Andas y custodias históricas del Corpus de Gran Canaria


Finalizada la conquista del archipiélago canario, sus nuevos habitantes comenzaron a festejar sus celebraciones litúrgicas con toda normalidad. La festividad en honor a la exaltación de la presencia real de Jesús en la Eucaristía más conocida como el Corpus Christi fue siempre la más solemne de todas las celebraciones, imitando a la ciudad de Sevilla, a quién la diócesis de Canarias, cómo diócesis dependiente, procuraba seguir.


CUSTODIA

El deseo, por parte del Cabildo Catedralicio de Las Palmas, de tener una custodia procesional se remonta a 1528 aunque no será hasta 1604 cuando definitivamente sus capitulares tomasen la decisión de labrarla para el Corpus Christi canario. Sin duda, esta predisposición estuvo inducida por el espíritu de la Contrarreforma y de la importancia que, tanto la festividad como su propia escenografía, adquirieron en la época. Bajo la influencia jesuita y con la vista puesta en la capital económica del Imperio de los Austrias, donde se habían labrado señeras y memorables creaciones en plata, el Cabildo decidió que fuese en los obradores sevillanos, donde se llevase a buen puerto el proyecto.

El 21 de marzo de 1611, por encargo del cabildo eclesiástico de la Catedral de Canarias, el platero Juan de Alfaro y Cuesta fabricó una custodia, estrenándose el 18 de junio de 1615 en la estación eucarística que transitó las calles del barrio de Vegueta.

El delicado arte de las custodias también llegó a Gran Canaria y se adentró en la Catedral de Santa Ana, en iglesias y parroquias y en las capillas de los conventos. De esas custodias y relicarios eucarísticos destacaremos las dos muy artísticas de la Catedral: la primera de ellas; muy antigua, de plata, sobredorada y con rayos resplandecientes, y de sencilla y esbelta silueta, y la segunda; bella, barroca y ostentosa, enriquecida con piedras preciosas, debida a Damián de Castro, afamado orfebre cordobés del siglo XVIII, que es la que exhibe la Sagrada Forma en la Solemne procesión de Corpus sobre el trono y artístico templete de plata. La presencia de esta custodia y del arte de Damián de Castro en Canarias se debe a la amistad que con él tuvo el obispo de Canarias, Francisco Javier Delgado y Venegas, luego Obispo de Sigüenza, y más tarde, Arzobispo - Cardenal de Sevilla, conocimiento y amistad que databa de cuando el citado obispo había sido canónigo Magistral de la Catedral de Córdoba. De esta amistad se benefició considerablemente nuestras islas, recibiendo muy valiosas y artísticas obras salidas de su taller, como cálices, coronas, copones, vinajeras y cruces procesionales.

CORPUS CATEDRAL. FOTO. DIÓCESIS DE CANARIAS

De Damián de Castro son también las notables custodias de la plata sobredorada y pedrería de las parroquias de Santiago Apóstol de Gáldar y San Gregorio de Telde, ésta procedente del antiguo convento Franciscano de dicha ciudad, y la de la parroquia Matriz de la Concepción de la Orotava.

Otras custodias antiguas de mucho mérito artístico son las de la parroquia de Santo Domingo de Las Palmas de Gran Canaria, que fue del desaparecido convento dominico de San Pedro Mártir, y la de la parroquia de San Bernardo, que perteneció al convento de la Concepción de monjas cistercienses; la de Santo Domingo luce el bello y radiante ostensorio sobre la esbelta figura de Santo Tomás de Aquino, y la de San Bernardo con ostensorio dentro de viril con centelleantes estrellas y piedras preciosas, descansando en la cabeza de la emblemática y heráldica águila de San Juan.

Estas custodias suntuosas pasearon por las calles de Las Palmas de Gran Canaria hasta casi la mitad del siglo XIX, dentro de los días de La Octava de Corpus, la Majestad Augusta de la Eucaristía, en las procesiones que salían de los conventos de monjas bernardas y de los religiosos dominicos.

También son muy preciadas las custodias de la Basílica de Nuestra Señora del Pino de Teror, San Juan Bautista de Telde, Santa María de Guía, San Juan Bautista de Arucas, parroquia Matriz de San Agustín y San Francisco de Borja en Las Palmas de Gran Canaria.

De la fiesta de Corpus dijo el Obispo de Canarias Cristóbal de Cámara y Murga, en sus Constituciones Sinodales de 1629, que era de la más alegre y con mayor solemnidad recibida entre las fiestas del año, por su grandeza, culto y veneración que se debe al Santísimo Sacramento del Altar, de ahí que el llevar las varas del palio, constituyera, desde muy antiguo un alto honor, que solo merecían los individuos de la Real Justicia, los miembros del Consejo Municipal y los jefes del ejército.


NOTAS:

1.- Historia de la Catedral de Canarias. Cazorla León, Santiago. Real Sociedad Económica de Amigos del País. Las Palmas de Gran Canaria. 1992.

2.- Carta de obligación de Juan de Alfaro y Cuesta, platero para hacer una custodia procesional del Corpus para la iglesia catedral de Canarias y Carta de finiquito de la custodia. Protocolos Notariales, 12678P y 12703P. Archivo Histórico Provincial de Sevilla.

3.- Jesús PALOMERO PÁRAMO: El platero Juan de Alfaro y Cuesta y las ‘andas del corpus’ de la Catedral de Las Palmas de Gran Canaria; Sevilla, 2015.


 

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