio en todo el Siglo XX.

Estudiar el pasado es simplemente conocer lo que hemos sido para explicarnos lo que somos y así clarificar los caminos de lo que seremos o lo que queremos ser.

Comenzaremos con el final del mes de septiembre de 1907 donde se convocaría una reunión a los vecinos de Arucas en el Ayuntamiento con el objeto de recaudar fondos para la fundación de un colegio dirigido por los Hermanos de las Escuelas Cristianas. La Suscripción pública alcanzó los primeros días la importante cantidad de 7.250 pesetas.

En 1908 se instalan los Hermanos en un edificio de nueva planta, situado en la carretera de Firgas y a pocos metros del centro de Arucas. El local es amplio para aquellos primeros momentos, bañado por el Sol y ventilado por los aires que, libremente y sin obstáculo circulaban entre aquellas hermosas vegas y las dilatadas extensiones que en desnivel constante, bajan y bajan hasta perderse en el azulado mar que aprieta nuestra isla. En Arucas se veía realizado el constante ideal de los higienistas, “modernos pedagogos” y filántropos fundadores: Mucho aire, mucha luz, mucho sol.

En 1911 pillamos a los hermanos y alumnos celebrando con gran éxito la fiesta en honor de su patrono. Para ello se invitó al Predicador de Su Majestad Señor Martín Morales el cual recibiría grandes elogios por su notable oratoria por parte de la Junta de Caballeros que tres años antes 1908 lucharon por la cultura y grandeza de su pueblo y por el venerable Hermano Gainus, visitador de las Escuela Cristianas de Argel, Túnez, Malta e Islas Canarias que se hallaba aquel año realizando su visita anual al centro aruquense en el cual había introducido grandes reformas.

1913: El Instituto General Técnico de la Provincia (única) de Canarias abre una suscripción para realizar un monumento a Cervantes. El Colegio de San Juan Bautista de La Salle de Arucas participaría con 41.60 pesetas.

En mayo de 1914 el director del centro Hermano Valentiniano Elías con el deseo de fomentar la devoción a la Virgen solicita al Obispado de Canarias la creación de la “Asociación de Jóvenes bajo la advocación de María Inmaculada y de San Juan Bautista de La Salle” dirigiendo una carta al señor obispo en los siguientes términos:


El Hermano Director estimulado por el deseo de promover y dilatar la devoción a la Bienaventurada Virgen María, a Vuestra Señoría Ilustrísima y Reverendísima humildemente pide os dignéis: primero erigir canónicamente la Asociación de Jóvenes bajo la advocación de María Inmaculada y de San Juan Bautista de la Salle aprobando sus Estatutos y Reglamentos que acompañan a esta solicitud y segundo constituir Director de dicha Asociación al Presbítero y Capellán de los Hermanos de las Escuelas Cristianas de Arucas o a sus sucesores encomendando al mismo tiempo esta así erigida Asociación al Prepósito General de la Compañía de Jesús para que este se sirva agregarla a la Primaria del Colegio Romano.

Gracias que el Exponente no duda obtener del bondadoso corazón de su Ilustrísima a quien guarde Dios Nuestro Señor muchos años para bien de sus diocesanos.

Arucas a 9 de mayo de 1914

El Director
Hº Valentiniano Elías

El Hermano Valentiniano Elías no vería la creación de la Asociación de Jóvenes de María Inmaculada y San Juan Bautista de la Salle que tanto anhelaba ya que cuatro meses después de su petición al obispado seria llamado a filas por el gobierno francés para luchar en las más cruentas batallas jamás vistas hasta entonces como fueron las de la Primera Guerra Mundial y donde perdería la vida en combate a la edad de cuarenta y dos años.

Los Estatutos y Reglamentos eran de muy estricta observancia ya que para convertirte en congregante admitido tenias que pasar por aspirante en admisión ya que los estatutos establecía la existencia de tres secciones la primera la de Aspirantes, la segunda de Congregantes Activos y la tercera Congregantes honorarios.

Los Aspirantes para hacerse acreedores al título de Congregantes tenían que adoptar las siguientes prácticas piadosas.

1º- Rezar cada día una decena de rosarios.
2º- Comulgar por lo menos una vez al mes.
3º- Llevar constantemente sobre si el escapulario o la medalla que lo reemplaza.
4º- Asistir fielmente a la reunión semanal de la Congregación motivándose las ausencias a las mismas.

Dos meses después de su admisión como aspirante tenía que solicitarse la admisión a Congregante que en el caso de ser admitido se consagraban a la Virgen en reunión solemne con la siguiente formula:

¡Oh Señora Mía! ¡Oh Madre mía! Yo “pronunciaba su nombre” me ofrezco todo a voz, y en prueba de mi cordial afecto, os consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo vuestro ¡Oh Madre de bondad! Guárdame y defiéndeme como cosa y posesión vuestra.

La obligación como Congregante era esforzarse en cumplir con más fidelidad las prescripciones impuestas a los aspirantes y tomar la buena costumbre de la comunión semanal.

Los Congregantes Honorarios eran los ex alumnos del centro que quisieran seguir edificando su espíritu en oblación a la Virgen María.

1920: El tinerfeño Santiago Beyro con motivo de la presentación del libro “Justicia y Caridad” del Arcipreste Francisco Herráis nos describe un día en el colegio aruquense.

“Recuerdo cuando visite el colegio que tan acertadamente dirigen los nunca encomiados Hermanos de la Doctrina Cristiana en Arucas. Me llamó la atención el empeño de los niños en pasar el día con sus maestros, no siendo día lectivo. En grupos alegres pugnaban penetrar por las ventanas del edificio.

Me cautivaban la paz, el cariño, la dulzura de aquellos religiosos en medio de la algazara de los jóvenes”. Finalizando: “Los Hermanos saben hacer amable la escuela, este es su gran secreto”.

El primero de febrero de 1928 seria nombrado Oficial de la Academia de Francia, el Hermano Director Francisco María Quemener conocido como hermano Pablo este había ejercido en Arucas desde 1924 hasta 1930. El diploma de dicho nombramiento aparece concedido por el Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes Señor Herriot siendo además el primer diploma en su género concedido por el entonces gobierno francés circunstancia esta de gran valor. La Academia Francesa fundada en 1635 esta integrada en el Instituto de Francia con otras cuatro Academias más, la de Lenguas Antiguas, la Academia de Ciencias, la de Bellas Artes y la de Ciencias Morales y Políticas. El fin de la misma es vigilar por el uso correcto de la lengua francesa y realizar actos de Mecenazgo. Fue fundada por iniciativa de Armand-Jean du Plessis conocido por todos como el Cardenal Richelieu en 1634.

En mayo de 1931 recién inaugurada la Segunda República en España y con motivo precisamente de la celebración del patrono se invitó por parte de la dirección del centro al Cónsul de la República Francesa en Canarias.

La visita del cónsul a Arucas fue manipulada por un periódico monárquico el cual argumentó que la orden religiosa instalada en Arucas había quedado desde ese momento bajo el amparo de la República Francesa (el Cónsul de Francia siempre era invitado a las fiestas del patrono).

Inmediatamente el director del Centro Hermano Theodras Rufino dirigió una atenta carta al medio que participo con sus malas intenciones de provocar en la ya intranquila sociedad canaria el recelo que se vivía por el cambio de régimen vivido en España y en concreto en la Península a todo lo concerniente con la Iglesia, la católica en particular.

El Hermano Rufino escribió: “El centro y la Comunidad están congratulados por la simpatía y eficaz protección que ha gozado el colegio desde su fundación por parte de las autoridades tanto provinciales como locales y de la seguridad de que la seguirán disfrutando con la reciente República Española.”

Pero el futuro no era tan alentador como pensaba el Hermano Director ya que el gobierno republicano con su reciente aprobación de la Ley de Congregaciones hizo temer a la sociedad aruquense en julio de 1933 que el cierre de la fundación lasaliana en Arucas iba a ser inminente.

El Colegio de La Salle en 1933 contaba con 250 alumnos entre los de primera y segunda enseñanza librándose entre los padres de Gran Canaria verdaderas batallas para obtener una plaza de interno en el mismo, dadas la gran demanda de estas plazas y la limitación del edificio y el reducido profesorado de la orden.

Por mucho que se diga de la abnegada, paciente y silenciosa labor del colegio de San Juan Bautista de La Salle de Arucas, sería poco para expresar la realidad de aquellos instantes.

Los hermanos habían formado en Arucas a varias generaciones desde su fundación en 1908 sin sectarismo de ninguna especie, sin inculcación de determinadas orientaciones políticas o sociales.

Arucas veía que toda esta labor se perdería para siempre en virtud de la ya aludida Ley de Congregaciones que obligaría la salida de Arucas de la orden que durante veinte cinco años, había tenido la formación de la juventud no sólo de Arucas sino de Gran Canaria.

Enseguida Arucas se movilizo y organizo un homenaje al profesorado del centro a pesar de los recelos gubernativos hacia este tipo de actos…

Un padre agradecido y emocionado escribió una carta a la prensa de la época en homenaje a los hermanos en los siguientes términos:

La abnegación, la humildad y el desinterés de estos hombres se llevan las simpatías de todos. Sin retribución alguna educan a infinidad de niños pobres, entre los cuales vemos muchos cuyos padres pertenecen a las más extremas y opuestas organizaciones políticas.

Es el instinto paternal que está por encima de todas las ideologías. A los hermanos se les quiere y respeta por ese principio tan cristiano de humilde igualdad en que enmarcan a todos los alumnos, ricos y pobres, de mucho o corto entendimiento y venga de donde venga. Así es como se captan adeptos; con bondades.

Yo, he educado a todos mis hijos en vuestro colegio. Que vi morir en mis brazos al más viejo como un santo, abrazado al crucifijo, confortado con la fe que le inculcasteis, después de varios años de cruel enfermedad. Que me recreo en la bondad y educación cristiana de los que me quedan por eso os digo que admiro vuestra obra”.

En el 2008, el colegio celebró sus 100 años de historia con sencillas ceremonias. Por toda esa bella historia por la cual nos proyectamos a través del tiempo con la fuerza que le imprimen sus jóvenes alumnos/as que es renovación de siempre y la savia humana de toda institución.

Actualizado el Jueves, 09 Enero 2020 15:33 horas.

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