Tiempos de hambre y lamento


La escasez estacional de alimentos y la primera Guerra Mundial en Europa permitió que Canarias y en concreto Arucas viviera un periodo de hambre hasta bien entrado el siglo XX.


Grupo escolar 1911 1912

Los numerosos jornaleros y agricultores de subsistencia tuvieron que irse para buscar empleo en el Puerto de La Luz y Las Palmas o trabajar de peones para los terratenientes más ricos. En tiempos difíciles los agricultores de subsistencia tienen incluso que vender parte de sus tierras para comprar comestibles y pagar las deudas. Si no pueden comprar esas tierras en tiempos mejores deben luchar para vivir de las parcelas cada vez más pequeñas. Algunos pierden toda la tierra teniendo que emigrar a Cuba, Venezuela, Uruguay, etc.Y es que el gofio representó para los más necesitados lo que el pan para los acomodados, llegando a costar éste “dos pesetas el almud”, un escándalo para la época.

En 1917 en el pueblo de Bañaderos, los vecinos pudientes abrieron una suscripción para repartir semanalmente, entre la masa de necesitados, el gofio que necesiten para su alimentación cotidiana remediando, en parte, los tremendos efectos de la crisis laboral.

Y es que el gofio representó para los más necesitados lo que el pan para los acomodados, llegando a costar éste “dos pesetas el almud”, un escándalo para la época.A muchos vecinos de Arucas se les veía a diario tanto en la puerta del Ayuntamiento como en la del Juzgado, con el fin de que se les tramitara la documentación para emigrar. Allí permanecen horas y horas, esperando una oportunidad.

Fue tal la ambición de los especuladores, que recurrían hasta los medios más ilícitos, perjudicando al pueblo aruquense agobiado por la situación.

A muchos vecinos de Arucas se les veía a diario tanto en la puerta del Ayuntamiento como en la del Juzgado, con el fin de que se les tramitara la documentación para emigrar. Allí permanecen horas y horas, esperando una oportunidad.

Un Agente, encargado de la recluta de braceros, era el facultado de entregar lo que se denominaba “cartera”. La cartera era el documento indispensable para poder emigrar.

Todos estos emigrantes ya salían de Gran Canaria contratados para los países de destino.

Infancia pobreLa imagen diaria de Arucas era de calles llenas de niños sentados en las aceras mostrando sus heridas y suciedades. Estos niños eran obligados por sus madres a implorar la caridad, siendo calificados con triste e impropio nombre de “golfos”.

Sobre todo a partir de fines del XIX en España los niños vagabundos, abandonados o delincuentes, que malvivían en las calles pidiendo limosna o cometiendo, en general, delitos menores, empiezan a ser vistos como un peligro para la sociedad y aparecen instituciones y normas que pretenden su inserción en la sociedad y su control, ofreciéndoles cuidados físicos y cierta formación.

En 1918 para acabar con lamentable imagen se abrieron en Arucas dos nuevos centros escolares, uno de niños en el Trapiche y otro mixto en Santidad.

Por si fuera poco, el calvario de la población de este municipio, siendo alcalde accidental el Señor Don Pedro Pérez y Pérez, ordena al veterinario municipal, Pedro Argüello del Fresno, decomisar la leche que vendía en la calle gentes sin escrúpulos, que previos análisis del señor veterinario se comprobó que estaba adulterada.El 19 de Abril de este 1918 negro, el Sr. Delegado del Gobierno de su Majestad, señor Luengo se dirige a los alcaldes de la isla, entre ellos al de Arucas, el Sr. Don Antonio Codorniú y Rodríguez comunicándole que pronto llegará un esperado cargamento de maíz que hará trabajar los molinos de Arucas para alimentar a una, ya de por sí, desesperada población.

El maíz llegó a Gran Canaria concedido por el gobierno español en los vapores “León XIII” e “Infanta Isabel de Borbón”. Dicho maíz fue comprado en Argentina.

En el reparto realizado en Las Palmas al municipio de Arucas con 12.548 habitantes (el más poblado del norte en 1.918) le correspondió 28.860 kilos de tan apreciado maíz.

El gofio era expedido en los molinos mediante bonos familiares que servían de control de las ventas de cada industrial.No sólo presentaba un gran contenido de agua sino de sustancias extrañas que provocaban serios y complicados trastornos de salud a la población.

Por si fuera poco, el calvario de la población de este municipio, siendo alcalde accidental el Señor Don Pedro Pérez y Pérez, ordena al veterinario municipal, Pedro Argüello del Fresno, decomisar la leche que vendía en la calle gentes sin escrúpulos, que previos análisis del señor veterinario se comprobó que estaba adulterada.

No sólo presentaba un gran contenido de agua sino de sustancias extrañas que provocaban serios y complicados trastornos de salud a la población.

Esta vez el pueblo de Arucas acostumbrado a que la autoridad municipal no les tuviera en cuenta aplaudió y felicitó la decisión de la Alcaldía.

 

Actualizado el Martes, 24 Marzo 2020 01:38 horas.

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