Alfonso XIII: no me esperes en abril


Hace ciento catorce años visitaba las Islas Canarias Su Majestad Alfonso XIII siendo ésta la primera visita realizada por un Jefe de Estado al Archipiélago Canario.


ALFONSO XIII EN LAS PALMAS. FOTO

Pues bien, el sábado 31 de Marzo de 1906 desembarcaba en el Puerto de la Luz y Las Palmas el joven rey acompañado de su hermana la Infanta María Teresa; el marido de ésta, el Infante Fernando de Baviera; y los ministros de la Guerra, General Luque; de Marina, General Víctor Concas y Palau; Gobernación, Álvaro de Figueroa y Torres más conocido por su título nobiliario de Conde de Romanones y algún que otro aristócrata animador del rey.

Toda esta corte llegó en los buques de la escuadra española, acorazados Pelayo, Carlos V, Extremadura y el Río de Plata, cruceros Princesa de Asturias y Osada, el Trasatlántico Alfonso XII y el yate real Giralda en el cual hizo el Monarca la travesía entre las islas.

En su visita a Gran Canaria estaba prevista una serie de visitas a los pueblos del interior, entre ellos Arucas. Arucas en 1906 era una ciudad de primera por su agricultura e industria y rivalizaba con Guía, Telde y Gáldar en riqueza. Sirva de ejemplo la fábrica azucarera de San Pedro y los innumerables trapiches que funcionaban en su territorio.

La hectárea de tierra destinada al plátano valía entre cincuenta y treinta mil pesetas, siendo la más cotizada la fértil Vega de Arucas.

El joven rey, al pisar tierra, fue escoltado por la ciudad por un gran gentío, visitando la Catedral de Santa Ana, el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, el Museo Canario y el Teatro Pérez Gáldos.

En su segundo día de estancia en Gran Canaria asistió a una jura de bandera frente a la comandancia de tropas, pasó revista a las baterías defensivas de la ciudad y visitó los municipios de Santa Brígida y San Mateo.

Los ciudadanos de Arucas se desbordaron en los preparativos del recibimiento, haciendo un gasto inmenso, no doliéndoles en prenda cuando se trataba de que quede bien puesto su nombre.

Mientras, el rey se encontraba en el hotel de Santa Brígida cuando oyó cantar en la sala del establecimiento. Éste, acompañado de la Infanta, penetró en ella y cual fue la sorpresa al ver que el que cantaba era el famoso barítono canario Néstor de la Torre acompañado al piano por el maestro Bernardino Valle Chiniestra, famoso compositor y director de orquesta, siendo ambos felicitados por el rey.

En Arucas nervios e ilusión, se derrocharon banderolas, arcos de triunfo y flores desde la entrada de la ciudad hasta su salida por donde se contaba había de pasar la comitiva. Cabe destacar lo bien que estaba adornada la calle de León y Castillo. Junto a la cantonera que distribuía sus aguas, la Heredad hizo construir un arco de 15 metros de alto adornado con flores, resultando de lo más elegante.

De la misma manera adornó la Heredad la Presa del Pinto con banderolas y flores. También se tenían preparados y cargados cincuenta barretes de pólvora para hacerlos explotar, uno a uno, al paso de la comitiva real, resultando una especie de salvas de honor.

La fábrica azucarera “San Pedro”, primer establecimiento industrial de la provincia, levantó, próximo a la cancela de entrada, un hermoso arco causando gran admiración de la población porque estaba todo hecho de cañas de azúcar al igual que las letras dedicatorias. La base del arco estaba realizada de sacos de azúcar con la marca de la fábrica y el escudo real ya que éstos eran proveedores de la Real Casa.

El trabajo en las fincas y comercios quedaron parados dicho día para poder acudir a vitorear a su Rey.

De Tejeda, Artenara, Firgas y Moya acudían familias enteras haciendo difícil circular por las calles de Arucas. Desde el amanecer estaban las calles de bote en bote ya que la visita estaba anunciada para las nueve de la mañana.

Al mismo tiempo, el Rey se encontraba en el puerto de la Luz visitando los buques de guerra extranjeros anclados en dicho puerto, al igual que invitaba a las autoridades de Las Palmas a un banquete abordo del Alfonso XII. Y ¡vaya banquete! (Los borbones a principios del siglo XX optaron por redactar los menús en francés, por considerarlo más distinguido. “El francés es la lengua del lujo, del amor y la gastronomía”).

Filet de baeuf a la Montpensier
Créme diplomate
Aspic de foie gras
Glase Marie Loise
Medallones a la pricesita
 
Vinos :
Château Mouton
Madera

Todo esto hizo que el Rey manifestara “que no tenía tiempo de aceptar la gira a la Ciudad de Arucas”.

En dicha ciudad seguían con los preparativos y sus gentes ponían cara de impaciencia y de tristeza después, ya que empezaba a circular la noticia de que ya no venía. No obstante, nadie se movió de su sitio hasta que el Alcalde recibió a medio día la noticia y confirmación desagradable: Alfonso XIII no venía a Arucas.

En esta ciudad el Rey hubiera podido apreciar los progresos de la agricultura y apreciar también lo que valía un pueblo trabajador, donde se hacen terrenos cultivables, donde antes eran eriales y donde se acometen obras hidráulicas sin otras manos que las de sus ciudadanos.

Entonces empezó la gente a marcharse con caras apenadas por haber visto defraudadas sus esperanzas de contemplar y aclamar al primer Rey de España que pisaba tierra canaria.

King Alfonso XIII of Spain, 1913 Oct. 13. (Photo by: Photo 12/Universal Images Group via Getty Images)ARUCAS SIN CUADRO DEL REY

Un año antes de la visita de Alfonso XIII a Gran Canaria el Ayuntamiento de Arucas solicitaría al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria la Cesión de un retrato del joven rey ya que éste carecía del mismo ante las visitas ministeriales y regias que estaban previstas al municipio norteño en 1905 y 1906.

Documento de cesión: En el acto de la sesión celebrada por el Ayuntamiento de mi accidental presidencia el día nueve de los corrientes, consta el particular que es como sigue:

“Para que el retrato de Su Majestad el Rey, vestido de Capitán General, que el Señor Alcalde de Las Palmas facilitó a esta Corporación para colocarlo en las Sala de sesiones con motivo de la visita que el Excmo. Señor Ministro de Marina se dignó hacer a esta Ciudad, pueda quedar definitivamente en dicho local, acordó solicitar del Excelentísimo Ayuntamiento de aquella población que en el caso de que no lo necesite se sirva concederlo a este Municipio por el cual quedará altamente reconocido este cuerpo a tan señalado servicio, que sabrá agradecer lo mucho que vale”.

Lo que me cabe el honor de comunicar a vuestra excelencia a los efectos del acuerdo transcrito. Dios guarde a Vuestra Excelencia muchos años.

Arucas 13 de julio de 1905 firma Domingo Barbosa.

El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria en Sesión de 21 de julio de 1905 acordó acceder con el mayor gusto el deseo significado por el Ayuntamiento de Arucas, como deferencia a aquella distinguida corporación municipal.

EL PRÁCTICO DEL PUERTO DE LA LUZ QUE MANDÓ AL CARAJO AL REY

De las anécdotas de la visita de Alfonso XIII a Gran Canaria se cuenta la ocurrida con el práctico del puerto don Matías Reina Lorenzo al que le correspondió asistir a la maniobra de entrada del buque real, a cuyo efecto quedaba éste obligado a presentarse de uniforme de gala y las correspondientes condecoraciones. Don Matías le dejaría a otro la responsabilidad, pero la falta de pericia del elegido hizo que el buque Alfonso XII chocara con el muelle siendo don Matías avisado urgentemente para que ser personara a solucionar el problema.

Éste, malhumorado, se presentó a dirigir la tarea de desatasco y tan nervioso estaba ante tal desaguisado que detrás de él una voz llena de muy buena voluntad le expresó su parecer referente a la maniobra que estaba realizando. Entonces, impulsivamente y sin poderse contener con la situación, y sin darse la vuelta mandó al carajo al entrometido ante el asombro de los ministros y las demás autoridades que rodeaban al Rey, pues no era otro el sospechoso.

Sin embargo al Rey le hizo mucha gracia cuando el práctico al darse cuenta que al que había mandado al carajo era al mismo rey de España se echaría manos a la cabeza. Fue tan satisfactoria la operación del práctico que el buque no sufrió ningún desperfecto y por ello luego sería don Matías compensado por el joven monarca con la Cruz del Mérito Naval con distintivo blanco, y decían las malas lenguas que, por mandar al carajo al rey el título de Caballero del Reino.


Notas:
Archivo Histórico Provincial de Las Palmas. Fondo: Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria. Serie: Cumplimientos.
La Provincia, 20/05/1990 pág. 76

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