La fábrica de tabacos y cigarrillos “La Nueva España”


La fábrica de tabacos “La Nueva España” (antes el Cuarenta y Tres) estuvo enclavada en la popular calle Los López de la Ciudad de Arucas. Dicha industria fue fundada en 1930 por don José Manuel Caballero Cabrera, hombre de ideas avanzadas para la época en el mundo de lo que hoy se llama marketing.


Cigarreras. Archivo Histórico

La fábrica contaba con una planta de 700 metros cuadrados, mucha luz y buena ventilación que le daba una cierta seguridad e higiene laboral sobre todo en esta clase de industria donde las operarias perdían su color natural cambiándolo por uno amarillento al estar en cuartos cerrados y sin ventilación.

Don José Manuel Caballero Cabrera era hijo de otro emprendedor, don José Caballero Vega, natural de la Villa de Ingenio que vino del municipio sureño buscando “el dorado” ya que cuando avanzaba la segunda mitad del siglo XIX la caña de azúcar había reaparecido por nuestro municipio con fuerza y la cochinilla dejaba sin lugar a dudas una Arucas con una economía fuerte con la diferencia que los que se enriquecían eran los grandes propietarios porque los jornales siempre fueron muy bajos.La industria de la calle Los López era un verdadero laberinto de correas, transmisiones, máquinas picadoras, afiladoras automáticas, todo movido por motores eléctricos figurando, sin exagerar, como una de las principales de la provincia con una producción de cincuenta mil cigarrillos por hora. Era don José Caballero Vega un artesano zapatero de mucha experiencia y debió mirar que en la industrial y ricachona ciudad norteña le aguardaba mejor porvenir que en su Ingenio natal.

En Arucas conoció a doña Lorenza Cabrera Ponce con la cual se casaría en 1887. Ella aportaría al matrimonio tierras, aguas y casas y el de Ingenio su brillante taller de zapatos que le iba rebosando de perras el cajón. Nueve varones y tres mujeres traerían al mundo don José y doña Lorenza, entre ellos nuestro protagonista el industrial José Caballero Cabrera.

La industria de la calle Los López era un verdadero laberinto de correas, transmisiones, máquinas picadoras, afiladoras automáticas, todo movido por motores eléctricos figurando, sin exagerar, como una de las principales de la provincia con una producción de cincuenta mil cigarrillos por hora.

En la máquina de fabricación el tabaco era almacenado provisionalmente en tolvas que de forma continua permitían que cantidades medidas de relleno caigan en el papel de cigarrillo preparado.

Las máquinas empaquetadoras insertaban los cigarrillos en los paquetes, los paquetes en cartones y los cartones en cajas.

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Esta empresa se adelantó, como afirmaba antes, en el tiempo en la cuestión publicitaria ya que don José obsequiaba a sus clientes con juegos de alcoba, ventiladores a través de sorteos y no como hacía la competencia que utilizaba el sistema de reunir cupones por cajetillas de tabaco consumida que no dejaba de ser una aberración contra la salud.

Al margen de este quehacer industrial, hizo cuanto pudo en provecho de su ciudad natal y sus deportes, promocionó las primeras carreras ciclistas que organizaba la Sociedad Velocipédica aruquense donando a los vencedores del deporte del pedal una magnífica bicicleta de carreras. Con el comerciante don Salvador Rodríguez acondicionaría el estadio

“La Nueva España” era una empresa que curiosamente vendía muy bien sus productos en muchos lugares de las islas, salvo en Arucas. A don José cuando se le preguntaba por ello contestaba “nadie es profeta en su tierra”.

“Nueva España”, de muy gratos recuerdos para sus paisanos y múltiples decepciones por ejemplo para la afición galdense, que en dicho recinto nunca vería a su equipo titular triunfar al Club Deportivo Arucas. La explotación del campo de fútbol pasaría luego a otro industrial aruquense don Juan Cardona Castellano. Hoy día se sitúa en dicho lugar el “nuevo” Colegio La Salle de Arucas.

“La Nueva España” era una empresa que curiosamente vendía muy bien sus productos en muchos lugares de las islas, salvo en Arucas.

A don José cuando se le preguntaba por ello contestaba “nadie es profeta en su tierra”.

Se daba incluso el caso extremo que aún siendo todo su personal del barrio de La Goleta era donde menos se vendía el tabaco de “La Nueva España”.

Vista parcial del estadio Cardona. EL TERRERO. ARUCAS.

El industrial echaba la culpa de este asunto no porque en Arucas los fumadores tuvieran mejor paladar, sino a los vendedores detallistas que se excusan en decir que los clientes aruquenses no se los piden.

José Manuel Caballero lanzaría al mercado en 1933 dos de sus productos estrella: las marcas “Tentación” cigarrillo realizado de hoja de virginia cuya característica es su secado con aire caliente, tabaco maduro y dulce que se fuma sin problemas y donde es importante las mixturas inglesas y las mezclas aromáticas, y “Nueva España” este último de picadura granulada importada directamente de la isla de Cuba. Es un tabaco para pipa o cigarrillo granulado en máquinas especiales. En otros lugares de España a este tipo de tabaco se le conoce como “caldo de gallina”.

“Lo más difícil del oficio de un fabricante de tabacos es rematar un puro, hacerle la puntaLa fábrica de tabacos de don José Manuel Caballero fue comprada en diciembre de 1947 por Nicolás Socorro Guerra pasando a denominarse “Apolo” y desaparecida en la segunda mitad del pasado siglo XX. con un hábil giro de yema del pulgar y una espátula mojada en líquida goma, cercenándole después el rabo de un tijeretazo veloz. La punta aguda, el cuerpo algo grueso, la capa liada en elegante espiral, la tripa no tan apretada que no debe aspirar el humo ni tan floja que el cigarro se arrugase al secarse”.

“Elaborado el puro, comenzaría la liturgia del buen catador que consiste en enjuagarse la boca para saborearlo mejor, lo aprietan cerca del oído para oír si cruje mucho o poco dependiendo de la humedad, lo encienden con fósforo de palo y, sobre todo, se relaciona con él relajado y tranquilo, dejándose envolver por su aroma permitiendo que el humo que desprende nos evoque gratos recuerdos”.

Animaría don José a través de sucesivas campañas publicitarias que por “patriotismo” se decidieran los fumadores de Arucas a fumar los cigarrillos Nueva España fomentando así una de sus principales industrias.

La fábrica de tabacos de don José Manuel Caballero fue comprada en diciembre de 1947 por Nicolás Socorro Guerra pasando a denominarse “Apolo” y desaparecida en la segunda mitad del pasado siglo XX.

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