Fiesta de San Antonio del Terrero de Arucas: recuperando la memoria histórica


Desde 1930 hasta el año 1935, un grupo de amigos y vecinos del Terrero (Calle Juan de Dios Martín) movidos por un profundo amor a su barrio, a su gente y sobre todo a sus tradiciones, decidieron aunar sus diferentes talentos a fin de promocionar su más clara y genuina expresión cultural “la fiesta”.


Banda Municipal en el Terrero

Dice Felipe Bermúdez, en su obra “Fiesta Canaria”, que las fiestas son la respiración de los pueblos y necesitan de ellas para vivir.

Para ello nombrarían, como patrono y santo protector, a San Antonio de Padua, fraile franciscano, nacido en Portugal, el cual adquiriría su apellido, por el que lo conoce todo el mundo, de la ciudad italiana de Padua donde murió y donde todavía se veneran sus reliquias.

SAN ANTONIO DE PADUA. Parroquia de San Juan Bautista de ArucasEl Papa León XIII lo llamó “el Santo de todo el mundo” porque su imagen se encuentra en muchas partes.

No sé el origen ni el motivo de esta devoción antoniana en los vecinos del Terrero. Quizá San Antonio de Padua, con su atractiva juventud, despertaba en los jóvenes del Terrero el deseo de encomendarse a él y la confianza de que ha de ser su protector hasta que lograsen un acomodo en la vida.

Aunque en años de penuria y escasez y no se pudiera desenvolver en la abundancia, cada familia se las ingeniaba para que ese día no faltase para celebrar. Así las madres se prestaban a preparar los ingredientes para que ese día en el hogar estuviese presente el típico sancocho de papas y unos plátanos verdes guisados con pella de gofio y ron de Arucas.

En 1931 se presentaba en el Ayuntamiento una comisión de vecinos, presidida por don Manuel Almeida, con el propósito de que la Corporación colaborara en las fiestas con alguna cantidad de dinero para gastos y que la Banda Municipal amenizara los actos.

Aquel primer Ayuntamiento republicano acordaría librar la cantidad de cincuenta pesetas para dicho fin pudiendo asistir la Banda Municipal, siempre que la comisión le abone la cantidad que aquella tenga estipulada para cada tocata.

No así tuvieron tanta suerte, un año más tarde, donde don Juan Ramón Santana Vélez, presidente de la comisión del momento, pedía al Ayuntamiento se permitiera a dicha comisión organizadora de los expresados festejos, cobrar los arbitrios por ocupación de la vía pública con ventorrillos, molinillos y cajas de turrón. Dicha petición fue denegada ya que ello “constituiría una transgresión de la ley”.

El programa de festejos de 1932 nos da un ejemplo de cómo vivieron nuestros abuelos aquellas fiestas, desarrollándose de la siguiente manera:

Día 17 - A las doce: Repique de campanas y anuncio de las fiestas recorriendo el barrio y la ciudad varios gigantes y cabezudos. A las siete de la tarde, en la calle Juan de Dios Martín lucirá una fantástica iluminación eléctrica exhibiéndose de nuevo los gigantes y cabezudos. A continuación concierto de la Banda Municipal, quemándose en los intermedios variadas piezas de fuegos artificiales.

Día 18 - A las nueve y media: Función religiosa en nuestra parroquia con sermón a cargo del capellán de San Andrés don José Aguiar. Terminada ésta saldrá la procesión.

A las tres y media: Carreras en bicicletas partiendo de Visvique siendo el punto de meta la entrada a la calle Los López. Al vencedor se le regalará un premio. De cinco a siete de la tarde paseo y música en la calle Juan de Dios Martín.

Día 19 - A las cuatro de la tarde, después de variados juegos, habrá un número sensacional donde se adjudicará un regalo de magníficos tabacos de la fábrica de don José Manuel Caballero.

El número sensacional consistía en que, entre la colección de burros presentes en el acto, alguno o algunos de los mismos que se resistan a rebuznar, cuando sean imitados en su canto por el vecino don Cándido Santana Falcón (Candidito “El Panadero”), sería el ganador del premio. Como final habrá un concurso de cantos canarios.

Día 20 - A las cinco de la tarde: Gira al “Morrete” en la Hoya de San Juan. Fin de Fiestas.

El número del arco de este año correspondió al 2.473 que se adjudicó el vecino Francisco Cerpa Batista.

Este sencillo programa constituía, estimado lector, la esencia de esta fiesta, casi familiar, en honor a San Antonio de Padua que vivieron nuestros abuelos y cuyo hecho no deja de existir sólo porque haya sido ignorada de la macro historia de Arucas.


Nota: Quiero agradecer a don Ramón Santana Rodríguez (Monsi) su colaboración.

Dedicatoria: A los hermanos Juan y Pedro Ferrera por “traspasarme sus sentimientos y recuerdos” del Terrero y a Jaime Falcón Rodríguez IN MEMORIAM.


 

Actualizado el Lunes, 30 Marzo 2020 18:15 horas.

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