Arucas 1936, la revolución frustrada


A comienzos del siglo XX, los teóricos de la II Internacional consideraban que los conflictos sociales acabarían lanzando violentamente a un proletariado, cada vez más paupérrimo y numeroso, contra la minoritaria clase burguesa, dando como resultado el triunfo de la revolución socialista.


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Arucas no vivió de espaldas a todo esto y en 1936 estalló una huelga general en el municipio donde los huelguistas exigían respeto para sus derechos mientras éstos atropellaban los derechos del resto de la población, como a continuación relataremos.

En marzo de 1936 el Gobernador Civil, señor Ramos Vallecido, visitaba Arucas ante los rumores de que se estaba gestando una huelga. Éste afirmó: “Vengo a Arucas para ver si soluciono algunos asuntos relacionados con la cuestión del trabajo ya que por lo visto hay obreros que tienen muy pocas ganas de trabajar y patronos con pocas ganas de dar trabajo. Vamos a ver la forma de que trabajen unos y den trabajo los otros”.

Le fue presentado por una Comisión Patronal un proyecto de solución del paro.

El paro forzoso en Arucas, como en el resto de la isla, era alarmante por el escaso valor de la fruta, la escasez de capitales y de agua aunque también fue utilizada muchas veces como excusa para mandar a mucha gente al paro.

El 22 de abril se celebra en Las Palmas una Asamblea de la Federación Patronal de Agricultores dirigida porEl paro forzoso en Arucas, como en el resto de la isla, era alarmante por el escaso valor de la fruta, la escasez de capitales y de agua aunque también fue utilizada muchas veces como excusa para mandar a mucha gente al paro. el letrado asesor de la misma don Matías Vega Guerra (años más tarde presidiría el Cabildo de Gran Canaria durante 15 años) a fin de cambiar impresiones sobre la difícil situación por la que se atraviesa, agravada por el paro forzoso.

Entre otros asuntos, se acordó presentar una querella criminal contra el Alcalde de Arucas don Juan Doreste Casanova quién ordenó la detención, ilegal a todas vistas, de dos propietarios agrícolas de esta ciudad cuando asistían a una reunión en el mismo Ayuntamiento.

El 14 de mayo, en Arucas, se estaba calentando el ambiente para una de sus mayores huelgas generales donde incluso hubo detenciones de obreros con armas.Otra de las soluciones al paro fue la construcción de importantes vías de comunicación como fue la carretera que une Las Palmas de Gran Canaria con el pueblo aruquense de San Andrés, proyecto éste que dormía, desde hace tiempo, el sueño de los justos en los cajones ministeriales en Madrid.

Dicho proyecto da unos datos interesantes, uno de ellos era que se ahorraba, solo en gasolina, medio millón de pesetas anuales beneficiándose el servicio de camiones de los sindicatos por ello.

El 14 de mayo, en Arucas, se estaba calentando el ambiente para una de sus mayores huelgas generales donde incluso hubo detenciones de obreros con armas.

Esto ocurrió en el almacén de empaquetado de “El Puertillo”. Los empleados de dicho almacén sostenían, desde hacía tiempo, una huelga de brazos caídos apoyados por el Sindicato Unión Agrícola.

HUELGA DE CAMPESINOS

Fue el propio Alcalde Doreste Casanova quien, alertado por la guardia municipal de la existencia de armas en dicho almacén, se personó en el lugar y practicó un cacheo entre todo el personal, hallándosele armas al vecino de Bañaderos Manuel Jiménez y Pedro González Lorenzo, vecino de Arucas. Dichas armas eran pistolas marca “Astra” y varios cargadores. Ambos fueron puestos a disposición del Juez de Instrucción, quién decretó su ingreso en prisión.

El Gobernador Civil interino señor Rodríguez Trujillo, con el asesoramiento del Frente Popular, se dirigió a los ministerios de Gobernación y Obras para que con urgencia se concedieran 50.000 pesetas con destino a ensanchar carreteras en Arucas para así paliar el paro y desdicha en este municipio.El 28 de mayo, a las doce del día, se inició la huelga general en Arucas. El paro fue absoluto comenzando el comité de huelga sus funciones.

El 24 de mayo ya circulaba por Arucas el rumor de una próxima huelga general. El Alcalde Doreste Casanova fue el encargado de presentar un pliego de reivindicaciones sindicales al Gobernador Civil.

En el pliego se establecía:

1º Abaratamiento inmediato de las subsistencias.
2º Abaratar el precio exorbitante del agua de regadío.
3º La repoblación forestal de las laderas del municipio.
4º El comienzo inmediato de las obras de una presa.

Los almacenes, las fincas, los comercios y las obras públicas cesaron totalmente en la ciudad. Bañaderos, Montaña Cardones, Trapiche, Tenoya, Portales y Santidad estaban totalmente controlados por los piquetes huelguistas.El Gobernador indicó que las estimaba un tanto difíciles y que su resolución debía hacerse por “medios legales”.

Para responder a las propuestas de los sindicatos de Arucas, la Federación Patronal se reunió en Asamblea Extraordinaria y entre muchos puntos se habla que en el caso de que se inicie una huelga ésta sería ilegal, si no han tenido en cuenta los plazos de la ley de Jurados Mixtos y que, sobre el jornal a pagar en Arucas, corresponde determinarlo a los Jurados Mixtos del Trabajo Rural en virtud del artículo 19 de la Ley 27/11 de 1925.

El 28 de mayo, a las doce del día, se inició la huelga general en Arucas. El paro fue absoluto comenzando el comité de huelga sus funciones.

La organización sindical aruquense contaba con 3.500 afiliados de los cuales 1.800 estaban en paro forzoso. Casi todos pertenecían a las secciones de empaquetado y peones agrícolas, la mayoría mujeres.Los almacenes, las fincas, los comercios y las obras públicas cesaron totalmente en la ciudad. Bañaderos, Montaña Cardones, Trapiche, Tenoya, Portales y Santidad estaban totalmente controlados por los piquetes huelguistas.

En el local de la Federación Obrera, el Comité de Huelga se reunía con los representantes de los pueblos que esperaban órdenes para el movimiento de fuerzas.

La organización sindical aruquense contaba con 3.500 afiliados de los cuales 1.800 estaban en paro forzoso. Casi todos pertenecían a las secciones de empaquetado y peones agrícolas, la mayoría mujeres.

El sindicato no estaba en condiciones económicas para ayudar a los camaradas sin trabajo. Cada familia tenía que arreglárselas como pudiera.

En el cuartel de la Guardia Civil se habían concentrado fuerzas de Arucas, Guía, Gáldar y Agaete y se enviaron, incluso desde Tenerife, unos 44 Guardias de Asalto para reforzar a las fuerzas policiales destacadas en la ciudad, garantizando la circulación de vehículos prohibida por los piquetes y la retirada de piedras de la vía.

El sindicato no estaba en condiciones económicas para ayudar a los camaradas sin trabajo. Cada familia tenía que arreglárselas como pudiera.La tarde de este día 28 se produjo un atentado contra dos vecinos de Arucas que circulaban en coche por la ciudad. Los vecinos eran don Emilio Ferrer y don Bernardino del Toro. Éstos no hicieron caso de un piquete que les dio el alto. Al verse rodeados tuvieron que parar para no atropellar a nadie, fueron sacados a la fuerza del vehículo y posteriormente se oyeron unos tiros. Entre la confusión y el nerviosismo, los vecinos El Gobernador Civil dio órdenes para que la fuerza pública disolviera a los grupos de obreros de las carreteras.fueron detenidos por los huelguistas y llevados al cuartelillo con la acusación de que fueron ellos los que habían abierto fuego contra el piquete. A continuación el coche de don Bernardino fue incendiado al igual que la casa del señor Ferrer.

El día 29 se desarrolló también sin que se pudiera circular en libertad por la ciudad. El Gobernador Civil dio órdenes para que la fuerza pública disolviera a los grupos de obreros de las carreteras.

La Federación Obrera de Arucas contraataca enviando una petición al Sindicato Marítimo Los víveres ya escaseaban en la Ciudad, obligando a los Hermanos de la Doctrina Cristiana (La Salle) ante las dificultades de alimentar a sus alumnos internos, a desalojar el colegio y enviarlos a sus casas.para que no fuesen cargados en los barcos los plátanos procedentes de Arucas. Ésta accede a la petición, la fruta no se cargó y la que estaba cargada se volvió a sacar de las bodegas pudriéndose toda la fruta sobre el muelle.

Los víveres ya escaseaban en la Ciudad, obligando a los Hermanos de la Doctrina Cristiana (La Salle) ante las dificultades de alimentar a sus alumnos internos, a desalojar el colegio y enviarlos a sus casas. La mayoría de los niños internos procedían de Las Palmas de Gran Canaria. A las once de la noche del día 30 de mayo llegó el notición, la huelga se había suspendido, acabándose así tres días intensos en la ciudad.Éstos tuvieron que ir caminando desde Arucas hasta Tamaraceite y desde allí en coche hasta Las Palmas de Gran Canaria donde les esperaban sus desesperados padres.

Para poder comprar un poco de comida, circular con el coche (siempre que fuese urgente) o mandar a la sirvienta a hacer un recado había que contar con un permiso del “Comité de Huelga”.

A las once de la noche del día 30 de mayo llegó el notición, la huelga se había suspendido, acabándose así tres días intensos en la ciudad.

Se afirmaba que fue desde Madrid donde se sugirió terminar con el conflicto, conflicto que se cerró en falso.

Los ciudadanos se preguntaban si la huelga se terminó por órdenes enérgicas de la superioridad, de acuerdo con el criterio sustentando en Consejo de Ministros para terminar radicalmente toda clase de conflicto y huelgas que no obedezcan las normas o no se ajusten a la ley, ó por el contrario, se ha tomado porque el ministro de comunicaciones, el señor Giner de los Ríos, venía a Canarias.

Por ahora los pliegos de reivindicaciones se irían estudiando en días sucesivos. En Arucas se prometió, desde ahora, la ocupación de 600 obreros hallados en paro forzoso y el pago de jornales a razón de 6 pesetas.Se afirmaba que fue desde Madrid donde se sugirió terminar con el conflicto, conflicto que se cerró en falso.

Los perjuicios fueron enormes, además de la inquietud e intranquilidad que generó en la población.

El 1 de junio la “Gaceta” (Boletín Oficial) publica un decreto del Ministerio de Trabajo donde se dispone que “serán multados con 25 a 100 pesetas los patronos que no readmitan obreros en sus tierras o fábricas.”

El 6 de junio el Gobernador Civil Señor Rodríguez Trujillo convocaría una reunión para el día 8 entre representantes del Frente Popular, Sindicato Obrero y Patronal de Agricultores con el propósito de llegar a un compromiso para lograr la paz en el campo aruquense.

El diputado a su llegada a Gran Canaria había comentado: “Confío en una solución esperando en que se impondrá una actitud de serenidad. He leído las reivindicaciones de los trabajadores de la ciudad de Arucas y las estimo admisibles, si los patronos se disponen a la concordia”.Esta reunión sería la última del señor Rodríguez ya que, esa misma noche, llegaría a Gran Canaria el nuevo Gobernador, señor Boix Roig procedente de Palencia donde ejerció de Gobernador.

A las 5 de la tarde del día 8 se celebró una nueva reunión que sería presidida por el nuevo Gobernador y contaría también con la presencia del diputado canario, recién llegado de Madrid, don José Antonio Junco Toral (Socialista).

El diputado a su llegada a Gran Canaria había comentado: “Confío en una solución esperando en que se impondrá una actitud de serenidad. He leído las reivindicaciones de los trabajadores de la ciudad de Arucas y las estimo admisibles, si los patronos se disponen a la concordia”.

La reunión duró 3 horas. El señor Boix Roig declaró que había tenido una conversación telefónica con el Director General de Trabajo, quien le había manifestado que seguía en vigor un Laudo Arbitral de 1933 cuyos términos disponían que los patronos tenían que pagar 6 pesetas a los trabajadores y que aplicando el Laudo, retrospectivamente, tendrían que pagar 3 millones de pesetas en jornales. Es decir, abonando las diferencias desde abril de 1933.

La reunión duró 3 horas. El señor Boix Roig declaró que había tenido una conversación telefónica con el Director General de Trabajo, quien le había manifestado que seguía en vigor un Laudo Arbitral de 1933 cuyos términos disponían que los patronos tenían que pagar 6 pesetas a los trabajadores y que aplicando el Laudo, retrospectivamente, tendrían que pagar 3 millones de pesetas en jornales. Es decir, abonando las diferencias desde abril de 1933.La patronal declaró que ésto era una imposición y que de imponerse dicho Laudo se quedarían sin trabajo 2.000 obreros.

La Federación Obrera se disponía a declarar una huelga general que asumiría a Gran Canaria en el caos. También comentaron que los patronos tenían capacidad para colocar más obreros y pagar los jornales por la pasada huelga.

En vista que no se llegaba a un acuerdo se suspendió la reunión volviendo la inquietud y el pesimismo al municipio de Arucas.

El 10 de junio el hacendado aruquense don Felipe Massieu de la Rocha fue el primero en ser condenado por una Comisión Arbitral a readmitir en el mismo puesto de antes de la huelga a 107 empleados despedidos.

El 18 de junio se firmaría en el Gobierno Civil un pacto entre la Patronal y la Federación de Obreros de Arucas, más bien fue una tregua, para poder confeccionar un acuerdo sólido que diera fin al conflicto obrero.

Entre los acuerdos nos encontramos con:

1º El reintegro inmediato de los obreros tal como estaban el comienzo del conflicto.
2º Nombramiento de comisiones patronales y obreras para examinar las condiciones de cada finca, para obrar en consecuencia en cuanto a la ocupación de obreros se refiere.La patronal declaró que ésto era una imposición y que de imponerse dicho Laudo se quedarían sin trabajo 2.000 obreros.

Mientras tanto, la noche de este día 18 se sucederían dos hechos en Arucas: En la finca “Hoya Alta” propiedad de don José González Henríquez, dos vecinos destrozaban cien cepas de plataneras siendo detenidos por la Guardia Civil. En la ciudad elementos de extrema derecha querían montar escándalo pero fueron detenidos rápidamente por la Benemérita.

El 18 de junio se firmaría en el Gobierno Civil un pacto entre la Patronal y la Federación de Obreros de Arucas, más bien fue una treguaEl Gobierno de Madrid está claro que influyó para que la huelga desatada en mayo de 1936 acabara lo más pronto posible, pero también se provocaba, desde la metrópoli, con discursos como el del socialista Largo Caballero que afirmaba: “La clase trabajadora tiene que hacer la revolución, si no nos dejan, iremos a la guerra civil. Cuando salgamos a la calle, que no nos hablen de generosidad y que no nos culpen si los excesos de la revolución se extreman hasta el punto de no respetar cosas ni personas”.

Actualizado el Martes, 26 Mayo 2020 02:34 horas.

2 comentarios

  • G. Arencibia Jueves, 28 Mayo 2020 20:35 Enlace al Comentario

    Muy buen artículo don Armando. Esa historia de abusos, desidia y pobreza extrema ya pocos la recuerdan.

  • Jornalero Miércoles, 27 Mayo 2020 09:19 Enlace al Comentario

    El fascismo patronal, desde siempre haciendo de las suyas.

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